Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Segunda Oportunidad». Краткое содержание книги:

Nell Calder era una mujer tímida y amable, una esposa que intentaba contentar a su ambicioso marido, una madre que amaba a su hijita con pasión. En suma, no era el tipo de mujer capaz de inspirar envidia, deseo ni pasiones asesinas.
¿Quién iba a querer hacerle daño?
Pero ocurrió una tragedia: una noche, en una exótica isla del mar Egeo durante una elegante reunión en la que su marido esperaba culminar su fulgurante carrera en el mundo de las finanzas, y que fue interrumpida por el estruendo de los disparos y la afilada hoja de un cuchillo.
El ataque fue despiadado. La niña murió, y ella quedó terriblemente desfigurada.
Sin embargo, la pesadilla convierte a Nell en una mujer distinta. La mejor cirugía le de un rostro de exquisita hermosura; la posterior rehabilitación, un cuerpo ágil y esbelto. Y Nicholas Tanek, el misterioso desconocido que suscita en ella temor y fascinación, le da una razón para seguir viviendo: la venganza.
Preparar su venganza s lo único que la mantiene viva. El asesino de su hija no puede seguir viviendo. Ella le dará muerte… con sus propias manos.
1 ... 50 51 52 53 54 55 56 57 58 ... 88
Перейти на страницу:

Casi atraído.

La había vigilado, conociendo su miedo, saboreándolo. Después de los primeros días, Tania tuvo el presentimiento de que él estaba ahí, aunque rehusaba reconocerlo. Se había concentrado en sus cosas, y eso había hecho que él empeza-ra a sentir tentadora su resistencia. El placer de la caza se volvía cien veces más intenso.

Normalmente, no tenía ningún interés sexual por sus víctimas, pero, esta vez, Maritz jugaba con la idea de poseer-la antes del final. Como una especie de cumplido, para marcar la diferencia entre ella y los otros. Para hacerle ese honor, tendría que actuar por la tarde, cuando Lieber no estuviera en casa y no pudiera molestar. Durante el día, solamente rondaba por allí aquel joven chapuzas, del que podría librar-se en el jardín. Cualquier forcejeo provocaría errores, y Ma-ritz necesitaba información antes de matarla. Preferiría obte-nerla de Tania, si es que ella sabía algo.

Podía ser que tardara mucho en conseguir que Tania Vlados le diera esa información, pensó con orgullo. Se había enfrentado a su vigilancia con una valentía poco común.

Sí, ella se merecía un trato diferente a todos los demás.

Capítulo 12

Nell salió del gimnasio.

– Es buena -dijo, admirado, Jamie.

– Lo está consiguiendo. -Tanek se secó la cara con la toalla.

Jamie hizo una mueca.

– Es endiabladamente agresiva. Casi te ha tumbado, una vez.

– Ya te lo he dicho: lo está consiguiendo.

– Ha sido interesante observarte. Normalmente, cuando estás encima de una mujer, tus propósitos son distint…

– ¿Has descubierto algo más?

Jamie negó con la cabeza.

– Tengo alguna pista, pero él ha bloqueado la mayoría de los caminos. Tomará tiempo. -Hizo una pausa-. Encontré una pequeña noticia que podría interesarte. Le hice una llamada a Phil para ver cómo le iba y me mencionó un artícu-lo que descubrió en las últimas páginas del periódico de la semana pasada. John Birnbaum ha desaparecido.

Birnbaum. Tanek tardó un minuto en establecer la rela-ción. Era el gerente de la empresa funeraria, al que había so-bornado para falsificar la muerte de Nell.

– ¿Alguna conexión?

– Aparentemente, no. Ni un solo signo de juego sucio. Una bonita suma de dinero también desapareció de su caja fuerte, pero quien la hubiera abierto conocía la combinación. Y el coche de Birnbaum ha desaparecido con él. Pare-ce ser que Birnbaum tiene pendiente un proceso de divorcio bastante movidito, así que existe la posibilidad de que haya volado para evitar pagar la pensión. -Sopesó aquella idea por un segundo-, Pero su hijo dijo que le parecía que faltaba uno de los ataúdes de pino que se usan para las cremaciones.

– Cremación. Gardeaux siempre ha insistido en la lim-pieza.

– Y en Minnesota hay un montón de lagos donde hundir un coche. -Jamie se encogió de hombros-. Por supuesto, todo son suposiciones, y la teoría de que Birnbaum ha vola-do podría ser cierta.

– Y podría estar equivocada. Por razones de seguridad, tenemos que suponer que ha sido Gardeaux, o Maritz, y que han descubierto lo que buscaban de Birnbaum. ¿Le dijiste a Phil que mantuviera una atenta vigilancia sobre Tania y Joel?

– No tuve que decírselo. Me lo soltó él mismo. Es muy eficiente. Dice que no ha notado ninguna actividad, pero que Tania le mencionó hace unas semanas que le parecía que la habían seguido. Nada desde entonces.

