Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » La ciudad y las estrellas
La ciudad y las estrellas - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La ciudad y las estrellas

Электронная книга - «La ciudad y las estrellas». Краткое содержание книги:

Los hombres habían construido ciudades antes, pero ninguna como Diaspar. Diaspar: porque Diaspar tenía una leyenda. Era la última ciudad construida en la Tierra por el poder de quienes también pudieron conquistar las estrellas. Pero la grandeza de Diaspar acabó desapareciendo. Desde los más oscuros límites del Universo los Invasores atacaron el imperio creado por el hombre y lo confinaron otra vez a la Tierra. Quien fuera que abandonara la Tierra caería bajo la ira de los Invasores. Esta era la leyenda de Diaspar. Una leyenda de un billón de años…
1 ... 35 36 37 38 39 40 41 42 43 ... 74
Перейти на страницу:

Al final de su dilatada vida los pensamientos del Maestro volvieron, una vez más, hacia la patria de donde había sido exiliado, solicitando de sus amigos que le siguieran hacia los espacios abiertos desde donde contemplar las estrellas. El Maestro había esperado, mientras que sus fuerzas se desvanecían, hasta la culminación de los Siete Soles y ya próximo al fin, había farfullado muchísimas cosas en las cuales se inspiraron centenares de libros de interpretación con destino a las edades del futuro. Una y otra vez hablaba siempre de los «Grandes», que habían abandonado su espacio en el Universo, afirmando que llegarían un día encargando a sus discípulos y seguidores que aguardasen para darles la bienvenida cuando llegaran a la Tierra. Aquellas habían sido sus últimas palabras racionales. Después nunca permaneció consciente de su entorno y poco antes de su muerte, había pronunciado una frase que se había conservado a través de las edades para hechizar las mentes de cuantos la oyeron:

«Es hermoso contemplar las sombras de color en los planetas de la luz eterna.» Y después murió.

A la muerte del Maestro, muchos de sus seguidores se dispersaron; pero otros permanecieron fieles a sus enseñanzas, que después fueron minuciosamente elaboradas al paso de los tiempos. Al principio creían que los Grandes fuesen quienes fuesen llegarían pronto; pero tal esperanza fue desvaneciéndose con el paso de las edades. La historia en aquel punto, se hacía ya más confusa, pareciendo que la verdad y la leyenda se hubiesen entrelazado inextricablemente. Alvin sólo pudo captar la imagen vaga de generaciones de fanáticos esperando algún determinado y gran acontecimiento, cuya localización resultaba incomprensible en ninguna fecha determinada en el futuro.

Los Grandes no llegaron jamás. El poder del movimiento fue fallando lentamente y la desilusión hizo presa en sus discípulos. Los seguidores humanos de corta vida fueron los primeros en marcharse, siendo algo increíblemente irónico, que todavía permaneciese allí frente a los jóvenes el último seguidor del profeta humano; una criatura absolutamente diferente al Hombre.

El gran pólipo se había convertido en el último discípulo del Maestro por una sencilla razón. Era inmortal. Los miles de millones de células individuales de que estaba compuesto su cuerpo irían muriendo; pero antes de que tal cosa sucediera, se volvían a reproducir a sí mismas, en un proceso sin fin. A largos intervalos, el monstruo se desintegraba en sus minadas de células separadas, que seguirían su propio camino al multiplicarse por fisión, de ser conveniente el entorno vital. Durante esta fase, el pólipo dejaba de existir como una entidad inteligente y autoconsciente, lo que hizo que Alvin volviera irresistiblemente su recuerdo a la forma en que los habitantes de Diaspar pasaban sus milenios de quietud en el interior de los Bancos de Memoria de la ciudad.

A su debido tiempo por alguna fuerza biológica misteriosa, los esparcidos componentes del monstruo se reunían de nuevo y el pólipo recomenzaba otro nuevo ciclo de existencia. Volvía a la consciencia, reuniendo sus vidas anteriores en un todo, aunque con frecuencia de una forma Imperfecta según que cualquier accidente pudiese dañar a veces las células que llevaban en sí las delicadas pautas de la memoria.

