Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Si pudieras verme ahora». Краткое содержание книги:

En la vida de Elizabeth Egan todo tiene su sitio, desde las tazas para caf? expr?s en su reluciente cocina hasta los muestrario y los botes de pintura de su negocio de dise?o de interior. El orden y la precisi?n le dan una sensaci?n de control sobre la vida y mantienen el coraz?n de Elizabeth apartado del dolor que sufri? en el pasado. ejercer de madre de su sobrino de seis a?os al tiempo que saca adelante su empresa es un empleo a jornada completa, que deja poco margen al error y la diversi?n. Hasta que un d?a alguien muy singular aparece inesperadamente en sus vidas. El misterioso Ivan es despreocupado, espont?neo y amante de la aventura, todo lo contrario que Elizabeth. Reconoce a su verdadero amor antes de que ella le vea siquiera, y le ense?a que la vida s?lo merece la pena ser vivida cuando se nos presenta con todo su color y una pizca de desorden. Pero ?qui?n es Ivan en realidad? P?cara y por momento profundamente conmovedora, esta novela nos permite recuperar toda la ternura y la emotividad caracter?sticas de la autora de Posdаta: Te amo, novela que ser? llevada al cine con Hillary Swank como protagonista.
1 ... 38 39 40 41 42 43 44 45 46 ... 78
Перейти на страницу:

– ¿Qué haces ahí fuera, Ivan? -chilló Luke.

– ¡Es el día de Jinny Joe! -anunció Ivan extendiendo los brazos para indicar cuanto le rodeaba.

– ¿Y eso qué es? -preguntó Luke mirando confundido a Elizabeth.

– No tengo ni idea -contestó ella encogiéndose de hombros.

– ¿Qué es el día de Jinny Joe, Ivan? -chilló Luke.

– ¡Si bajáis os lo enseñaré a los dos! -contestó Ivan. Su ropa holgada ondeaba y se pegaba a su cuerpo.

– ¡No vamos vestidos! ¡Estamos en pijama! -exclamó Luke riendo.

– ¿Pues a qué esperáis? ¡Poneos cualquier cosa, son las seis de la mañana, no nos verá nadie!

– ¡Vamos! -exclamó Luke entusiasmado a Elizabeth al tiempo que saltaba del alféizar de la ventana. Salió corriendo de la habitación y regresó minutos después con una pierna en los pantalones del chándal, un suéter puesto del revés y las zapatillas cambiadas de pie.

Elizabeth se echó a reír.

– ¡Venga, date prisa! -instó Luke respirando entre jadeos.

– Cálmate, Luke.

– No. -Luke abrió de golpe el armario ropero de Elizabeth-. ¡Vístete, es el día de Jinny Joe! -gritó con una radiante sonrisa desdentada.

– Pero, Luke -rezongó Elizabeth, incómoda-, ¿adonde se supone que vamos?

Estaba buscando seguridad en un niño de seis años.

Luke se encogió de hombros.

– ¿A un sitio divertido? -apuntó.

Elizabeth lo meditó, vio el entusiasmo en los ojos de Luke, se sintió invadida por la curiosidad, supo que cometía un error, pero se endosó un chándal y salió corriendo con Luke.

Al salir, el viento cálido le dio de pleno y la dejó sin aliento.

– ¡Al Batmóvil! -anunció Ivan reuniéndose con ellos junto a la puerta principal.

Luke soltó una risita alborozada.

Elizabeth se quedó paralizada.

– ¿Adonde?

– Al coche -explicó Luke.

– ¿Adonde vamos?

– Tú conduce que yo ya te avisaré cuando lleguemos. Es una sorpresa.

– No -repuso Elizabeth como si fuese lo más absurdo que hubiese oído en la vida-. Nunca me subo a un coche sin saber exactamente adonde voy -declaró con altanería.

– Lo haces cada mañana -observó Ivan con ternura.

Elizabeth no le hizo caso.

Luke sostuvo la portezuela abierta para que subiera Ivan, y una vez todos a bordo, Elizabeth emprendió muy contra su voluntad aquel viaje hacia un destino desconocido, deseosa de dar media vuelta en cada curva y preguntándose por qué no lo hacía.

Tras conducir durante veinte minutos por carreteras sinuosas, una nerviosa Elizabeth obedeció la última indicación de Ivan y detuvo el coche junto a un campo que, para ella, era igual a todos los demás que habían dejando atrás por el camino. Sólo que aquél tenía vistas sobre el resplandeciente océano Atlántico. Desentendiéndose del panorama miró por el retrovisor lateral y dio un bufido al ver el barro que salpicaba el reluciente costado del coche.

