Dune [es]
- Автор: Херберт Фрэнк
- Серия: dune (es) #1
- Год: 1975
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-181-8
- Переводчик: Domingo Santos
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Dune [es]». Краткое содержание книги:
Hay engaño en sus palabras, pensó Jessica.
¿Por qué miente?, se preguntó Paul.
—Es muy interesante —dijo Jessica. Y pensó: «Eso es lo que se dice… » Qué curioso amaneramiento el que hay en su forma de expresarse. Si supieran hasta qué punto revela esto su dependencia de las supersticiones…
—He oído en alguna parte que tenéis un dicho —observó Paul —. «La educación viene de las ciudades, la sabiduría del desierto.»
—Hay muchos dichos en Arrakis —se alzó de hombros Kynes.
Antes de que Jessica pudiera formular una nueva pregunta, un sirviente se inclinó junto a ella y le entregó una nota. La abrió, reconoció la escritura del Duque y los signos codificados, la leyó.
—El Duque nos tranquiliza —dijo—. El asunto que le ha alejado de nosotros ha sido solucionado. El ala de acarreo que había desaparecido ha sido hallada. Un agente Harkonnen infiltrado en la tripulación había conseguido eliminar a otros y pilotar la máquina hasta una base de contrabandistas, esperando venderla allí. Tanto el hombre como la máquina han sido restituidos a nuestras fuerzas —hizo una inclinación de cabeza en dirección a Tuek.
El contrabandista respondió con otra inclinación.
Jessica dobló la nota y la metió en una de sus mangas.
—Estoy contento de que esto no se haya convertido en una batalla abierta —dijo el banquero—. La gente tiene tantas esperanzas de que los Atreides traigan consigo paz y prosperidad…
—Especialmente prosperidad —dijo Bewt.
—¿Podemos tomar ya el postre? —preguntó Jessica—. He encargado a nuestro chef que prepare un dulce de Caladan: arroz pundi en salsa dolsa.
—Suena maravilloso —dijo el fabricante de destiltrajes—. ¿Sería posible obtener la receta?
—Todas las recetas que deseéis —dijo Jessica, registrando al hombre para mencionárselo más tarde a Hawat. El fabricante de destiltrajes era un pequeño y atemorizado arribista que podía ser comprado.
A su alrededor, las conversaciones se reanudaban:
—Un tejido realmente adorable…
—Tengo que hacerme un conjunto que le vaya a esta joya…
—Un aumento de producción en el próximo trimestre…
Jessica se enfrascó en su plato, pensando en la parte codificada del mensaje de Leto: «Los Harkonnen han intentado introducir un cargamento de lásers. Los hemos capturado. Pero esto puede significar que otros cargamentos hayan pasado. Y hay que tener en cuenta que no les conceden mucha importancia a los escudos. Toma las precauciones apropiadas.
Jessica pensó en los lásers. Los ardientes rayos de destructiva luz podían perforar cualquier sustancia, a menos que esta sustancia estuviera protegida por un escudo. El hecho de que la interferencia del rayo con un escudo pudiera hacer estallar el láser o el escudo no parecía preocupar a los Harkonnen. ¿Por qué? Una explosión láser-escudo tenía una peligrosa variante, ya que podía revelarse más potente que una explosión atómica o podía matar tan sólo al tirador y a su blanco.
Los factores desconocidos eran los que más la inquietaban.
—Estaba seguro de que recuperaríamos esa ala de acarreo — dijo Paul—. Cuando mi padre ataca un problema, lo resuelve. Es un hecho que los Harkonnen apenas empiezan a descubrir.
Se está vanagloriando, pensó Jessica. No debería hacerlo. Nadie que esta noche se vea obligado a dormir en las profundidades del subsuelo como una precaución contra los láser tiene derecho a vanagloriarse.
CAPÍTULO XVII
«No hay escapatoria… pagamos por la violencia de nuestros antepasados»