Cruzar el Danubio
- Автор: Carrion Ignacio
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Cruzar el Danubio». Краткое содержание книги:
Cruzar el Danubio es una novela con distintos escenarios, pero uno de los más importantes es Viena, de ahí el título que hace referencia al Danubio, manifestó el periodista Ignacio Carrión que hasta ayer se hallaba en Suecia, realizando un reportaje para EL PAIS Semanal sobre los países recien incorporados a la CE. La trama transcurre a lo largo de 30 años, con una alternancia constante del presente y el pasado. Hay un narrador objetivo cuando se refiere al pasado y un narrador subjetivo que habla del presente en primera persona. Los escenarios en los que transcurre la narración son España, Austria, Estados Unidos, Francia e India Sarcástico
El argumento cuenta la historia de un periodista, de algún modo poco convencido de la nobleza del oficio en si mismo, que trabaja con la convicción de que todo es un poco fraudulento, de modo que todas las situaciones están descritas de un modo muy sarcástico añadió Ignacio Carrión, que interrumpió el reportaje que estaba realizando para asistir a la velada del Nadal. El planteamiento es muy crítico con el momento actual del períodismo en España.
Ignacio Carrión nació en San Sebastián,en 1938. Estudió Periodismoen Valencia, ciudad donde regentó durante la dictadura franquista la librería Lope de Vega. Actualmente está separado -y tiene tres hijos: una hija también periodista, un hijo ingeniero y otro que estudia pintura en Nueva York.
Ha sido corresponsal del diano Abc en Londres y enviado especial del mismo periódico por todo el mundo. También trabajó como corresponsal de Diario 16 enEstados Unidos. Vivió un año en, Califórnia, y desde hace unos años trabaja.en EL PAÍS como autor de entrevistas y reportajes en el suplemento dominical. Carrión ha escrito un libro de relatos breves, Klaus ha vuelto, 11 historias, que tienen, según su autor una presentación realista; algunas son medio oniricas y contienen recursos fantasmagóricos. Ha publicado una novela,. El milagro, en, la que integra la remembranza personal, la elaboración de lo autobiográfico, con la caracterización de nuestro pasado histórico. También es autor de tres libros de viajes frúto de su larga experiencia como corresponsal y enviado especial: India, vagón 14-24; Madrid, ombligo de España, y De Moscú a Nueva – York, ilustrado por Alfredo.
El estilo de la novela es conciso, sin artificios, bastante en oposición a toda una suerte de literatura retórica y preciosista que se hace hoy en día, señaló también Carrión Trato de mantener un cierto sentido de la economía del lenguaje, con frases cortas de lectura veloz y puntuación muy escueta (hasta el, punto de que tan sólo hay una coma en todo el libro), pues creo que hemos olvidado un poco que el idioma es una forma de comunicación muy directa. Por supuesto, la trama y las situaciones no son tan simples ni directas.
El profesor Frankle lleva bata blanca y enciende un toscano sin ofrecer a nadie. Los pacientes nos sentamos en sillas puestas en círculo.
El profesor Frankle se sienta con los pacientes pero no en una silla sino que lo hace en su butaca. Cruza las piernas. Desde el principio adopta una actitud distante. Detrás del profesor Frankle toma asiento el doctor peruano.
Los pacientes nos hemos colocado espontáneamente. A mi derecha está el paciente número 5. A mi izquierda la paciente número 2. Al lado de la paciente número 2 está el paciente número 4. Y entre el paciente número 4 y el paciente número 5 se sienta la paciente número 1. Mi número es el número 6. Tenemos el número en la mano. El profesor Frankle tiene el número 0.
El paciente 5 es un estudiante de Ciencias Químicas. Se ruboriza constantemente. Siente angustia en los exámenes. Tiene un tic nervioso en los músculos frontales.
La paciente 1 se ruboriza constantemente.
El paciente 4 es un electricista con tics en los ojos.
La paciente 2 es una señorita que sonríe sin ningún motivo. Más bien cuando no toca sonreír.
El paciente 6 tiembla.
El tema de conversación es aquello que pueda interesar a la paciente 1.
La paciente 1 responde todavía muy intimidada y con brevedad pero sonriente. Dice que para ella es un gran obstáculo su facilidad de ruborizarse cuando tiene que entablar conversación con más de dos personas. Al decir esto se pone como una amapola.
El resto de los pacientes permanecen pasivos sin intervenir en el diálogo y mostrando gran incomodidad con miradas inseguras y temerosas. Con cambios constantes de postura. Con toses y risas nerviosas.
Prolongado silencio general muy angustioso si se exceptúa el intercambio de palabras al comienzo de la sesión.
El paciente 4 rompe el silencio y pregunta qué acontecimiento esperamos para reanudar el diálogo.
El profesor Frankle hace notar el estado general de tensión y la resistencia a comunicarse.
El día 6 de diciembre se celebra la segunda sesión. Se observan cambios en la colocación de los pacientes. Asiste por primera vez el paciente número 3. Es un tartamudo licenciado en Ciencias Químicas.
El profesor Frankle resume las reglas de la sesión para que las conozca el paciente 3 quien inmediatamente empieza a interrogar individualmente a los otros pacientes. Pregunta qué aficiones tiene cada uno y qué trabajo hace. Toda la iniciativa es del paciente 3 que ha entrado con mucho ímpetu.