– ¡Uau! ¿Qué son? -Luke se puso de un salto entre los dos asientos delanteros y señaló hacia el parabrisas.

– Amigo Luke -anunció Ivan con alegría-, son lo que la gente llama Jinny Joes.

Elizabeth levantó la vista. Delante de ella cientos de semillas de diente de león revoloteaban en el aire; la luz del sol se reflejaba en sus suaves y esponjosos hilos blancos y flotaban como sueños hacia los tres ocupantes del coche.

– Parecen hadas -dijo atónito Luke.

Elizabeth puso los ojos en blanco.

– ¡Hadas! -Chasqueó la lengua en señal de desaprobación-. ¿Qué clase de libros has estado leyendo? Son semillas de diente de león, Luke.

Ivan la miró con expresión frustrada.

– ¿Por qué sabía que dirías eso? Bueno, por lo menos te he traído aquí. Algo es algo.

Elizabeth le miró sorprendida. Nunca hasta entonces se había dirigido a ella con semejante brusquedad.

– Luke -Ivan se volvió hacia él-, también se conocen como la Margarita Irlandesa pero no son sólo semillas de diente de león, son lo que la mayoría de la gente normal -miró con reproche a Elizabeth- llama Jinny Joes. Se encargan de llevar deseos en el viento y la cosa está en atraparlos con la mano, pedir un deseo y luego soltarlos para que puedan entregarlos.

Elizabeth resopló.

– ¿De veras? -dijo susurrando Luke-. Pero ¿por qué hace eso la gente?

Elizabeth soltó una carcajada.

– ¡Este es mi chico!

Ivan hizo caso omiso de ella.

– Hace cientos de años la gente comía las hojas verdes del diente de león porque contienen muchas vitaminas -explicó-, lo cual justifica su nombre en latín, que se traduce como la «cura oficial de todos los males». Por eso la gente cree que traen buena suerte y piden deseos a las semillas.

– ¿Y los deseos se cumplen? -preguntó Luke esperanzado.

Elizabeth miró a Ivan, enojada al verle llenar la cabeza de su sobrino con falsas esperanzas.

– Sólo los que se entregan en condiciones, así que, ¿quién sabe? Recuerda que a veces hasta el correo se pierde, Luke.

Luke asintió con la cabeza; lo había entendido.

– Vale. Muy bien. ¡Pues vayamos a atraparlos!

– Id vosotros dos. Yo esperaré en el coche -dijo Elizabeth con la mirada clavada al frente.

Ivan suspiró.

– Eliza…

– Esperaré aquí -repitió con firmeza. Encendió la radio y se acomodó para dejarles claro que no iba a cambiar de opinión.

Luke bajó del coche y ella se volvió hacia Ivan.

– Me parece ridículo que le llenes la cabeza con esa sarta de mentiras -le soltó muy enfadada-. ¿Qué piensas decirle cuando ninguno de sus deseos se haga realidad?

– ¿Cómo sabes que no se harán realidad?

– Tengo sentido común. Algo de lo que por lo visto tú careces.

– Tienes razón, no tengo sentido común. No quiero creer lo mismo que creen todos los demás. Tengo mis propios pensamientos, cosas que nadie me ha enseñado y que tampoco he leído en ningún libro. Aprendo de la experiencia, en cambio tú… A ti te da miedo experimentar lo que sea y por eso siempre tendrás tu sentido común y nada más que tu sentido común.

Elizabeth miró por la ventanilla y contó hasta diez para no explotar. Detestaba toda aquella verborrea new age; contrariamente a lo que él decía, estaba convencida de que aquéllas eran la clase de cosas que sólo podían aprenderse en los libros. Libros escritos y leídos por personas que se pasaban la vida buscando algo, cualquier cosa, con tal de abstraerse del aburrimiento de su vida real. Personas que necesitaban creer que siempre y para todo existía otro motivo además del más evidente.

– ¿Sabes una cosa, Elizabeth? El diente de león también se conoce como filtro de amor. Hay quien dice que si soplas las semillas al viento éstas llevarán tu amor a tu amado. Si soplas la delicada bola blanca mientras pides un deseo y consigues arrancar todas las semillas tu deseo se hará realidad.

Elizabeth torció el gesto, desconcertada.

– Ya basta de esa jerigonza, Ivan.

– Muy bien. Porque hoy Luke y yo nos disponemos a atrapar Jinny Joes. Creía que siempre habías soñado en querer alcanzar un deseo -dijo Ivan.

Elizabeth apartó la mirada.

1 ... 38 39 40 41 42 43 44 45 46 ... 78
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)