Tres Metros Sobre El Cielo
- Автор: Моччиа Федерико
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Tres Metros Sobre El Cielo». Краткое содержание книги:
La Giacci la abre mirándola.
‘Ayer no vino a la escuela, verdad?’
Ese último frágil reflejo de esperanza se apaga.
‘Si.’
‘Y porque no?’
‘No me sentí bien.’ Ahora esta malísimo. La Giacci se acerca peligrosamente a la página de las justificaciones. Consigue esa ultima, la criminal.
‘Y esta seria la firma de su madre, verdad?’ La profesora le pone el diario debajo de los ojos. Babi mira ese intento de imitación. De repente le parece obviamente falso, increíblemente temblante, declaradamente fingido. Un ‘si’ débil sale de sus labios que casi no se escucha.
‘Extraño. He hablado hace poco con su mama por teléfono y no sabia nada de su ausencia. Mucho menos de haber firmado algo. Esta viniendo para acá ahora. No me parecía feliz. Usted ha terminado con esta escuela, Gervasi. Será expulsada. Una firma falsa, si se denuncia a quien se debe como haré yo, equivale a una definitiva suspensión. Que mala suerte Gervasi, podría haber sacado buena nota en la prueba de aptitud. Será para el próximo año. Tenga.’
Babi toma de nuevo el diario. Ahora le parece increíblemente ligero. De repente, todo le parece diferente, sus movimientos, sus pasos. Es como si flotara en el aire. Regresando a su puesto nota las miradas de las compañeras, ese extraño silencio.
‘Esta vez, Gervasi, usted fue la que se equivoco.’
No entiende bien lo que pasa después. Se consigue en una habitación de muebles de madera. Esta su madre que estalla. Después llega la Giacci con la jefa. La hacen salir. Continúan a discutir mientras ella espera en el corredor. Una profesora pasa al fondo. Se intercambian una mirada sin sonrisa ni saludo. Mas tarde sale su madre. La aprieta y se la lleva por un brazo. Esta muy enojada.
‘Mama, me botaran?’
‘No, mañana en la mañana regresas a la escuela. Puede ser que exista una solución, pero primero debo escuchar que piensa tu padre, si el esta de acuerdo también.’
Que solución puede ser, si su madre tiene la necesidad del consentimiento de su padre? Después de haber comido, finalmente lo sabe. Es solo una cuestión de dinero. Tendrían que pagar. Lo bello de las escuelas privadas es que todo se puede resolver fácilmente. El único problema verdadero es ‘cuanto’ fácilmente.
Daniela entra en el cuarto de la hermana con el teléfono en mano.
‘Toma, es para ti.’ Babi, cansada de los sucesos, se había dormido.
‘Alo.’
‘Hola, quieres salir?’ Es Step. Babi se sienta mejor sobre la cama. Ahora esta completamente despierta.
‘Iría, pero no puedo.’
‘Anda, vamos al Parnaso, o al Panteón. Te brindo un granizado de café en la Taza de Oro. Alguna vez la has probado? Es un mito.’
‘Estoy castigada.’
‘De nuevo? No había terminado?’
‘Si, pero hoy la profesora me atrapo la firma falsa. Sucedió un desastre. Ella la tiene agarrada contra mí. Hizo llamar hasta a la jefa de la escuela. Quería que repitiera el año. Pero mi mama puso todo en su lugar.’
‘Es fuerte tu madre! Bello carácter… pero siempre logra lo que quiere.’
‘Bueno, las cosas no son así. Tuvo que pagar.’
‘Cuanto?’
‘Cinco mil euros. En donación…’
Step da un silbido. ‘Caraj… bello acto de bondad…’ Sigue un silencio penoso. ‘Alo, Babi?’
‘Si, estoy aquí.’
‘Crei que se había caído la línea.’
‘No, estaba pensando en la Giacci, mi profesora. Tengo miedo que no termine aquí. La puse en su lugar frente a todas y ahora me la quiere hacer pagar a todo costo!’
‘Mas de cinco mil euros?’
‘Esos los pago mi madre, claramente… son una especie de donación. Ahora la agarrara conmigo. Que mala suerte! Menos mal que saque buenas notas antes, llegar a la prueba de aptitud es fácil.’
‘Entonces no puedes salir?’
‘No, bromeas, si llama mi madre y no me consigue, de verdad que pasara el fin del mundo.’
‘Entonces voy yo a tu casa.’ Babi mira el reloj. Son casi las cinco. Raffaella regresaría mucho mas tarde.
