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Электронная книга - «Pescar Una Heredera». Краткое содержание книги:

Cuando la atractiva Caroline Trent es secuestrada por Blake Ravenscroft no lucha para eludir al peligrosamente atractivo agente de la corona. Después de todo, ha pasado la mayoría de sus días huyendo de las indeseadas proposiciones del inútil hijo de su tutor. Sí, Blake cree que ella es la famosa espía Carlotta de Leon, pero ocultarse durante seis semanas -hasta que cumpla 21 años y pueda obtener el control de su fortuna-, junto a su misterioso conveniente, es conveniente y romántico. La misión de Blake Ravenscroft es entregar a `Carlota` a la justicia, no enamorarse de ella. Su corazón se ha endurecido por los años de intrigas y por la perdida de su querida prometida. Pero esta pequeña tentadora demuestra ser extrañamente encantadora y completamente besable, y de repente, lo inconcebible se convierte en posible: que esta desigual pareja esté destinada al amor
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– Te veré por la mañana, estoy segura de que lo que quiera que sea que te tiene tan alterado, podrá esperar hasta entonces.

Blake la engancho por la tela de su falda y la arrastró de espaldas hasta el centro de la habitación.

– Tu no vas a ninguna parte – refunfuñó.

– Disculpa.

– ¿Que demonios pensabas que estabas haciendo esta noche?

– ¿Salvaros la vida? – bromeó ella.

– No te burles.

– No lo hacía. Os salvé la vida. Y no recuerdo oírte ni una palabra de agradecimiento por ello.

Él murmuró algo entre dientes, seguido de:

– No salvaste mi vida, todo lo que hiciste fue poner en peligro la tuya.

– No haré objeciones a la última frase, pero estoy segura de que os salvé la vida esta noche. Si no hubiera ido a toda prisa a Prewitt Hall para preveniros sobre Farnsworth y su té de las diez, seguramente os habría disparado.

– Eso es discutible, Caroline.

– Por supuesto que lo es – contestó ella sorbiendo por la nariz desdeñosamente – salvé vuestras desgraciadas vidas y a Farnsworth nunca se le dio la oportunidad de dispararos.

Blake le dirigió una mirada larga y dura.

– Voy a decir esto solo una vez más, tú no has armado un lío en nuestro trabajo para llevar a tu antiguo tutor a la justicia.

Caroline permaneció en silencio.

Después de un momento, Blake perdió completamente la paciencia ante la ausencia de una contestación por parte de ella, así que preguntó

– Bueno, ¿No tienes una respuesta?

– La tengo, pero no te gustaría.

– ¡Maldición! Caroline – se enfureció Blake – ¿nunca piensas en tu propia seguridad?

– Por supuesto que lo hago, ¿Crees que me lo he pasado bien arriesgando mi cuello por ti esta noche? Podría haber sido asesinada. O peor, tú podías haber sido asesinado, ú Oliver podía haberme capturado y obligado a casarme con Percy. Ella se estremeció – Dios mío, probablemente tendré pesadillas de la última escena durante semanas.

– Realmente parecías estar disfrutándolo.

– Bueno, pues no. Me sentí enferma todo el tiempo. Sabiendo que estábamos en peligro.

– Si estabas tan aterrada, ¿por qué no lloraste o actuaste como una mujer normal?

– ¿Una mujer normal? Señor, me esta ofendiendo. Ofende a todo el género femenino.

– Debes admitir que la mayoría de las mujeres hubieran necesitado sales aromáticas esta noche.

Ella lo miró con fiereza, su cuerpo entero se agitó con furia. Debo disculparme porque yo no me desmayé, ni reí ni lloré durante toda la operación? Estaba asustada, no… estaba aterrorizada, pero ¿qué habría pasado si no hubiera mantenido una apariencia valiente? Además – Añadió, con una expresión cada vez más malhumorada – estaba tan enfadada contigo que la mayoría del tiempo olvidé lo asustada que estaba.

Blake apartó la mirada. Oírla admitir su miedo le hizo sentir incluso peor. Si le hubiera sucedido algo a ella esa noche, habría sido por su culpa.

– Caroline – dijo en voz baja – no dejaré que te pongas en peligro, te lo prohíbo.

– No tienes derecho a prohibirme nada.

Un músculo comenzó a crisparse en su cuello.

– Todo el tiempo que estés viviendo en mi casa.

– Oh, por el amor de Dios, suenas como uno de mis tutores.

– Ahora me ofendes a mí.

Ella dejó escapar un suspiro frustrado.

