Proteo desencadenado [Proteus Unbound - es]
- Автор: Шеффилд Чарльз
- Год: 1996
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 978-84-406-6480-8
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Proteo desencadenado [Proteus Unbound - es]». Краткое содержание книги:
Mientras investiga proyectos de apariencia siniestra, Wolf encuentra pistas que lo conducen al mensaje legado hace millones de años por una especie extraterrestre. Más tarde, la recurrente imagen mental de un misterioso Bailarín le llevará a enfrentarse con los rebeldes que, desde el espacio exterior, se oponen al poder de la Tierra. Razones más que suficientes para replantear lo que significa ser humano precisamente en una época en la cual los humanos adquieren cualquier forma física si lo desean y cuando el nuevo Test de Humanidad resulta esencial para identificar a los miembros de la propia especie.
—Intencionadamente no, tal vez. Pero piensa, Leo. Alguien parecía saber que íbamos a ir a la Granja casi antes de que partiéramos. Alguien sabía que estábamos aquí en el momento en que llegamos.
—Entonces debe ser algún miembro del personal de la Cosechadora.
—¿En dos Cosechadoras diferentes? Salimos de la Cosechadora Opik, volvimos aquí, a la Cosechadora Marsden. ¿Sugieres que hay dos filtraciones, ambas cercanas a Cinnabar Baker, una en cada Cosechadora?
—¿Entonces quién? Espero que no pienses que yo…
—Hay un viejo dicho terrícola: «Todo el mundo es sospechoso menos tú y yo; y no me fío demasiado de ti.» Pensé en ti. Pero no sé cómo podrías haberlo hecho. Cuando llegamos, te encontrabas muy mal, y fuiste directo al tanque para que te curaran. Estuviste inconsciente hasta después de que todo esto sucediera.
—Tu fe en mí es conmovedora. Me pregunto por qué me lo dices ahora.
Había picado el anzuelo. Ahora había que tirar del hilo. Lentamente.
—Porque necesito tu ayuda, Leo. Y quiero tu palabra de que no se lo dirás a nadie, a menos que lo hayamos discutido primero. Y cuando digo nadie es nadie.
—¿Ni a Sylvia? ¿Ni siquiera a Baker?
—Especialmente a Baker. ¿No ves que, por lógica, su oficina es el único lugar donde pueden empezar las filtraciones? No le digas nada, a menos que sea en una reunión que yo haya preparado, en un lugar elegido por mí. Creo que deberíamos hablar con Sylvia y ver cómo responde a la idea de un espía en nuestro grupo. ¿Vendrás conmigo, ahora mismo, para hacerlo?
—Con una condición. —Manx recogió su clasificador azul y lo miró, algo aturdido. No sabía cómo, toda la conversación había tomado un rumbo inesperado.
—Mientras sea razonable.
—Entonces date una ducha primero. No quiero que Sylvia o que cualquiera que veamos piense que ese olor procede de mí.
—¿Es éste el Leo Manx que me sacó de la Ciudad Vieja? Muy bien. Si insistes. Vamos.
Más tarde, Bey describiría la ducha como un esfuerzo inútil. En cuanto se hubo lavado y cambiado de ropa a satisfacción de Leo Manx, se dirigieron hacia las habitaciones de Sylvia.
Pero ella no estaba allí. Nadie sabía dónde se encontraba, ni cuándo volvería. Hacía doce horas que Sylvia Fernald había solicitado una nave de altage. Se había dirigido hacia dentro, hacia el borde del Halo, viajando velozmente en solitario. No le había hablado a nadie de su misión, y nadie de la Cosechadora parecía conocer tampoco su destino.
19
Las paredes de piedra no hacen una prisión, ni los barrotes de hierro una jaula.