‘Esta bien, vente. Te daré te.’
‘No habrá una cerveza?’
‘A las cinco?’
‘No hay nada mas bello que una cerveza a las cinco, y también otro hecho, yo odio a los ingleses.’ Corta.
Babi baja veloz de la cama. Se mete los zapatos.
‘Dani, voy rápido a la tienda abajo, quieres algo?’
‘No, nada. Quien viene, Step?’
‘Nos vemos.’ Compra dos tipos de cerveza, una lata de Heineken y una de Peroni. Quizás si hubiera sido vino supiera al menos cual comprar. Pero de cerveza no sabe absolutamente nada.
Entra veloz en su casa y las mete en el freezer. Poco después suena el intercomunicador.
‘Si?’
‘Babi, soy yo.’
‘Primer piso.’ Presiona dos veces el botón del intercomunicador y va a la puerta. No puede hacer nada más que revisarse en el reflejo de un cuadro. Esta todo bien. Abre la puerta. Lo ve subir los escalones corriendo. Se detiene solo en el último para permitirse esa sonrisa que a ella le gusta tanto.
‘Hola.’ Babi se separa de la puerta dejándolo pasar. El se adelante y saca afuera de la chaqueta un empaque.
‘Toma, son biscochos ingleses de mantequilla. Los agarre en la vía, son fabulosos.’
‘Biscochos ingleses de mantequilla… entonces algo de los ingleses te gusta…’
‘De verdad nunca los he comido. Pero mi hermano enloquece por ellos. Y a el le gustan cosas como tortas de manzanas y eso, así que deben ser seguramente buenos. A mi me gusta solo cosas saladas. Hasta de desayuno, a veces me hago una tostada o un sándwich. Pero dulces, casi nunca.’
Ella sonríe. Ligeramente preocupada de cuanto son diferentes aun en las cosas mas simples.
‘Gracias, las comeré pronto.’ En realidad esta a dieta, y esos pequeños rectángulos de mantequilla fritas son cosas que traen cien calorías cada uno. Step la sigue, el también esta ligeramente preocupado. Esos biscochos no los había comprado en la calle, los agarro de su casa. Después, pensándolo mejor, se tranquiliza. En el fondo le esta haciendo un favor a Paolo. Un poco de dieta no le hará mal. Daniela sale a propósito de su cuarto solo para verlo.
‘Hola Step.’
‘Hola.’ El le da la mano sonriendo, parece no hacerle mucho caso al hecho de que ella sepa su sobrenombre. Babi fulmina a la hermana con su mirada. Daniela, entendiéndola, finge que agarra algo y regresa rápido a su cuarto. Poco después el agua hierve. Babi agarra un envase de color rosa. Después con una cucharada deja deslizar pequeñas hojas de te en la olla. Lentamente, un ligero perfume se esparce en la cocina.
Poco después están en la sala. Ella con una taza de te humeante entre las manos, el con las dos cervezas, resolviendo así alguna posible duda. Babi agarra un álbum de fotografías y se las muestra. Quizás es el Heineken, o quizás la Peroni, el hecho es que se esta divirtiendo. Escucha sus cuentos coloridos que siguen cada vez una foto diferente, un viaje, un recuerdo, una fiesta.
Esta vez no se duerme. Foto tras foto la ve crecer así, hojeando esas paginas plastificadas. La mira tener sus primeros dientes, apagar una velita, andar en bicicleta y entonces, ahí esta, un poco mas grande, en viajes, con la hermana. Sobre el regazo de santa claus, en el zoológico con un cachorro entre los brazos. Lentamente ve su cara enflaquecer, sus cabellos se vuelven más claros, su pequeño ceno crecer, y de repente, detrás de esa pagina, ella es una mujer. Ahora no es una simple mancha bronceada con un bikini y las manos a la cadera. Un pequeño dos piezas cubre el cuerpo bronceado de una bella chica, de piernas lisas, ahora flacas y mas largas. Sus ojos claros están en grado de entender, su inocencia una elección. Sentada sobre una silla, los hombros flacos, quizás ahora muy esbeltos, aparecen dorados entre los últimos mechones de cabellos mojados por el mar. En el fondo, bañadores desenfocados, no saben siquiera que serian inmortalizados. En cada página que hojean ella parece siempre mas a la original que tiene al lado. Step curioso por los cuentos sigue las fotos, prueba la segunda cerveza, cada tanto hace una pregunta. Después de repente Babi, que sabe lo que viene, trata de saltar una pagina.