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Naufragio en el tiempo real [Marooned in Realtime - es]

Электронная книга - «Naufragio en el tiempo real [Marooned in Realtime - es]». Краткое содержание книги:

En la esperada continuación de LA GUERRA DE LA PAZ, una desastrosa extinción ocurrida en el siglo XXIII amenaza la continuidad de la civilización. Los poseedores del poder tecnológico intentan recoger a todos los supervivientes que van siendo liberados del éstasis de las Burbujas e incorporarlos al proyecto final, que no es otro que reconstruir la civilización con una diezmada humanidad. Pero uno de los líderes ha sido “asesinado” abandonado en el tiempo real, mientras el resto de la humanidad se encuentra en gracias a las Burbujas.
En este caso, la reflexión de Vinge sobre el futuro, merecedora del Premio Prometheus otorgado por la Sociedd Libertaria Futurista, toma la forma conductora de una novela de misterio en un ambiente de ciencia ficción . El protagonista, Will Brierson, policía del siglo XXI, debe encontrar al “asesino” y desentrañar por qué se intenta obstaculizar la reconstrucción de la civilización.

Finalista del Premio Hugo 1987
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—Divagaba, como de costumbre. Se había enterado de que hablo spañol-negro. Me temo que a partir de ahora seré su audiencia favorita.

—Creo que aquí ha de haber algo más que esto. No he podido lograr que nos dé una cita para que le entrevistemos. No dice que no, pero siempre pone excusas. Philippe Genet es el único que también quiere evitarnos. Tendremos que en cabeza de nuestras listas.

Ella estaba haciendo un trabajo mucho mejor para probar los alegatos de Juan que éste mismo.

—Ya lo pensaré… ¿Qué era lo que tú y Yelén queríais saber?

—Oh, eso. Yelén quiere dejar a Tammy emburbujada durante un siglo, más o menos hasta que los tecno-min «estén firmemente arraigados».

—Y tú no quieres.

—No. Y tengo varios motivos. Prometí a los Robinson que no le pasaría nada a Tammy. Por esto me niego a entregarla a Yelén. Pero además prometí que a Tammy se le daría una oportunidad para dejar en buen lugar el nombre de su familia. Ella asegura que esto significa que debe quedar libre para operar en el presente.

—Apostaría a que Robinson no se podría preocupar menos de su buen nombre. Las cosas se han puesto al rojo para su familia, pero todavía necesita seguidores. Con Tammy emburbujada, se habría acabado el proselitismo.

—Sí. Éstas son casi las mismas palabras de Yelén. —Della cambió de postura en el sillón y se quedó sentada como una persona adulta. Enlazó los dedos y los miró durante unos momentos—. Cuando yo era muy joven, incluso era más joven que tú, fui policía de los Pacistas. No sé si puedes comprender lo que esto significa. La Autoridad de la Paz era un gobierno, no importa lo que quisiera hacer creer. Como policía del gobierno, mi moralidad era muy diferente de la tuya. Los objetivos a largo plazo de la Autoridad eran la base de mi moralidad. Mis propios intereses y los de los demás, eran algo secundario. Yelén piensa que creo de verdad que la supervivencia depende de que se puedan lograr las metas de la Autoridad. Los libros de historia hablan principalmente de cómo impedí el Proyecto Renacimiento y de cómo hice caer a los Pacistas, pero además hice algunas cosas… brutales en nombre de la Autoridad; no tienes más que ver como dirigí la Campaña de Mongolia.

»Aquella remota y joven Della Lu no hubiera tenido el menor problema: si Tammy está libre, será un riesgo, un riesgo pequeño, para el objetivo del buen éxito de la colonia. Aquella Della Lu no habría vacilado en emburbujar a Tammy, tal vez hasta la habría ejecutado para evitar aquel riesgo.

»Pero ya he crecido y lo he superado —sus manos enlazadas se colapsaron y su expresión se suavizó—. Durante cien años viví en una civilización donde los individuos se proponían sus propias metas y se preocupaban de su propio bienestar. La Della Lu de ahora ve por lo que está pasando Tammy. Esta Della Lu cree que hay que mantener las promesas que se hacen.

Wil hizo esfuerzos para pensar en el asunto.

—Yo también creo en que hay que cumplir los contratos, aunque en este caso no estoy demasiado seguro de qué fue lo que se contrató. Me inclino a dejar libre a Tammy. Dejémosla prosetilizar, pero sin su cinta de cabeza. Dudo de que recuerde bastante tecnología para que esto le pueda servir de algo.

—Es posible que los Robinson hayan dejado equipo escondido por aquí, de donde lo pudieran coger Tammy y los que pueda reclutar.

