La rueda del cielo [The Lathe of Heaven - es]
- Автор: Гуин Урсула К. Ле
- Год: 1975
- Язык: испанский
- Год: Grupo Editor de Buenos Aires
- Переводчик: Antonio Bonnado
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «La rueda del cielo [The Lathe of Heaven - es]». Краткое содержание книги:
Una novela magistral de la ganadora de los premios Nébula y Hugo, que la muestra nuevamente como uno de los autores mas importantes de la actualidad en el campo de la ciencia ficción.
El vacío del ser de Haber, la pesadilla efectiva, que se irradiaba del cerebro que soñaba, había roto las conexiones. La continuidad que se había mantenido entre los mundos, o las líneas de tiempo de los sueños de Orr, se había quebrado ahora, y el caos se había establecido. Orr tenía pocos recuerdos incoherentes de la existencia en que se hallaba ahora; casi todo lo que sabía procedía de otras memorias, los otros tiempos de sueño.
Otra gente, menos consciente que él, podía estar mejor preparada para este cambio de existencia; pero se sentirían más atemorizadas, al no tener una explicación. Hallarían al mundo radical, insensible, repentinamente cambiado, sin ninguna causa racional posible para el cambio. Habría mucha muerte y terror a continuación del sueño del doctor Haber.
Y pérdida. Y pérdida.
Supo que la había perdido; lo había sabido desde que entrara, con la ayuda de ella, en el vacío que rodeaba al durmiente. Ella se había perdido junto con el mundo de las personas grises y el enorme edificio artificial hacia el que había corrido, dejándole solo en la ruina y la disolución de la pesadilla. Ella había desaparecido.
Orr no trató de buscar ayuda para Haber. No había ayuda posible para Haber. Ni para él. Había hecho todo lo que podía hacer. Siguió caminando por las calles enrarecidas. Por los carteles supo que se hallaba en la parte noreste de Portland, una zona que nunca había conocido demasiado. Las casas eran bajas, y en las esquinas se tenía a veces la vista de una montaña. Vio que la erupción había cesado; en realidad, nunca había empezado. El monte Hood se elevaba, de un color violeta obscuro, en el crepuscular cielo de abril, dormido. El monte dormía.
Soñar, soñar.
Orr caminaba sin meta, siguiendo una calle y luego otra; estaba agotado, y a veces tenía la tentación de tenderse allí, en la calle, y descansar un rato, pero seguía caminando. Se estaba acercando a una zona comercial ahora, se aproximaba al río. La ciudad, mitad destruida y mitad transformada, una jungla confusa de grandiosos planes y recuerdos incompletos, bullía; los fuegos y las insanías corrían de casa en casa. Sin embargo la gente seguía sus negocios como siempre: había dos hombres saqueando una joyería, y más allá se acercaba una mujer que sostenía un bebe de mejillas rojizas que lloraba en sus brazos, caminando decididamente hacia su hogar. Dondequiera que estuviese el hogar.
11
Luz le preguntó a Inexistencia: ¿Su Merced tiene existencia o no la tiene? Luz, al no obtener respuesta…