Tal vez, ninguna otra forma de vida hubiese mantenido la fe tan largo tiempo en un credo, ya que de otra forma, habría sido olvidado millones de años atrás. En cierto sentido el gran pólipo era una víctima indefensa de su naturaleza biológica. A causa de su inmortalidad, no podía cambiar, sino forzado a repetir eternamente la misma invariable pauta de profesión de fe.

La religión de los Grandes, en su última fase, había llegando a identificarse con una especie de veneración de los Siete Soles. Cuando los Grandes rehusaron obstinadamente en volver a la Tierra, se intentó hacer señales a su distante patria. Desde mucho tiempo atrás aquellas llamadas luminosas, se habían convertido en un ritual sin concreta significación, siendo mantenidas ya por un animal que había olvidado muchas cosas y conceptos y un robot que nunca había sabido olvidar nada.

Mientras que aquella voz, inconmensurablemente antigua, se disipó en el aire en calma, Alvin sintió una profunda piedad por aquel monstruo. Aquella devoción desfasada, la lealtad que había mantenido en eones de tiempo, mientras que estrellas y planetas iban muriendo en el Cosmos, hizo para el joven que aquel relato hubiera sido— absolutamente imposible de creer, de no haberlo visto por sus propios ojos. Más que nunca, sintió su inmensa ignorancia por las cosas y el mundo. Un diminuto fragmento del pasado le había iluminado por un momento; pero casi enseguida la oscuridad se había cerrado de nuevo sobre tal conocimiento.

La historia de todo el Universo tenía que ser una masa de hechos así de fantásticos, increíbles y desconectados de un mundo a otro, sin que nadie estuviera en condiciones de discernir qué cosa era trivial o importante. Aquella fantástica leyenda del Maestro y de los Grandes se parecía a otra de las incontables que de una u otra forma habían sobrevivido procedentes de las antiguas civilizaciones en el Amanecer de Diaspar. Y con todo, la presencia real de aquel pólipo y del silencioso y vigilante robot, le hacía imposible a Alvin despreciar la totalidad de aquella historia, como si se tratase de una fábula construida por la desilusión sufrida por alguien sobre los fundamentos de la locura.

¿Cuál podría ser la relación existente entre aquellos dos entes que en tan distinta forma habían mantenido su extraordinaria compañía a lo largo de incontables siglos? De alguna forma, Alvin estuvo seguro que el robot era el más importante de los dos. ¿Por qué no hablaría? ¿Qué pensamientos discurrían por su mente complicada y extraterrestre? Así y todo, si tal mente había sido concebida y diseñada por el Maestro, no debería ser del todo extraterrestre y debería responder a órdenes humanas.

Pensando en la cantidad de secretos que contendría aquella obstinada y silenciosa máquina, Alvin sintió una curiosidad que se convirtió en desesperado anhelo. Parecía absurdo que semejante conocimiento atesorase maravillas muy por encima de las cuidadosamente almacenadas en el Computador Central de Diaspar.

— ¿Por qué tu robot no querrá hablarnos? — preguntó Alvin al pólipo, en un momento en que Hilvar había cesado de hacerle preguntas. La respuesta fue ciertamente la que estaba esperando.

Los deseos del Maestro fueron de que sólo hablara su voz pero ahora está en silencio.

Pero… ¿podrá obedecerte?

Si el Maestro lo puso de vigilancia. Podemos ver a través de sus ojos, dondequiera que vaya. Vigila las máquinas que preservan la existencia de este lago y mantiene pura el agua. A pesar de eso, sería mejor llamarlo compañero que sirviente, para nosotros.

Una idea a medio formar y vaga en principio comenzó a tomar vida en la mente de Alvin. Tal vez estuviera inspirada por la pura codicia de conocimiento y con ello, de poder, aunque no estuviese cierto de la verdadera motivación. Sus motivos podían ser extensamente egoístas pero no desprovistos de una buena dosis de auténtica compasión. De poder hacer lo que pensaba, rompería aquella fútil situación y arrancaría aquellas criaturas de su fantástico y absurdo destino. No estaba seguro de lo que podía hacer respecto al pólipo, pero sí que podría ser posible curar al robot de su demencia, y al propio tiempo llenar sus recuerdos almacenados, que realmente no tendrían precio.

1 ... 35 36 37 38 39 40 41 42 43 ... 74
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)