Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Un Grito Al Cielo - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Un Grito Al Cielo

Электронная книга - «Un Grito Al Cielo». Краткое содержание книги:

En plena pubertad, a punto ya de ser un hombre, Tonio Treschi fue drogado y raptado con la complicidad de su familia y castrado cruelmente para que no perdiera la voz…
Guido Maffeo, cuando apenas era un niño -demasiado joven para protestar o para huir-había sido vendido a los maestros de canto y «operado» también con fines artísticos.
Los dos eran castrati: sopranos masculinos cuya voz increíble causaba la admiración de Europa. Vivían como auténticos ídolos, deseados y cortejados lo mismo por hombres que por mujeres. Pero también sufrían el rechazo de muchos, que los miraban como si fuesen monstruos de feria. Tonio Treschi no olvidaba nunca la violencia que se había ejercido sobre su cuerpo. Y su pensamiento permanente era cómo vengarse…
«Fascinante y llena de colorido… Un grito al cielo es una historia de oscuros secretos familiares, de odio edípico y venganza, de complejas intrigas y violencia cotidiana, en la cual, como en la ópera, un personaje se vuelve loco, otro se oculta tras un disfraz y un tercero es víctima de un secuestro… Una mirada absorbente y deslumbrante a un mundo muy poco conocido». The Washington Post
«Sometidos a la «operación» más desconsiderada de todas, ¿quién hubiera adivinado que los castrati venecianos tenían una vida sexual tan variada y versátil?». The Guardian
«Un grito al cielo, como Entrevista con el vampiro, es una novela osada y erótica, atravesada por la lujuria, la tensión sexual y la música. Aquí la pasión lo es todo, el deseo es abrumador y los géneros quedan abolidos. Encontramos amantes gozosos y amantes separados, relaciones de primos con primos y de sobrinos con tías, eunucos convertidos en favoritos de cardenales, mujeres disfrazadas con ropa masculina, hombres luciendo sedas y rouge… La música lo inunda todo…» The New York Times Book Review
«La exubérante narración de Anne Rice -alternativamente tórrida y apasionada- sería un espléndido libreto». The New Yorker
1 ... 28 29 30 31 32 33 34 35 36 ... 149
Перейти на страницу:

Una voz gritó un fuerte «bravo» y se produjeron suaves estallidos de alabanzas que procedían de las paredes mismas y que callaron de una forma tan repentina como habían empezado. Cuando las monedas chocaron contra las piedras mojadas, Felix se agachó para cogerlas.

Vagaron cantando juntos por muelles agitados por el viento hasta el amanecer, recorrieron cogidos del brazo la telaraña de calles. A veces los muros estaban tan pegados que se veían obligados a desfilar de uno en uno, pero sus voces adquirieron una dimensión sobrenatural. Tonio se sabía sus canciones favoritas; les enseñó otras. Una y otra vez cogió la jarra, y cuando se vaciaba compraba otra.

A su paso se abrían lisonjeras ventanas, y de vez en cuando se detenían a cantar una serenata a alguna difusa figura. Se paraban detrás de los palazzi, alejando a los caballeros y las elegantes damas de las sobremesas y los juegos de azar. A Tonio el pulso le latía en las sienes, sus audaces pies patinaban en las piedras resbaladizas, pero le parecía que su voz nunca había conocido un poder tan desenfrenado. Ernestino y Pietro estaban a su entera disposición, y cada vez que las fuerzas le flaqueaban, lo tentaban a lanzarse a mayores hazañas, aplaudiéndole tanto las notas penetrantes y altas como las subidas largas y tiernas a medida que sus canciones se volvían más lentas y se revestían de una dulce y acariciadora tristeza. Recordó que había cantado meciéndose, con las manos dobladas sobre el pecho; Ernestino lo incitaba a cantar una nana en una noche sin nombre ni final, donde la luna se liberaba de vez en cuando de las densas nubes para mostrar la lluvia que caía en una silenciosa cascada.

Melancolía, qué emoción tan cautivadora. Uno podía casi convencerse de la rima y motivo de la angustia.

Era de día.

El suelo de la piazza estaba cubierto de inmundicia; bajo las arcadas se alzaban voces airadas, pequeños grupos de enmascarados bailaban tomados del brazo, todo un regimiento vestido de negro con rostros de calavera, y la gran iglesia, resplandeciente y vibrante en la lluvia de la mañana, parecía pintada en un lienzo de seda colgado del cielo.

La cara de Bettina estaba hinchada por el sueño, se recogió el cabello y se apresuró para ir a recibirle.

Le preparó pan y mantequilla y un fuerte café turco. Le puso la servilleta en el regazo y como no alzaba la cabeza, ella se la sostuvo en alto.

Él recorrió con el dedo la pálida piel de su garganta y le preguntó:

– ¿Me quieres?

Capítulo2

Pasó una semana antes de que Tonio se atreviera a acercarse a los aposentos de su madre, sólo para que le dijeran que había salido a la iglesia, lo cual significaba que estaba durmiendo.

La siguiente vez que lo intentó, se había ido del palazzo Lisani.

Nunca estaba allí cuando iba a verla.

A la quinta mañana, soltó una carcajada ante la puerta.

Había vuelto a recaer en un silencio inanimado en el que no podía ni quería acosarla.

