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Reunion in Death Traducido

Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:

Walter Pettibone lleg? a su casa a las 7:30 p.m. para encontrarse con su familia y un centenar de amigos que le recibieron con el grito de <<?Sorpresa!>>. Era su fiesta de cumplea?os. Y, aunque no ten?a idea de la fiesta que le hab?an organizado, la verdadera sorpresa estaba por llegar. A las 8:45 p.m., una mujer con ojos del color de las esmeraldas y cabello rojo le entreg? una copa de champ?n. Y un sorbo del burbujeante l?quido despu?s… Walter estaba muerto.
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– Pasa lentamente en una celda. -El acento se endureció como el polvo de una pradera bajo el cielo ardiente. -Me debes todos estos años, Eve. Tu comprendes sobre devoluciones. Nunca entendiste realmente lo que yo hice, porque lo hice, nunca lo respetaste. Pero entiendes sobre devoluciones.

– Si. -dijo Eve en voz alta, fortando incoscientemente sus dedos sobre su mejilla lastimada. -Malditamente cierto.

– Te estuve observando, sentada en tu oficina trabajando duro, parada en la ventana viendo hacia afuera como si el peso y las preocupaciones de la ciudad entera estuviera en tus hombros. Paseando en ese pequeño y horrible espacio tuyo. Creo que un teniente debería permitirse un área de trabajo mejor. Tomas demasiado café, de paso.

– Tenía un equipo apuntando hacia ahí. Ahora lo sabes. Pensé que era mejor no dejarlo atrás. Mi propia vena práctica. Tengo muchas horas tuyas en disco. Vistes mejor en estos días. Descuidado aún, pero con un estilo del que carecías. La influencia de Roarke, seguro. Es bueno que sea rico, no? Mucho mejor que… no serlo. Eso te ha corrompido, imagino, en alguna secreta parte de ti? Vamos, dulce Eve. -Ella rió suavemente. -Puedes decirmelo. Después de todo, quien comprendería mejor?

Estás hablando demasiado, pensó Eve, bien solitaria, no, Julianna, con nadie para hablar de lo que sientes en em mismo nivel?

– Seguro que él es excelente en la cama, si te importan esas cosas. -Se echó hacia atrás, haciendo un movimiento que hizo que Eve la imaginara cruzando las piernas.

Poniéndose cómoda. Una charla de amigas.

– Siempre sentí que follar estaba sobrevalorado y era tan degradante para ambas partes. Lo que es, realmente, que una mujer se permita a sí misma ser saqueada, penetrada. Invadida. Y que un hombre se hunda de esa forma como si su vida dependiera de ello. Y como sabemos, con los hombres que yo follé, sus vidas dependieron de eso. Por un corto tiempo, de todas formas. Matar es mucho más excitante que el sexo. Tú has matado, así que lo sabes. En el fondo lo sabes. Deseo que tengamos el tiempo y la oportunidad de hablar, realmente hablar, pero no creo que eso vaya a suceder. Tú quieres pararme, ponerme en una celda. Recuerdas lo que me dijiste? Recuerdas lo que dijiste? Me hubieras dejado ahí si hubiera sido por ti. Dejarme pasar el resto de mi vida enjaulada como un animal. Luego me diste la espalda como si yo fuera nada. Tú no dejaste tu camino, no? Pero yo hice el mío. Siempre hago el mío. Mejor que recuerdes eso. Mejor que respetes eso.

Su voz se había elevado, su aliento se había acelerado. Tomó un largo trago de aire, pasó la mano por su cabello como si se recompusiera. -Pensé en ti cuando maté a Pettibone y Mouton. Estuve pensando en ti por un muy, muy largo tiempo. Como te hace sentir esto, saber que ellos murieron por ti? Eso te molesta, Eve? Te hace enojar?

Julianna echó la cabeza atrás y rió. -La devolución es una mierda, y ni siquiera he empezado. Quiero lo que siempre he querido. Hacer lo que gusta y vivir muy, muy bien. Me sacaste ocho años, siete meses y ocho días, Eve. Voy a balancear las escalas. Yo puedo y lo haré, lanzar los cuerpos de estúpidos viejos a tus pies. Como sabes lo sencillo que es para mí, ahí va una muestra. El hotel Mile High, Denver. Suite 4020. El hombre es Spencer Campbell. Te veré pronto. Muy pronto.

– Sí, lo harás. -replicó Eve cuando la pantalla se puso blanca. -Peabody, consígueme ese hotel por enlace. Quiero asegurarme.

La suite había sido reservada a nombre de Juliet Darcy, quien se había registrado la noche anterior, pagando la habitación por dos noches con efectivo.

