Prisioneros del Amor
- Автор: Денисон Джанель
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Prisioneros del Amor». Краткое содержание книги:
Después de años trabajando como un esclavo, Dean Colter quería una aventura, pero que lo secuestrara una hermosa cazadora de recompensas, aficionada a esclavizar a sus prisioneros, no era exactamente lo que había planeado. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que ser su cautivo también tenía sus ventajas. Quizá fuese ella la que pusiera las esposas, pero Dean tenía la llave que abría las pasiones más desatadas de aquella ardiente mujer.
Jo abrió la blusa y dejó que se deslizara por sus brazos y que cayera al suelo.
– ¿Qué te parecería a ti tener por esposa a una cazarrecompensas? -contestó desabrochándose el sostén de encaje. Se lo quitó dejando un brazo posicionado estratégicamente delante de sus senos, cubriéndolos.
– Bueno, he de admitir que la idea no me enloquece, precisamente -confesó Dean, frunciendo el ceño al ver que ella no le dejaba vislumbrar del todo sus pechos desnudos-, pero podemos encontrar el modo de alcanzar un acuerdo, estoy seguro. ¿Qué te parecería tener un compañero en tus viajes por carretera?
– Me encantaría -dijo Jo echando a un lado las sandalias. Se dio la vuelta, dándole la espalda y se desabrochó los vaqueros. Fue bajándose lentamente los pantalones con un sensual contoneo de caderas, y lo miró candorosa por encima del hombro. Lo encontró con la mirada fija en su trasero, y sonrió al ver la reacción que su striptease estaba provocándole en la entrepierna-.Al menos, hasta que empecemos a formar una familia.
Dean la miró sorprendido.
– ¿Te gustaría tener hijos?
Jo acabó de bajarse los pantalones del todo, sacándoselos al fin. Se giró para mirarlo a los ojos, vestida sólo con unas braguitas blancas de encaje, y las palmas de las manos tapando sus senos.
– Sólo contigo.
El corazón de Jo latió apresuradamente ante la mirada amorosa de Dean, y sintió que su deseo por él empezaba a crecer.
– Déjame verte, Jo -murmuró Dean con voz ronca.
Pero ella volvió a darse la vuelta y enganchó los pulgares en el elástico de las braguitas.
– A-a, por esto lo llaman striptease… -empezó a bajárselas poco a poco. Cuando se las hubo quitado, las arrojó por encima del hombro, y fueron a caer justamente sobre la enorme erección de Dean-. ¡Diana! -exclamó divertida.
Dean rió. Tomó las braguitas y las refregó contra su mejilla, inhalando el aroma de Jo y gimiendo.
– Dentro de un rato te daré tu merecido.
– Eso espero -replicó ella sin ningún pudor. Y finalmente se volvió para regalarle la vista.
Los ojos de Dean la devoraron ansiosos. Se sentía increíblemente femenina y deseada, mientras avanzaba hacia él, contoneándose. Se inclinó para agarrar el elástico de sus calzoncillos y se los quitó.
Se arrodilló frente a las piernas abiertas de Dean, y cerró los dedos en torno a su miembro, volviéndolo loco con sus caricias, tomándolo después en la boca y lamiéndolo sensualmente hasta que él le rogó que se detuviera y la hizo incorporarse.
Jo se colocó a horcajadas sobre él, que la sujetaba por las caderas. Jo estaba tan dispuesta que Dean se deslizó por completo dentro de ella, entre sus pliegues cálidos y húmedos, de modo que quedaron perfectamente ajustados y gimieron al unísono.
Dean colocó las manos en la espalda de Jo para atraerla más hacia sí y ella murmuró contra sus labios:
– Feliz cumpleaños, Dean -y movió las caderas rítmicamente contra las de él, enviándolos a ambos a un mundo de estáticas sensaciones.
Cuando Dean y ella hubieron recobrado el aliento, él alzó la cabeza y le dirigió una sonrisa, de la que Jo pensaba que jamás se cansaría.
– Es usted culpable de un delito de robo, señorita Sommers -le dijo en un tono juguetón-. Por ello, tendré que detenerla y mantenerla presa.
Jo sonrió también.
– ¿Cómo es eso?
Dean la besó suavemente.
– Porque me has robado el corazón. Y tu condena será… Ser para siempre mi esposa.
Y esa era una condena quejo estaba más que dispuesta a cumplir.
Janelle Denison