Por más que le doliera la cabeza por falta de sueño, se lavaba, engullía el desayuno y se dirigía a la biblioteca.

Catrina Lisani fue a verlo para comunicarle que Carlo, con una cuantiosa fortuna adquirida en Oriente, había pagado todas las deudas de la propiedad, que no eran pocas, y que tenía intención de restaurar la vieja villa Treschi junto al Brenta.

Tonio estaba tan cansado tras serenatas que duraban toda la noche, que apenas le prestó atención.

– Se está comportando, ¿no te parece? -preguntó ella-. Está cumpliendo con su deber. Tu padre no podría haber deseado nada mejor.

Mientras tanto, Carlo iba a todas partes acompañado de tres fornidos y taciturnos guardaespaldas que rondaban por la casa, intentando confundirse con las sombras. Lo seguían cada mañana cuando con sus túnicas patricias recién adquiridas iba a hacer sus reverencias a los senadores y consejeros en el Broglio.

Se estaba congraciando con todo el mundo y eso significaba, obviamente, que pretendía regresar a la vida civil.

Después de sus correrías nocturnas, Tonio tomó la costumbre de acudir a la piazetta cada mañana, y allí observaba de lejos a su hermano. Sólo podía imaginar el contenido de aquellas conversaciones vehementes; apretones de manos, reverencias, alguna risa discreta. Aparecía Marcello Lisani, juntos caminaban arriba y abajo, arriba y abajo, confundiéndose con el gentío, contra una lontananza de mástiles de barco y el brillo empañado del mar.

Cuando tenía la certeza de que Carlo estaría fuera mucho rato, Tonio volvía por fin a la casa y recorría el interminable pasillo enlosado que conducía a los aposentos de su madre. Nunca respondía a su llamada. Las excusas de siempre.

Catrina no tardó en averiguar el secreto de Tonio. Vivía esperando el momento en que la oscuridad envolviera la casa, cayendo de repente del cielo invernal. Entonces salía. Y aguardaba en la calle a que Ernestino y la banda fueran a buscarlo.

– Así que tú eres el cantante del que todo el mundo habla. -Catrina estaba destrozada-. No puedes seguir así, Tonio, hazme caso. No debes permitir que la malicia de Carlo te corroa.

«¿Por qué no me lo dijiste?», pensó; no obstante permaneció en silencio. Sus preceptores lo regañaron, él desvió la mirada. El rostro de Alessandro tenía la marca inconfundible del miedo.

Casi había anochecido. No podía soportarlo más. La casa tenía un aspecto melancólico y se mostraba reticente a ser invadida por el suave crepúsculo primaveral. Apoyado contra la puerta de su madre, al principio notó que las fuerzas lo abandonaban. Luego, consumido por la rabia, forzó la doble puerta hasta que el cierre saltó de la madera y se encontró escudriñando sus estancias vacías.

Durante un segundo le resultó imposible distinguir nada en las sombras, ni siquiera los objetos más familiares. Luego fue vislumbrando a su madre inmóvil, sentada ante el tocador.

A retazos se desprendía un poco de luz de sus peines y cepillos de plata cuyo brillo se unía al resplandor de las perlas de su garganta, y Tonio advirtió también que en aquella solitaria oscuridad no iba vestida de luto, sino que se había puesto una prenda de un color exuberante e intenso, adornada con pequeñas joyas que, como puntos de luz, centellearon y desaparecieron cuando movió las manos para taparse la cara.

– ¿Por qué has roto la puerta?

– ¿Por qué no respondes a mis llamadas?

Distinguió sus níveos dedos entre el cabello, y le pareció que cruzaba los brazos sobre el pecho e inclinaba la cabeza hacia delante con abatimiento. Vio su nuca blanca y los cabellos que se separaban y le caían sobre el rostro formando un velo.

– ¿Qué piensas hacer? -le preguntó de repente.

– ¿Qué pienso hacer? ¿Qué puedo hacer? -preguntó él, irritado-. ¿Por qué me lo preguntas? Pregúntaselo a mis tutores. Pregúntaselo a los abogados de mi padre. No está en mis manos, nunca lo ha estado. Pero y tú, ¿qué piensas hacer tú?

– ¿Qué quieres de mí? -susurró ella.

– ¿Por qué no me lo contaste? -Se acercó a su rostro, con los labios fruncidos en una mueca-. ¿Por qué? ¿Por qué he tenido que oír de sus labios que cuando eras una muchacha, tú y él…?

– ¡Calla, por el amor de Dios, calla! -gritó ella-. ¡Cierra las puertas, cierra las puertas!

De repente se levantó, pasó corriendo junto a él, cerró las puertas que él había forzado y luego se dirigió a las ventanas y echó las gruesas cortinas de terciopelo. Ambos quedaron envueltos por completo en la oscuridad.

– ¿Por qué me torturas? -imploró ella-. ¿Qué tengo que ver yo con vuestra rivalidad? ¡Tonio, por el amor de Dios, me he pasado media vida en esta casa leyéndote cuentos! Yo entonces era una niña, no era mayor de lo que tú eres ahora. ¡No sabía nada del mundo y por eso cuando fue a buscarme me marché con él!

1 ... 28 29 30 31 32 33 34 35 36 ... 149
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)