—Si actuaran así, esto mismo podría ser una evidencia muy buena de que ya estaban enterados del asesinato de antemano. ¿Por qué no hemos de dejarla en libertad, pero llena de chivatos de todas clases, sin compasión? Si hace algo más que hablar, la emburbujamos. Tammy y su familia son los principales sospechosos, si la dejamos prisionera, es posible que jamás podamos resolver el asesinato… ¿Crees que Yelén se dejará convencer con esto?

—Sí. Este es más o menos el argumento que le he expuesto. Me contestó que estaba de acuerdo, si tú lo estabas también.

Las cejas de Wil se elevaron. Estaba tan sorprendido como halagado.

—En este caso, que sea como dices, queda acordado.

Miraba por la ventana, intentando pensar en cómo podía llevar la conversación al asunto que realmente le preocupaba.

—Tú ya sabes Della, que yo tenía una familia. Por lo que encuentro en Greenlnc, vivieron hasta la Extinción. Me horroriza pensar que Mónica pueda tener razón y que la humanidad no hizo otra cosa que suicidarse. Y las teorías de Juan son igualmente repugnantes. ¿Cómo crees tú que acabó todo aquello?

Confiaba en que su verdadero interés quedaría enmascarado. Y lo que acababa de decir no era simplemente una excusa: estaría muy agradecido si recibía una explicación no violenta del fin de la humanidad.

Della sonrió al oír la pregunta. No parecía sospechar nada.

—Siempre es más fácil hacerse el sabio, si lo que explicas es de carácter pesimista. Esto hace aparecer a Juan y Ménica más listos de lo que son en realidad. La verdad es que… no hubo Extinción.

—¿Qué?

—Algo ocurrió, pero no tenemos más que una evidencia circunstancial de lo que pasó.

—De acuerdo, pero este «algo» mató a cada uno de los humanos que no estaba en estasis —no pudo esconder su sarcasmo.

Della se encogió de hombros.

—No lo creo así. Deja que te explique mi interpretación de la evidencia circunstanciaclass="underline"

«Durante los últimos dos mil años de la civilización, casi cualquier área de progreso presentó un crecimiento exponencial. A partir del siglo diecinueve esto ya resultaba evidente. La gente empezó a extrapolar las tendencias. Los resultados fueron absurdos: vehículos que viajaban más aprisa que el sonido a mediados del siglo veinte, los hombres en la luna un poco después. Todo esto fueron logros, pero el progreso continuaba. Algunas extrapolaciones no demasiado inteligentes de la producción energética, unido al poder de los ordenadores y a la velocidad de los vehículos llevaron a resultados demasiado largos y sin sentido en los últimos años del siglo veintiuno. Los más sofisticados pronosticadores hicieron resaltar el hecho de que el crecimiento real podría llegar a saturarse; los números que obtenían eran demasiado crecidos para podérselos creer.

—Humm. Me parece que tenían razón. En realidad, no creo que el 2100 fuera más diferente que el 2000, que el 2000 lo había sido del 1900. Tuvimos la longevidad y el viaje espacial económico, pero ambos estaban dentro del margen de las predicciones moderadas del siglo veinte.

—Sí, pero no te olvides de la guerra del 1997. Faltó muy poco para que acabara con la raza humana. Costó más de cincuenta años volver a salir a flote. Después del 2100 ya volvíamos a estar en un desarrollo exponencial. En 2200, los que no fuesen ciegos podían ver que algo realmente fantástico nos esperaba en un futuro inmediato. Teníamos prácticamente la inmortalidad. Teníamos los principios de los viajes interestelares. Teníamos redes de conexiones que efectivamente hacían incrementar la inteligencia humana, con mayores incrementos en camino.

Ella se detuvo, y pareció que cambiaba de tema:

—Wil, ¿alguna vez te has preguntado lo que fue de tu homónimo?

—¿El original W. W.? Dime —dijo con un repentino caer en la cuenta— ¿le conociste en persona, verdad?

Ella sonrió brevemente.

—Me encontré con Wil Wáchendon en un par de ocasiones. Era un joven enfermizo y estábamos en bandos distintos de una guerra. ¿Pero sabes lo que fue de él después de la caída de los Pacistas?

—Bien, inventó muchas cosas, demasiadas para que yo las pueda recordar. Pasó mucho tiempo en el espacio. En los años 2090 no se oía hablar mucho de él.

—Eso es. Y si le sigues en el Greenlnc podrás ver que la tendencia continuó. Wil era un genio de primera clase. Incluso entonces podía usar una cinta de interfaz mucho mejor de lo que puedo hacerlo yo ahora. Supongo que, a medida que pasó el tiempo, cada vez tenía menos en común con la gente como nosotros. Su mente estaba en algún otro lugar.

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