Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Motivo de ruptura [Deal Breaker-es]
Motivo de ruptura [Deal Breaker-es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Motivo de ruptura [Deal Breaker-es]

Электронная книга - «Motivo de ruptura [Deal Breaker-es]». Краткое содержание книги:

El agente deportivo Myron Bolitar está a punto de llegar a lo más alto. Lo mismo pude decirse de Christian Steele, un quarterback recién llegado a la liga profesional y su cliente más importante. Sin embargo, la llamada de una ex novia de Chistian, una chica a quien todo el mundo cree muerta, incluso la policía, pone en peligro la firma de un contrato. Myron, de pronto, se ve envuelto en una intriga relacionada con sexo y chantajes, y mientras trata de descubrir la verdad sobre una tragedia familiar, una mujer y las mentiras de un hombre se enfrenta al lado oscuro de su profesión.
1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 78
Перейти на страницу:

Myron asintió y vio que Jake no estaba leyendo ni consultando ningún expediente. Se lo sabía todo de memoria.

– Nancy Serat le contó al agente de seguridad que Kathy Culver llevaba tres días sin aparecer por la habitación.

– ¿Por qué tardó tanto Nancy en llamar? -inquirió Myron.

– Por lo que se ve, Kathy no iba a dormir casi nunca a la residencia. La mayoría de las noches las pasaba en la habitación de su cliente. Ese al que no le gusta decir tacos. -Jake sonrió un segundo-. Sea como sea, su chico y Nancy se pusieron a hablar un día y descubrieron que los dos pensaban que Kathy había estado con el otro. Entonces se dieron cuenta de que había desaparecido y llamaron al servicio de seguridad de la universidad.

»El servicio de seguridad nos avisó, pero al principio nadie se preocupó demasiado. El hecho de que una universitaria falte unos días casi nunca suele implicar algo grave. Pero entonces, uno de los agentes de seguridad encontró sus bragas encima de un cubo de la basura y, bueno, ya sabe lo que ocurrió a partir de ahí. La historia se propagó como una mancha de grasa.

– Leí que se encontró sangre en las bragas -dijo Myron.

– Eso fue una exageración de los medios de comunicación. Había una mancha seca de sangre, probablemente de menstruación. La analizamos y coincidía con el tipo de sangre de Kathy Culver, pero también había semen y suficientes anticuerpos para hacer un análisis sanguíneo y de ADN.

– ¿Tiene algún sospechoso?

– Sólo uno -dijo Jake-. Su chico, Christian Steele.

– ¿Por qué él?

– Por los típicos motivos. Era su novio. Ella iba a su encuentro cuando se esfumó. Nada concreto ni perjudicial, pero de todas formas el análisis del ADN del semen lo descartó como culpable. -Jake abrió una nevera pequeña que tenía detrás-. ¿Quiere una Coca-Cola?

– No, gracias.

Jake cogió una lata y la abrió.

– Ahora voy a decirle lo que probablemente leyó usted en el periódico -prosiguió el sheriff-. Kathy está en una fiesta. Se toma una copa o dos, nada grave, se marcha a las diez de la noche para ir a ver a Christian y desaparece. Fin de la historia. Pero ahora permítame que le dé algunos detalles más.

Myron inclinó el cuerpo hacia delante. Jake tomó un sorbo de Coca-Cola y se limpió la boca con un antebrazo tan grande como el tronco de un roble.

– Según algunas compañeras de la residencia -dijo-, Kathy estaba trastornada. No era ella misma. También sabemos que recibió una llamada telefónica minutos antes de salir de la residencia. Le dijo a Nancy Serat que la llamada era de Christian y que iba a verle. Christian niega haber realizado esa llamada. Todo eso fueron llamadas intrauniversitarias, por lo que no podemos asegurarlo, pero la compañera de habitación dice que Kathy se mostró muy tensa al teléfono, como si no estuviera hablando con su novio, el señor Boquita Limpia.

»Kathy colgó el teléfono y bajó las escaleras con Nancy. Allí posó para hacerse aquella última fotografía por la que ahora se la conoce y luego desapareció para siempre.

Jake abrió el cajón de la mesa y le entregó la foto a Myron. Lógicamente, Myron la había visto cientos de veces. Todos los canales de televisión y periódicos del país habían mostrado la fotografía con mórbida fascinación. Una instantánea de las diez compañeras de residencia. Kathy era la segunda por la izquierda. Llevaba suéter y falda azules y un collar de perlas. Muy pija. Según las compañeras de residencia, Kathy se marchó sola justo después de hacerse la foto. Y ya no volvieron a verla más.

