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Juego De Conspiracion

Электронная книга - «Juego De Conspiracion». Краткое содержание книги:

Jack Norton es un Caminante Fantasma, un francotirador genéticamente realzado con un sentido despiadado de la justicia, un fantasma bienvenido por el anonimato de la noche. Pero una misión de rescate a su hermano en la jungla lo ha dejado vulnerable a las fuerzas rebeldes. Su única salvación es su poder de telepatía. Entonces se encuentra con Briony, una inusual belleza en una misión por sí misma. Pero comparten algo más que el calor bochornoso…
Briony comparte los poderes de los Cazadores Fantasmas. Aunque es diferente. No sabe qué es, o de qué es capaz. Pero sus enemigos sí. Y el vuelo de Jack y Briony los llevará a una espantosa conspiración de mente y cuerpo, a través del globo y dentro del corazón de la oscuridad, donde la sorprendente verdad es algo que ninguno de ellos podría haber previsto o de la que puedan escapar…
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Ken asintió.

– Lo he sentido, desde que regresaste. Nuestra unión es demasiado fuerte para mí como para no sentir lo difícil que fue. Pero esto es peligroso -pasó una mano sobre su cara-. Vine aquí fuera para decirte que debes dejarla, no puedes arriesgarte, pero viéndote con ella, sintiendo lo que sientes… -sacudió su cabeza-. No sé como podrías.

– Por primera vez en mucho tiempo, tengo miedo, Ken. Siempre me imaginé como un sicótico, que finalmente ellos enviarían alguien mejor y que sería golpeado. Sabía que nunca me volvería contra ti pero ahora… -acarició el cabello de Briony con la mano-. No podría soportarlo si ella me mirara del modo que Mamá lo hizo -sacudió su cabeza despacio-. Ya he comenzado a tomar algo de sus maneras. Soy demasiado obsesivo sobre ella. No puedo pensar en nada o nadie más. No quiero a nadie cerca de ella.

– ¿Eso me incluye?

– Tuve miedo que pudiera ser así, pero ahora estás cerca de ella y no quiero pegarte un tiro, así que quizás no.

Una débil sonrisa se arrastró en los ojos de Ken.

– Eso es un alivio.

– No puedo dejarla ir. Sólo no puedo, Ken. Es como si lo viera todo con otros ojos cuando estoy con ella. Siento esperanza otra vez -sacudió la cabeza otra vez, sintiéndose un tonto-. Cuando volví esta vez, quise que todo esto se terminara. Después de tenerla y alejarme. Quería que todo esto terminara

Ken frunció el ceño.

– Supe que te sentías así. ¿Qué vamos a hacer?

– Vas a darme tu palabra de honor…

Ken se levantó, sacudiendo su cabeza, levantando la mano para detener a su hermano.

– No lo hagas. No me pidas esto. No es una opción.

– Es la única opción que tenemos. Te digo que no puedo dejarla. Lo juro, Ken, no sé lo que haría si tratara de abandonarme.

– ¿La dañarías? -la voz de Ken era tranquila, sus ojos grises otra vez atrapando la luz plateada de la luna.

– ¡No! ¡Nunca! Nunca lo haría. Me destruiría antes de hacer algo para lastimarla -Jack agarró a Briony más cerca, la sostuvo protectoramente-. Estoy totalmente jodido, Ken. Tienes que darme tu palabra en esto.

– ¿El bebé? -Ken persistió-. ¿Cómo te sientes acerca del bebé?

Jack suspiró.

– ¿Cómo sabría como me siento? Ya no reconozco los sentimientos. Comienzas a sonar como esos psiquiatras que siempre quieren mandarnos -él había estado sentado en la oscuridad considerando esa misma pregunta y todavía no tenía ninguna respuesta real. ¿Quería al bebé porque era un lazo con Briony o porque era su niño?

– Cuando me lo dijiste, sentí el mismo destello de alegría en ti.

– Estoy feliz porque esté embarazada. Está aquí. No sé que demonios haré con un bebé, pero lo solucionaré… Estaba aquí sentado pensando que podía comenzar a hacer una cuna, definitivamente al bebé le va a gustar más una cuna o una de esas pequeñas cosas en las que duermen dentro y se balancean.

Una risita se le escapó a Ken.

– Una cuna, eres un cretino. Y sólo para añadir más leña al fuego también podrías considerar que nuestro querido y viejo padre nos dejó más de una herencia aparte de sus genes de monstruo.

– ¿Y sería?

– Gemelos. Él era gemelo. Su padre era gemelo. Su padre antes de él era gemelo. ¿Ves algún patrón aquí?

Jack gimió.