– No me gusta.

– No estoy de acuerdo. «Sin novedades» significa, en este caso, «buena noticia».

– ¿No se ha visto a nadie merodeando cerca de la casa?

Jamie negó con la cabeza.

– Y tienen un sistema de seguridad A-1.

– Sigue sin gustarme.

– No puedes rodearlos de guardias armados sólo porque existe la remota posibilidad de que les suceda algo.

– Le prometí a Joel que le protegería si me ayudaba. Co-metí un error en Medas. No me va a pasar de nuevo. -Medi-tó un segundo-. ¿Por qué no llamas a Phil y le dices que contacte contigo si hay cualquier cosa…?

– Ya lo he hecho.

– Por supuesto, ya lo has hecho. -Intentó sonreír-. Lo siento.

– Y volveré allí en cuanto me permitas abandonar este desierto y sumar mi considerable intelecto a la búsqueda de la verdad sobre lo que se está cociendo.

En definitiva: Nicholas iba a quedarse de nuevo a solas con Nell. Bueno, al menos, lo había intentado. Debía de ser el destino. Estúpido, se dijo, disgustado. Jamie tan sólo buscaba una excusa y ya la había encontrado.

– Tres días. Enséñale todo lo que puedas en este tiempo No quiero que se dé cuenta de que algo va mal y se suba de un brinco al primer avión a Minneapolis.

Jamie asintió.

– Puedo enseñarle lo básico en ese tiempo. De cualquier manera, el resto es práctica y más práctica. -Lanzó un sus-piro de alivio-: Admito que me alegrará dejar este lugar. Es demasiado espacioso, y el silencio es insoportable.

– ¿Cómo lo sabes? No te he visto quieto y callado en mi vida.

– Tu ingratitud fustiga mi corazón. -Fue hacia la puer-ta-. Voy a buscar a Nell. Ella sabrá apreciarme.

* * *

Nell hizo una mueca.

– He fallado otra vez.

– Pero sigues dándole muy cerca -la animó Jamie-. Todo llegará.

– ¿ Cuándo?

– Eres demasiado impaciente. No puedes esperar darle a la diana con sólo un día de entrenamiento. -Se alejó para ajustar el blanco sobre la valla del corral-. Tienes buen ojo y pulso firme. Úsalos. Concéntrate.

Nell frunció el ceño.

– Estoy concentrada.

Él esbozó una mueca de disgusto.

– Pues no te concentres tanto. Quizás es que lo deseas demasiado.

Eso era posible. Lo quería. Su mano se tensó sobre el modelo Colt de mujer que Jamie le había dado.

– Ya debería saber hacerlo.

– No todo el mundo nace tirador, y un hombre es un ob-jetivo mucho mayor que una diana. Si puedes aprender a disparar rápidamente hacia el objetivo desde cualquier posición, entonces estarás preparada.

– No quiero estar preparada. Quiero ser buena.

– No, tú quieres ser perfecta.

Nell sonrió y asintió:

– Quiero ser perfecta.

– Y practicarás hasta serlo. -Suspiró-. Dios me libre de los obsesivos. -Le quitó el arma-. Vamos. Nos tomaremos un descanso y una taza de café.

– No estoy cansada.

– Yo sí. -La agarró del brazo y la guió a través del patio-. Y todo este aire fresco me desconcierta. No me sorprende que Dios inventara los pubs.

– Creía que los había inventado el hombre.

– Eso es una idea errónea bastante común. No, definiti-vamente, son la casa de Dios -agitó la mano hacia las mon-tañas y la planicie, como despidiéndose de ellas-, desde que Él decidió salir de este desierto.

– Si echas tanto de menos tu pub, ¿por qué estás todavía aquí?

– Nick me llamó. -Se encogió de hombros-. Y también tengo mis obsesiones: Terence y yo queríamos volver aquí.

– ¿Terence O'Malley?

– ¿Nick te ha hablado de él?

– Me dijo que Gardeaux lo mató. ¿Eran buenos amigos?

– Era lo más parecido a un padre para Nick. Terence lo sacó del arroyo. Nick era un pequeño salvaje ignorante que intentaba sobrevivir, pero a Terence le gustó. Lo protegió, lo alimentó y le enseñó. Y no le costó mucho tiempo. Nick estaba hambriento. Quería aprender todo lo de este mundo. Superó a Terence en muy poco tiempo, y se fue para conse-guir más. Empezó a subir y se llevó a Terence con él. -Incli-nó la cabeza-. Así como a mi humilde persona.

– ¿Subir adonde?

– Fuera del arroyo, y de la única manera que pudo.

– ¿Delinquiendo?

– Era lo único que sabíamos hacer. Terence y yo éramos unos auténticos desastres: contrabandistas de tres al cuarto y ladrones ocasionales. Pero Nick… Ah, Nick era un artista. Siempre sabía lo que quería y cómo hacer para conseguirlo.

1 ... 50 51 52 53 54 55 56 57 58 ... 88
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)