– No sé como lo soportas, vivir constantemente con tanto peligro, no sé como lo soporta tu familia, deben preocuparse terriblemente por ti.

– Mi familia no lo sabe.

– ¿Qué? – chilló ella – ¿Cómo es posible?

– Nunca se lo dije.

– Eso es detestable – dijo ella con gran sentimiento – Realmente detestable. Si yo tuviera una familia nunca los trataría con tanta falta de respeto.

– No estamos aquí para discutir sobre mi familia – la regañó – estamos aquí para discutir tu comportamiento temerario.

– Me niego a admitir que mi comportamiento fue temerario. Tú habrías hecho exactamente lo mismo si hubieras estado en mi piel.

– Pero yo no estaba en tu piel, como tú dices tan delicadamente, y además, yo llevo casi una década con esos problemas, tú no.

– ¿Qué es lo que quieres de mí?¿Quieres que prometa que nunca interferiré otra vez?

– Ese sería un excelente comienzo.

Caroline colocó las manos sobre sus caderas y sacó su barbilla hacia afuera.

– Vale, no lo haré, nada me gustaría más que mantenerme fuera de peligro durante el resto de mi vida, pero si tú estás en peligro y yo puedo hacer algo para ayudar, seguramente no permaneceré inmóvil ¿Cómo podría vivir conmigo misma si hubieras sido herido?

– Eres la mujer más cabezona que he tenido la desgracia de conocer – se pasó la mano por el pelo y musitó algo por lo bajo antes de decir – ¿No puedes ver que estoy intentando protegerte?

Caroline sintió como algo cálido cosquilleaba en su interior y las lágrimas asomaron a sus ojos.

– Si – dijo ella – ¿pero tú no puedes ver que yo estoy intentando hacer lo mismo?

– No – esa palabra fue fría, cortante y dura, tan dura, que en realidad Caroline dio un paso atrás.

– ¿Por qué estás siendo tan cruel? – susurró ella.

– La última vez que una mujer pensó protegerme…

Su voz desaparecía, pero Caroline no necesitaba palabras para comprender la excesiva pena que reflejaba su rostro.

– Blake – dijo ella dulcemente – no quiero discutir por esto.

– Entonces prométeme algo.

Ella tragó saliva, sabiendo que él le iba a pedir algo con lo que ella no podría estar de acuerdo.

– No te pongas en peligro de nuevo. Si te sucediera algo, yo… yo no podría soportarlo, Caroline.

Ella se giró alejándose, sus ojos comenzaban a llorar y ella no quería que él viera su respuesta emocional a esa declaración. Había algo en su voz que le conmovió el corazón, algo en la forma en que se movieron sus labios un momento antes de que él hablara, como si estuviera buscando en vano las palabras correctas.

Pero entonces, él dijo:

– No puedo dejar que muera otra mujer – y se dio cuenta que no era por ella, era por él, y la agobiante culpabilidad que sentía por la muerte de su prometida. Ella no conocía todos los detalles que giraban en torno a la muerte de Marabelle, pero James le había contado lo suficiente para saber, que Blake se culpaba por la muerte de ella.

Caroline sofocó un sollozo. ¿Cómo podía ella competir con una mujer sin vida?

Sin mirarlo, se dirigió torpemente hasta la puerta.

– Me voy arriba, si tienes algo más que decirme, puedes hacerlo por la mañana – pero antes de que ella pudiera posar su mano sobre el pomo de la puerta, oyó que le decía – espera.

Nada más que una palabra y ella fue incapaz de resistir. Se dio media vuelta. Blake la miró con gran intensidad, incapaz de desviar la mirada de su rostro. Él deseaba decir algo, miles de palabras cruzaban a través de su mente, pero no podía crear una sola frase; y entonces, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, dio un paso hacia ella, y otro, y otro, y ella se encontró en sus brazos.

– No me vuelvas a dar un susto – murmuró entre sus cabellos.

Ella no respondió, pero sintió como su cuerpo se caldeaba y se relajaba contra el de él. La oyó suspirar, fue un sonido suave, apenas audible, pero fue dulce y eso le decía que ella lo deseaba. Es posible que no fuera de la misma forma en que él la deseaba a ella, demonios, dudaba que fuera posible; pero aún así, ella lo deseaba, de eso estaba seguro.

Sus labios encontraron los de ella, y la devoraban con todo el temor y el deseo que había estado sintiendo durante toda la noche. Ella lo saboreaba tal y como había soñado y la hacía sentirse en el paraíso.

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