Una vacante imprevista
- Автор: Роулинг Джоан Кэтлинг
- Год: 2013
- Язык: испанский
- Год: Salamandra
- ISBN: 978-84-9838-492-5
- Переводчик: Gemma Rovira
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Una vacante imprevista». Краткое содержание книги:
La minuciosa descripción de las virtudes y miserias de los personajes conforman un microcosmos tan intenso como revelador de los obstáculos que lastran cualquier proyecto de convivencia, y, al mismo tiempo, dibujan un divertido y polifacético muestrario de la infinita variedad del género humano.
Sin que el lector apenas lo perciba, Rowling consigue involucrarlo en temas de profundo calado mientras lo conduce sin pausa a un sorprendente desenlace final.
—Les dije a Cuby y a Tessa que me quedaba a dormir en tu casa, así que ya sabes —prosiguió Fats. Acercó el porro a los dedos que le tendía Andrew, y luego entrelazó las largas manos sobre el pecho y se oyó decir—: Cogí el autobús hasta los Prados. Me encontré con ella en la salida de Oddbins.
—¿Al lado del supermercado Tesco? —Seguía haciendo preguntas estúpidas, no sabía por qué.
—Ajá. Fuimos al parque infantil. Hay árboles en el rincón, detrás de los meaderos públicos. Un sitio estupendo y privado. Estaba haciéndose de noche.
Cambió de postura y Andrew volvió a pasarle el canuto.
—Meterla es más difícil de lo que creía —declaró, y Andrew lo escuchó fascinado, casi con ganas de reír, pero temiendo perderse los crudos detalles que su amigo iba a darle—: Estaba más húmeda cuando le metía los dedos.
Una risita burbujeó como gas atrapado en el pecho de Andrew, pero la ahogó.
—Mucho trajín para meterla hasta el fondo. Es más estrecho de lo que creía.
Andrew vio elevarse un chorro de humo desde donde debía de estar la cabeza de Fats.
—Tardé unos diez segundos en correrme. Una vez dentro, la sensación es de puta madre.
Andrew contuvo la risa, por si había algo más.
—Me puse una goma. Sin goma tiene que ser mejor.
Volvió a pasarle el canuto a Andrew, que le dio una calada, pensativo. Meterla era más difícil de lo que uno creía; diez segundos y se acabó. No parecía nada del otro mundo, y sin embargo, lo que daría por eso… Imaginó a Gaia Bawden tendida boca arriba para él y, sin querer, dejó escapar un débil gemido que Fats por lo visto no oyó. Perdido en una niebla de imágenes eróticas, dándole al canuto, Andrew siguió tendido con su erección sobre el trozo de tierra que su cuerpo calentaba y escuchó el suave gorgoteo del río a unos metros de su cabeza.
—¿Qué es lo importante, Arf? —preguntó Fats al cabo de una larga y amodorrada pausa.
Con la cabeza dándole plácidas vueltas, Andrew contestó:
—El sexo.
—Eso es —repuso Fats, encantado—. Follar. Eso es lo importante. Propegar… propagar la especie. A la mierda los condones. Multipliquémonos.
—Ajá —dijo Andrew, riendo.
—Y la muerte —añadió Fats. Lo había desconcertado la realidad de aquel féretro, y que hubiese tan poca cosa entre el cadáver y la bandada de buitres. No lamentaba haberse ido antes de verlo desaparecer en la fosa—. Tiene que serlo, ¿no? La muerte.
—Sí —dijo Andrew pensando en guerras y accidentes de tráfico, en morir en arrebatos de velocidad y gloria.
—Sí. Follar y morir. De eso se trata, ¿no? De follar y morir. La vida es eso.
—Consiste en intentar follar e intentar no morirte.
—O en intentar morirte. Hay gente que lo hace, que se juega la vida.
—Sí. Se juegan la vida.
Se hizo otro silencio en el fresco y brumoso escondite.
—Y la música —añadió Andrew en voz baja, observando el humo azulado que pendía bajo la roca oscura.
—Ajá —dijo la voz de Fats desde muy lejos—. Y la música.
El río corría inagotable ante el Cubículo.
SEGUNDA PARTE
Comentarios de buena fe
7.33 Los comentarios de buena fe sobre una cuestión de interés público no son enjuiciables.