– La víctima es Spencer Campbell, de Campell Consultores de Inversiones. El jefe. -En la sala de conferencia de la Central, Eve puso la imagen de él en pantalla. -Edad sesenta y uno, divorciado, actualmente separado de su segunda esposa. Tenía un encuentro programado para una consulta personal con Juliet Darcy en su suite del hotel. Desayuno de trabajo, a las ocho hora de Denver. Alrededor del mismo momento, yo estaba pateando la puerta aquí en New York. Está jodidamente engreída en estos días. Campbel llevaba muerto menos de treinta minutos cuando seguridad lo encontró. Julianna no había registrado equipaje, sólo llevaba su bolso de viaje, puso la luz de no molestar en la puerta, y se fue bailando afuera. La autopsia y el laboratorio confirman que Campbell bebió café envenenado.

– Hizo todo el camino hacia Denver para liquidar a este tipo. -Feeney hurgó con una mano en su fibroso cabello. -Cual es el punto?

– Para probar que puede. El no era nadie para ella. Sólo un peón fácilmente sacrificable para demostrarme que puede ensartarlos, cuando y donde quiera, mientras yo doy vueltas tratando de encontrarla. Rompe las pautas otra vez, porque quiere demostrarme que es impredecible.

Y, pensó Eve, no quiere dejarme olfatear que está buscando a Roarke. Por víctimas había elegido lo que ella llamaba estùpidos viejos. Matarlos como señuelos para disfrazar su objetivo final.

Ellos murieron por ti.

Eve bloqueó la voz en su mente, y la culpa. Mayormente la culpa.

– Tenía objetivos potenciales seleccionados antes de caer, y tal vez haya continuado seleccionando e investigando desde adentro.

– Hizo algo de vigilancia electrónica e investigación en Pettibone y Mouton desde las unidades de prisión. -confirmó Feeney. -Sacamos unos pedazos de información de ellas. Nada de este tipo o algún otro hasta ese punto. Nada de negocios financieros personales, patrimonio real, solicitudes de viajes.

– Usó una unidad personal para eso. -El supervisor Miller, pensó ella con disgusto, tendría mucho que responder antes de que ella terminara con él. -Hizo la mayoría del trabajo en las máquinas de la oficina por anticipado, pero se aseguró de tener una personal para los datos que no podía arriesgarse a que se los siguieran.

Ella paseó alrededor de la oficina. -Tiene pasta, y mucha. Mi experto personal en pasta dice que es muy probable que la repartiera en varias cuentas numeradas en varias ubicaciones distintas. No tenemos forma de seguir el dinero. Loopy declaró que Julianna le había dicho que tenía su propio lugar aquí en New York. Insistió con eso durante la entrevista con los policías de Chicago, pero no pudo o no quiso explicar donde. Mi suposición es que no conocía la ubicación. Julianna pudo haber pasado el tiempo charlando con ella, pero no le daría nada rastreable.

– Vamos a revisar residencias privadas a través de DDE. -Feeney sacó un puñado de nueces. -Pero sin una fecha de compra o alquiler, un área, un nombre para alimentarla, probablemente no la pegaremos.

– Ella gasta dinero en si misma. -Eve pensó cuan pulcra y en forma se veía Julianna en persona, en el video. -Pero es bastante lista para usar efectivo. Revisemos tiendas caras, salones de belleza, restaurantes. Pero esto es el maldito New York, el nirvana de las compras sin fin, nos vamos a hundir ahí también.

Ella trataba de aclarar las ideas. -Vamos a seguir con esto. Pon algunos zanganos en los enlaces para las compras. Tal vez podamos enganchar ese traje rojo que tenía. Vamos a pedir su peso y altura a Dockport, trasladarlo a su talle, buscar compras del traje en ese talle.

– Tal vez lo haya comprado en Chicago, o donde sea. -apuntó Peabody. -Y los trajes rojos son legión.

– Sí, es un tiro por elevación. Vamos a seguir golpeando, cada detalle, vamos a encontrar algo finalmente. En tanto, vamos a controlar todos los transportes públicos y privados en Denver. Vamos a encontrar el que ella usó, y cuando lo hagamos, ella habrá volado otra vez. Pero vamos a tener datos.

– Está tomando más chances. -dijo Peabody. -Diciéndote sobre Campbell cuando no estaba segura de la coordinación. Si lo hubiera dejado pasar, hubieran pasado horas antes de que lo hubieran encontrado.

– Los riesgos hacen que ganar la guerra sea más satisfactorio. Esta es una pelea por rencor, y no sirve a menos que el enemigo sangre. Y ella quiere sacudirme. No quiere matarme, pero quiere hacerme pensar que soy un objetivo. Quiere que yo viva, pero con pérdidas. Quiere a Roarke. Y esa es nuestra ventaja. Ella no sabe que estoy al tanto.

En el centro de la ciudad, Roarke terminaba una reunión y se preparaba para otra. Las actividades de la mañana lo habían retrasado en la agenda. Tendría que dedicarle tiempo extra esa tarde, pero encontraría la forma de hacerlo e ir a casa. Intentaba permanecer ten cerca de Eve como sus respectivas agendas de trabajo lo permitieran.

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