Los otros pacientes se esfuerzan para no reírse del paciente 3 cuando el 3 tartamudea y se queda atascado medio minuto o más. Hay muchísima tensión.
El profesor Frankle mordisquea su toscano. Parece preocupado por soltar una carcajada. Pide que se reflexione sobre lo que ha ocurrido en la sesión. Todos los pacientes guardan silencio.
El paciente 6 recalca la mejoría que se observa con respecto a la última sesión. Lo atribuye al interés del tartamudo paciente 3.
El paciente 3 propone a la paciente 1 cambiar de asiento. Dice que cree que va a ser mejor para la actuación de ambos.
La paciente 1 se pone roja como un tomate. Sonríe escéptica.
El profesor Frankle indica que en esta sesión se han formado grupos de pacientes. Los enumera.
Paciente 3 con paciente 6.
Paciente 2 con 4.
Paciente 1 con 5.
¿Quiere alguien comentar algo?
Silencio.
Los pacientes 5 y 1 se ruborizan inmediatamente.
La paciente 2 sonríe.
El 4 hace tics con los ojos.
El 6 dice con la voz temblorosa que no se advierte demasiada mejoría.
Por la cara que pone el profesor Frankle se nota que no le gusta este comentario. El profesor Frankle sugiere que a partir de la próxima semana los pacientes del grupo de psicoterapia colectiva al terminar la sesión en la Klinik Hof nos reunamos en el club del Hospital Universitario para jugar a las cartas.
La paciente 2 que siempre se ríe cuando no toca ahora sonríe y mueve la cabeza dando a entender que ella no piensa ir a jugar a las cartas en el club del Hospital Universitario.
Pido a información de Telefónica que me dé el número del profesor Frankle. Necesito hablar con el profesor Heimo Frankle. La telefonista dice que en la guía de teléfonos de Viena no existe ningún profesor Heimo Frankle. Insisto. El paciente 6 exige que sea localizado el profesor Frankle. Es imposible que su teléfono no figure en la guía. Frankle es un psicoanalista muy conocido en Viena. Director del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario. Con ese nombre no figura ningún profesor Frankle en la guía telefónica de Viena dice la telefonista. Hay otros profesores. Pero ningún Heimo Frankle. A lo mejor ha muerto. Y cuelga.
¿Ha muerto el profesor Frankle? ¿Cuándo ha muerto el profesor Frankle?
Extienda los brazos delante de mis médicos y enfermeras y tiemble todo lo que pueda. Tiemble más. No nos haga reír.
Estamos aquí esperando que usted tiemble más y no parece que pueda temblar más.
¿Para qué hemos hecho venir a estos doctores y a estas enfermeras?
Han abandonado sus departamentos porque esperaban ver a un paciente que viene expresamente de España a Viena a temblar.
Y usted nos toma el pelo.
Usted le ha tomado el pelo a su familia.
Al médico que le ha recomendado venir a vernos.
Le ha tomado el pelo a estos doctores y a estas enfermeras.
Es intolerable.
Nunca se había dado un caso como el suyo.
Un caso tan desvergonzado.
¿No sabe usted dónde está?
¿Sabe usted lo que es la Klinik Hof?
Usted no sabe nada.
No sabe lo que es este lugar.
La ciencia que hay en este lugar.
Usted es de una ignorancia que raya en lo ofensivo.
Una ignorancia peligrosa.
Muy peligrosa.
Usted es un ser peligroso.
Es un ignorante extremadamente peligroso.
Ya me lo había parecido desde el principio.
Desde el momento que le vi entrar en mi consulta.
Hay cosas que se llevan en la cara.
Su mirada.
Su expresión.
Esa media sonrisa.
Pero dejemos que tiemble y que explique las razones de su temblor.
No había ninguna necesidad de que usted temblara ni de que usted explicara nada.
Su enfermedad es una enfermedad que no precisa explicación.
Es totalmente incurable.
Usted mismo es el peor síntoma de esa enfermedad.
Venir aquí de la forma que usted se ha atrevido a venir ya denota la clase de perturbación que usted padece.
No es necesario que la disfrace de temblores.
Su estructura es la peor que existe.
Debo decírselo sin rodeos.
Usted no es un vulgar histérico.
Ni un neurótico obsesivo.
Ni un psicótico.
Ni un perverso.
Usted es mucho peor. Es un criminal. No hay que darle más vueltas. Usted es un criminal de un refinamiento que espanta y la clase médica vienesa desea vivamente que usted se marche de aquí cuanto antes. Ahora mismo. Ya mismo.
No podemos soportar su presencia. Usted puede enloquecernos.
Puede enloquecer a cualquiera.
Hay que compadecer a las personas que hayan tenido o vayan a tener la desgracia de vivir cerca de usted. Esas personas habrán sido y serán machacadas por usted.
Un día y otro.
Sin tregua.
Tenerle a usted delante aunque usted no haga nada es ya una tortura para esas personas.
Sentir cerca su respiración es sentir la muerte. Ver su sombra es ver la sombra de la muerte. Oír el menor ruido que usted pueda provocar es oír el aleteo de la muerte. ¿Estamos de acuerdo? ¿Están ustedes de acuerdo conmigo: Ya lo ve usted. Absolutamente de acuerdo.
Como comprenderá no vamos a estar todos equivocados.
Aquí no hay posible error. Es así y es así. Usted es así.