– Briony estará especialmente satisfecha conmigo por eso -miró fijamente al bosque, a los árboles con sus troncos oscuros y hojas deslumbrantes, una mano deslizándose hacia abajo para cubrir su barriga redondeada-. Él bebía, Lo sabes. ¿Recuerdas eso? Él siempre bebía. Traté de recordar como era él sin alcohol -miró a su hermano-. Promételo, Ken.

– Es una cosa desmedida para pedirme.

– Tengo que hacerlo.

Ken juró y se alejó de él.

– Que el infierno maldiga a ese hombre por lo que nos hizo. Tengo que pensar en esto. No sé si podría hacerlo. No doy mi palabra a menos que sepa que podré mantenerla.

– He vivido mi vida entera tratando de hacer las cosas bien, Ken. No termino lastimando a la gente por la que me preocupo -una débil sonrisa, sin sentido del humor tocó su boca brevemente-. Hay tanto ti… de ti y Briony.

– Y los hombres. Nunca has abandonado a un hombre, Jack. No te das bastante crédito porque siempre te miras tan de cerca, así que estás tan seguro que vas a ser como él. Era vicioso cuando bebía. Era como veneno en él.

Jack levantó su cabeza, obligando a su gemelo a examinar sus ojos.

– Sabes que somos diferentes. Siempre fuimos diferentes. Rechazo pretender otra cosa. Si sé lo que soy, lo que soy capaz de hacer, tengo la posibilidad de detenerme a mi mismo. Pero si no puedo, entonces no tienes ninguna opción.

– No haré esto contigo. Ambos estuvimos de acuerdo en que no habría ninguna mujer, ninguna a la que cuidáramos, ninguna que importara.

– Ella salvó mi vida. Es un Caminante Fantasma, igual que nosotros. Whitney vendrá por ella y el bebé.

Ken caminó alrededor.

– ¿Qué demonios estás diciendo? Peter Whitney está muerto. Fue asesinado. ¿Cómo podría él tener algo que ver con esto?

– Aparentemente tiene mucho que ver con esto. Además de realzarnos, nos programó para responder sexualmente a una de las hembras realzadas, por lo menos eso es lo que me dijeron. Y si es cierto, es potente. Camino duro alrededor de ella.

– Grandioso. Como si no tuviéramos bastantes problemas -Ken suspiró- ¿Estás seguro acerca de todo esto, Jack?

– Tan seguro como que alguien nos envió al Congo. Alguien que debió ser Whitney. Él tiene el dinero, los recursos, y la autorización y alguien muy importante le ayuda. Después vendrán por Briony y el bebé.

– No la tendrán, Jack, pero deberíamos estar listos. ¿Cómo es ella en una lucha?

– Necesita un ancla, pero es resistente como un clavo si debe serlo. Aguantará

– Así que allá afuera hay una mujer que va a convertirme en un furioso toro de testosterona.

– Sí, así es -dijo Jack.

Ken silbó suavemente.

– Bien, siempre hay compensaciones en la vida.

– ¿Sí? Bien, no estés demasiado seguro de eso. Del modo que lo entiendo, Whitney no tuvo mucha suerte en conseguir ratas de laboratorio así que trató de acorralar a las mujeres realzadas y establecer una especie de fábrica de bebés con algunos de sus soldados realzados que se ofrecen voluntariamente como donantes.

– Ok, eso es enfermizo -Ken frunció el ceño-. ¿Entonces esta mujer a la que yo reaccionaría podría estar encerrada en el sótano de Whitney como si fuera una yegua dedicada a la reproducción?

– ¿Te hace querer encontrarte al hijo de perra durante una noche oscura sin nadie alrededor, verdad?

Ken cruzó al lado de su hermano y se agachó cerca del cuello de Briony, inhalando profundamente. Era intensamente consciente de la tensión creciente y la calma repentina de Jack. Se enderezó despacio, guiñó en su hermano, y regresó a su lugar.

– No me provoca nada.

– Bien, la próxima vez que hagas algo tan personal podrías advertirme.

– Acostúmbrate a ello. Si la conservas, entonces será mi hermana y ese niño mi sobrino o sobrina. Soy un hombre práctico.

– Sólo quieres cabrearme -dijo Jack.

– Bien, eso es. Por otra parte, sabremos rápidamente cuanto puedes aguantar viviendo con una… con tu mujer por aquí. Salte de línea, y tendré que echarte detrás del granero.

– No tenemos un granero.

– Te dije que necesitaríamos un granero, maldición -dijo Ken-. Tenías que tener un taller. El refrán no es el mismo si te saco de atrás de un taller -Ken dejó caer su mano sobre el hombro de su hermano, en un silencioso gesto de compañerismo, de solidaridad-. Esto se está poniendo un poco frío para mí. Me voy a la cama.

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