Tránsito [Passage - es]
- Автор: Уиллис Конни
- Год: 2003
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-666-1060-X
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Tránsito [Passage - es]». Краткое содержание книги:
Según diversos testigos, en una ECM parece haber varios elementos nucleares: experiencia extracorporal, sonido, un túnel de altas paredes, una luz al final del túnel, parientes fallecidos y un ángel de luz con resplandecientes túnicas blancas, una sensación de paz y amor, una revisión de la vida, una revelación del conocimiento universal y la orden de regreso final. ¿Es todo esto algo real, o se trata tan sólo de manifestaciones surgidas de la bioquímica de un cerebro moribundo?
En Tránsito, Joanna Lander es un psicóloga que investiga las ECM. Su encuentro con el neurólogo Richard Wright ha de permitirle simular clínicamente ese tipo de experiencias con el uso de drogas psicoactivas. Pero los sujetos del experimento del doctor Wright ven cosas completamente distintas de lo esperado, y Joanna decide someterse al experimento para conocer directamente una ECM. Y las sorpresas empiezan…
Novela finalista del premio Hugo 2002
Novela finalista del premio Nebula 2001
Novela finalista del John W. Campbell Memorial Award 2002
—Hay tiempo de sobra —dijo Joanna—. Amelia siempre llega tarde. No vendrá hasta dentro de quince minutos por lo menos.
Pero Amelia llegó a tiempo, cargando con su mochila. Richard le dirigió a Joanna una mirada triunfal.
—Pase y prepárese, Amelia —dijo él, y se encaminó hacia la consola.
—¿Puedo hablar con ustedes un momentito, doctor Wright, doctora Lander? —preguntó Amelia, y Richard vio que no había intentado quitarse la mochila ni el abrigo.
—Claro.
—El caso es que mi profesor de bioquímica nos está apretando las tuercas, y me estoy quedando rezagada…
—¿Y necesita cambiar la cita? Eso no es ningún problema —dijo Richard, tratando de no parecer decepcionado—. ¿A qué hora le vendrá bien? ¿El jueves?
Ella negó con la cabeza.
—No es sólo bioquímica. Son todas mis clases. El profesor de anatomía nos pone un examen por semana, y mi clase de genética… hay demasiado trabajo, y las prácticas de laboratorio son cada vez más difíciles. Las de bioquímica… —Se detuvo, con una expresión extraña en el rostro, y luego continuó—. Necesito todos los puntos y créditos extra, pero no me servirán de nada si no apruebo la asignatura. Todas las asignaturas. —Inspiró profundamente—. Creo que lo mejor es dejarlo, y que busquen ustedes a otra persona.
“Buscar a otra persona —pensó él, desesperado—. No hay nadie más.”
—Estoy seguro de que eso no será necesario —dijo él, evitando mirar a Joanna—. Ya se nos ocurrirá algo. ¿Y si reducimos sus sesiones a una por semana? Y si la próxima semana le viene mal, podríamos saltárnosla.
Pero Amelia estaba ya negando con la cabeza.
—No es sólo la semana que viene —dijo, incómoda—. Son todas las semanas. Tengo demasiadas cosas a la vez.
—Seré sincero. Andamos escasos de sujetos, y es usted una de mis mejores observadoras. La necesito en el proyecto.
Por un momento pensó, por la mirada que le dirigió Amelia, que la había convencido, pero ella volvió a sacudir la cabeza.
—No puedo…
—¿Es a causa del proyecto? —preguntó Joanna, y Richard la miró sorprendido—. ¿Te sucedió algo durante alguna de tus sesiones? ¿Por eso quieres renunciar?
—No, por supuesto que no —dijo Amelia, volviéndose para sonreírle a Richard—. El proyecto es muy interesante, y me encanta trabajar con usted, con ustedes dos —añadió, mirando brevemente a Joanna—. No es el proyecto. Es que estoy muy preocupada por mis clases. Como en psicología…
—Comprendo —dijo Richard—, y, confíe en mí, lo último que quiero es que suspenda psicología, pero tampoco quiero perderla. Por eso estoy tan decidido a encontrar una solución.
—Oh, doctor Wright —dijo Amelia.
—¿Qué tal los fines de semana? —dijo él, aprovechándose de su ventaja—. Podríamos fijar sus sesiones los sábados por la mañana, si le viene mejor. O el domingo. Usted díganos qué le vendría bien y lo haremos. —Le sonrió—. Nos sería de gran ayuda.
Ella se mordió los labios, y lo miró insegura.
—O por las noches. Podríamos fijar las sesiones por la noche si le viene mejor.
—No —dijo Amelia, y alzó la barbilla—. Ya lo he decidido. No tiene sentido cambiarlo. Quiero dejar el proyecto.
15
¡Adieu, amigos míos! ¡Parto hacia la gloria!