– Bueno -dijo Jake-, o sea que se va de la fiesta. Y sólo una persona afirma haberla visto después de eso.

– ¿Quién? -preguntó Myron.

– Un entrenador del equipo, un tipo llamado Tony Gardola. La vio, curiosamente, entrando en el vestuario del equipo alrededor de las diez y cuarto. Se supone que no debería haber habido nadie en el vestuario a aquella hora. La única razón por la que Tony estaba allí era porque se había olvidado algo. Le preguntó qué iba a hacer allí y ella le dijo que iba a ver a Christian. Tony pensó que no entendía a los chicos de hoy en día y que tal vez querían hacerlo en el vestuario. Tony decidió que era mejor no formular demasiadas preguntas.

»Ése es el último dato seguro acerca de su paradero. También tenemos un posible testigo que afirma haber visto a una mujer rubia con suéter y falda azules por el extremo occidental del campus alrededor de las once de la noche. Estaba demasiado oscuro para poder identificarla con seguridad. El testigo dijo que no la habría visto si no hubiera sido porque parecía tener prisa. No iba corriendo, pero andaba muy rápido.

– ¿En qué parte de la zona occidental del campus? -inquirió Myron.

Jake abrió un expediente y sacó un mapa mientras seguía observando atentamente la cara de Myron como si ésta escondiera alguna pista. Desplegó el mapa y señaló un punto.

– Aquí -dijo-. Delante del Miliken Hall.

– ¿Qué es el Miliken Hall? -preguntó Myron.

– La Facultad de Matemáticas. Cerrada con llave a partir de las nueve. Pero el testigo afirma que se dirigía hacia el oeste.

Myron recorrió el mapa con los ojos en dirección oeste. Había otros cuatro edificios donde se leía: residencias del profesorado. Myron recordó haber pasado por delante aquella misma tarde.

Allí era donde vivía el señor Gordon, el decano de alumnos de la universidad.

– ¿Qué pasa? -preguntó Jake.

– Nada.

– Y una mierda, Bolitar. Acaba de ver alguna cosa.

– No es nada.

– Muy bien -dijo Jake frunciendo el ceño-. ¿Quiere hacerlo así? Pues entonces apártese de mi vista. Todavía no le he contado algo que sé.

Myron había esperado una reacción así. Tendría que darle algo a cambio a Jake Courter, siempre y cuando Myron pudiera servirse de la información.

– A mí me parece -dijo Myron muy despacio- que Kathy se dirigía más o menos hacia la casa del decano.

– ¿Y?

Myron no respondió.

– Ella trabajaba para él -añadió Jake.

Myron asintió.

– ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

– Bueno, estoy seguro de que tendrá una explicación razonable -dijo Myron-, pero tal vez podría preguntárselo a él directamente. Como usted es tan minucioso en su trabajo…

– ¿Me está diciendo…?

– Yo no le estoy diciendo nada -interrumpió Myron-. Sólo he hecho un comentario.

Jake lo miró de nuevo fijamente y Myron le devolvió la mirada sin inmutarse. Una mera visita por parte de Jake Courter probablemente no revelaría nada del decano, pero por lo menos lo ablandaría un poco.

– Bueno, ¿y qué hay de aquello que iba a decirme?

– Kathy Culver heredó dinero de su abuela -dijo el sheriff tras un momento de duda.

– Veinticinco mil dólares -añadió Myron-. A los tres nietos les tocó lo mismo. En una cuenta de fideicomiso.

– No exactamente -dijo Jake. Se levantó de la silla y se subió los pantalones-. ¿Quiere saber por qué le he dicho que los hechos apuntan a que Kathy huyó?

Myron asintió en silencio.

– El día en que Kathy Culver desapareció, la chica fue al banco -explicó Jake- y sacó toda la herencia. Hasta el último centavo.

Capítulo 20

Myron puso en marcha el coche para volver a Nueva York. Encendió la radio y empezó a sonar un tema clásico de los Wham, Careless Whisper. George Michael se quejaba amargamente en esa canción de que no iba a poder volver a bailar porque, «guilty feet have got no rhythm», es decir, porque los pies culpables no tienen ritmo. Qué profundo, pensó Myron, qué profundo.

1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 78
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)