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Tehanu [es]

Электронная книга - «Tehanu [es]». Краткое содержание книги:

El mal medra, y la magia se ha pervertido. En todas partes hay miedo e incertidumbre, y magos y reyes quieren que una mujer de Gont les muestre el camino. Tenar, sacerdotisa de Atuan, cuida de Therru, una muchacha que ha conocido el horror, y dedica toda su fuerza y sabiduría a proteger a la niña de sus perseguidores y llegar a entender un mundo que está cambiando de una manera misteriosa. A Tenar se le une Ged, en otro tiempo archimago de Terramar, y el hombre, la mujer y la niña descubren que se enfrentan a un enemigo que sólo podrá ser dominado con una nueva especie de poder…

Ganó el Premio Nébula como mejor novela en 1990, Premio Locus como mejor novela de fantasía en 1991.
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Tenar estaba lavándose la cara y las manos y los brazos en una vasija con agua clara que había sacado del pozo. Cuando hubo terminado, miró en torno. Agobiado de cansancio, Ged se había quedado dormido, con el rostro vuelto hacia la luz matinal. Tenar se sentó a su lado en el peldaño y apoyó la cabeza en su hombro. «¿Nos hemos salvado?», pensó. «¿Cómo es que nos hemos salvado?»

Bajó los ojos para mirar la mano de Ged, floja y abierta sobre el peldaño de tierra. Recordó el cardo que se inclinaba bajo el viento y las zarpas de la pata del dragón y sus escamas rojas y doradas. Casi se había dormido cuando la niña se sentó a su lado.

—Tehanu —musitó.

—El arbolito se murió —dijo la niña.

Al cabo de un rato, la mente fatigada y soñolienta de Tenar comprendió, y se despabiló lo suficiente como para decir: —¿Hay melocotones en el viejo árbol?

Hablaban en voz baja, para no despertar al hombre dormido.

—Sólo pequeñitos y verdes.

—Ya madurarán, después de la Larga Danza. Falta poco ya.

—¿Podemos plantar un árbol?

—Más de uno, si quieres. ¿Cómo está la casa?

—Vacía.

—¿Te parece bien que vivamos allá? —Se incorporo un poco más y rodeó a la niña con el brazo.— Tengo dinero —dijo—, bastante dinero como para comprar un rebaño de cabras y el pasto que tenga Turby del invierno, siempre que esté a la venta todavía. Ged sabe dónde llevarlas en la montaña, en el verano… Me pregunto si la lana que juntamos estará allí todavía. —Al decir eso, pensó: «Dejamos los libros. ¡Los libros de Ogion! En la repisa de la chimenea de la Granja de los Robles… Se los dejamos a Chispa, pobre muchacho, ¡no es capaz de leer una sola palabra de esos libros!».

Pero eso no parecía importar. Había nuevas cosas que aprender, sin duda. Y podría enviar a alguien a buscar los libros, si Ged los quisiese. Y podría mandar a buscar la rueca. O podría ir ella misma cuando llegara el otoño y ver a su hijo, y visitar a Alondra y quedarse por una temporada con Manzana. Tendrían que volver a sembrar la huerta de Ogion enseguida si querían tener verduras cultivadas por ellos en el verano. Recordó las hileras de habichuelas y el aroma de sus flores. Recordó el ventanuco que miraba al oeste. —Pienso que podemos vivir allí —dijo.

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Главный герой
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