Uno
- Автор: Бах Ричард Дэвис
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Javier Vergara Editor s.a.
- Переводчик: Edith Zilli
- Жанр: Социально-философская фантастика
Электронная книга - «Uno». Краткое содержание книги:
Miré a Leslie y vi en sus ojos el mismo horror que yo sentía en los míos.
Ella tomó la rama de sus manos y la acercó a los bordes del pergamino. La llamarada creció hasta convertirse en un amplio capullo de blanco sol bajo nuestros dedos. Un momento después dejábamos caer aquellas astillas luminosas al suelo. Allí ardieron por un instante más y quedaron oscuras.
El anciano suspiró su alivio.
— ¡Qué bendito atardecer! — exclamó —. ¡Cuán rara vez se nos da la oportunidad de salvar al mundo de una nueva religión!..»
Leslie y yo intercambiamos una mirada y nos agregamos a un rápido aplauso para él. Luego comenzó la disertante siguiente, apoyando con fuerza sus palabras contra el reloj.
— Así como las unidades de materia más pequeñas son energía pura — dijo —, así también las unidades de energía más pequeñas pueden ser pensamiento puro. Hemos hecho una serie de experimentos; estos sugieren que cuanto nos rodea puede ser, literalmente, una construcción de nuestro pensamiento. Hemos descubierto una unidad-partícula a la que hemos llamado imaión…
Nuestras libretas engordaban con páginas llenas de arrugas estilográficas. Cada señal de alarma era frustración y promesa en un mismo estallido de gorjeos. ¡Cuántas cosas a decir, cuántas a aprender! ¿Cómo podían converger tantas ideas asombrosas en un mismo lugar?
Me pregunté si todos los presentes en ese salón podíamos ser una misma persona.
Noté que Leslie me miraba y me volví para encontrarme con sus ojos.
— En verdad tenemos algo que decirles — reconoció —. ¿Podremos seguir viviendo si no lo hacemos?
Le sonreí.
— Mi querida escéptica.
— … de la diversidad surge esta notable unidad — dijo la disertante —. Con mucha frecuencia vemos que cuanto imaginamos es exactamente lo que descubrimos…
Mientras ella hablaba, me levanté para acercarme al pizarrón central, busqué la tiza y anoté en letras de imprenta, al pie de la lista, el título de lo que diríamos en nuestros quince minutos.
UNO.
Después dejé la tiza y volví a sentarme junto a mi esposa, para tomarle la mano. El día apenas comenzaba.