Las Hormigas
- Автор: Виан Борис
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Las Hormigas». Краткое содержание книги:
De esta manera, entre librería y librería se me apareció Boris Vian como un coloso entre los libros de bolsillo portando mi título deseado. Once relatos encabezados por el más sullivaniano, Las hormigas. Todos fueron escritos entre 1944 y 1947, tras la Gran Guerra, por uno de los autores más polifacéticos de la literatura, escritor, poeta, músico de jazz, ingeniero y traductor, que se codeó con la crème de la crème del jazz como Duke Ellington, Miles Davis o Charlie Parker, y con el proteccionismo existencialista de Jean Paul Sartre y Albert Camus. Me quedan en activo los efectos de Escupiré sobre vuestra tumba y sus Escritos pornográficos. Su literatura es desgarradora, aunque tal vez con esta obra se aleja un tanto del estilo detallista que usaba con el pseudónimo de Vernon Sullivan. Anoto aquí la temática de cada uno, pero destaco sobre todo, Las hormigas y Blues por un gato negro. Tienen fuerza.
Las hormigas. Entramos en la Gran Guerra. Los soldados muertos son tratados como trozos de carne molestos. Estallan las bombas, todo se llena de granadas y metralla. Avanza a cubierto por detrás de los tanques mientras escucha el desagradable ruido de los cadáveres que son chafados. Su cuaderno de notas quedará inmortalizado.
Discípulos aplicados. Dos psicópatas son instruidos en la Escuela de Polis y ellos juegan al «corta-furcias-en-rodajas».
El viaje a Khonostrov. Entramos en el departamento de un vagón de tren. Hay cinco personas muy dicharacheras, excepto una: Saturne Lamiel. Y eso le va a costar caro.
El cangrejo. Jacques Théjardin. Toca el flautín agreste en una orquesta de música de cámara y un día expuesto a una perniciosa corriente enferma de peste de cangrejos. Su estado le lleva a la desesperación y al surrealismo.
El fontanero. Una profesión muy peculiar, teniendo en cuenta que en un cuarto de baño siempre hay trabajo para un fontanero.
El camino desierto. Fidèle estudia para ser marmolista funerario. Lleva una vida metódica y tiene un amor, Noémi, con la que desea casarse en breve si todo sale bien.
Los peces muertos. Aquí se ocupa de esos crueles patrones que tratan como despojos a sus empleados.
Blues por un gato negro. Peter Gna y su hermana salen del cine y en las calles se encuentran a un gato y un gallo peleándose y soltándose improperios. En la pelea el gato negro termina cayendo a una alcantarilla y se monta todo un rescate en la calle para salvar al gato sarcástico y mordaz.
La neblina. André, un pensionista, sale del asilo completamente curado para regresar de nuevo a su casa y a su barrio con sus vecinos. La neblina de la ciudad, los sonidos de la Defensa Antiaerea y la crispación de la guerra dificultan una vida sencilla.
El ganso azul. Faetón Sol va a ciento veinte por la carretera y se detiene para recoger a Anaïs, un cuerpo prometedor, que saca el pulgar de autoestopista. Dentro del coche lleva al mayor, un perro y dos maletas. Ella se sube. Los hechos irán descubriendo la verdad.
El extra. En los Estudios Cinestropicio necesitan siempre actores y ellos esperan y esperan hasta que les toca su turno para demostrar que lo suyo no es una profesión vocacional.
– ¿Cuál es su opinión sobre los leghor? -preguntó el mayor.
– ¿Cómo…? -dijo el extra.
– No importa -aseguró el mayor-. Continúe.
– Después de la perrera -dijo el extra-, seguí unos cursos nocturnos. Durante el día fregaba vasos en un restaurante. Y algo más adelante, incluso, me vi beneficiado por una pequeña herencia.
– ¡Yo también! -dijo el mayor-. Tengo que ir a Bayonne para cobrarla. Menudo tostón.
– Pues yo me la gasté toda -concluyó el extra-. Y después me he movido por ahí y he conseguido encontrar este trabajo de figuración. Me siento -continuó con tono sombrío- extremadamente feliz de ser extra.
– No creo -dijo el mayor-, a menos que se sea un consumado cretino y un bruto sin educación, que se pueda encontrar oficio más idiota, más estúpido y más irracional, en fin y para decirlo todo, que el oficio de extra.
– No debería usted decir eso -dijo, traspasado, el extra. A continuación, con un rescoldo de esperanza, añadió-: Además, es su oficio, ¿no es así?
– ¿El mío? -dijo el mayor-. ¿Yo? ¿El mayor?
Y estalló en una carcajada diabólica.
– Además, ha de saber -terminó diciendo- que tengo un ojo de cristal, y que, por lo tanto, no he oído ni una sola palabra de cuanto me acaba de decir.
Se puso en pie, se sacudió el polvo de las nalgas, y se dirigió hacia la salida.
El extra se quedó solo. Dio algunos pasos por el corredor.
El sábado, y ante el espejo grande, el batería bailaba el minué levantándose las perneras de los pantalones y enseñando los calcetines, y Beatrice le enseñaba movimientos de baile clásico en la barra.
El extra, que seguía dando unos pasos todavía, llegó a encontrarse junto a un montón de cascotes procedentes de la demolición del decorado anterior. Entonces, se hizo con un clavo grande y herrumbroso y se lo tragó, muriendo de esta manera en el veintidós año de su vida.
BORIS VIAN
Nació en Ville d'Avray (Francia) en 1920. A los doce años creó con sus hermanos su primera orquesta. Hacia 1938 empezó a apasionarse por el jazz e inició estudios de trompeta. Se licenció en ingeniería en 1943. Al término de la Segunda Guerra Mundial, colaboró en las revistas Temps Modernes, Combat y Jazz Hot. Tras el éxito de Escupiré sobre vuestra tumba, abandonó su profesión de ingeniero para dedicarse a escribir, además de a otros muchos oficios: crítico musical, traductor, cantante, autor de canciones y director artístico de dos compañías discográficas. Falleció en 1959, en París.