Libro del desasosiego de Bernardo Soares
- Автор: Pessoa Fernando
- Язык: испанский
- Жанр: Классическая проза
Электронная книга - «Libro del desasosiego de Bernardo Soares». Краткое содержание книги:
He cesado, como el sol en mi paisaje. No queda, de lo que ha sido dicho o visto, sino una noche ya cerrada, llena de un brillo muerto de lagos, en una planicie sin patos salvajes, muerta, fluida, húmeda y siniestra.
28-3-1932.
309
…en el desaliño triste de mis emociones confusas…
Una tristeza de crepúsculo, hecha de cansancios y de renuncias falsas, un tedio si siento algo, un dolor como de un sollozo parado o de una verdad conseguida. Se despliega en el alma distraída este paisaje de abdicaciones -paseos de gestos abandonados, macizos altos de sueños ni siquiera bien soñados, inconsecuencias, como muros de boj que separan caminos vacíos, suposiciones, como viejos estanques sin surtidor vivo, todo se enmaraña y se visualiza pobre en el desaliño triste de mis sensaciones confusas.
310
Hay un sueño de la atención voluntaria, que no sé explicar, y que frecuentemente me ataca, si de cosa tan esfumada se puede decir que ataca a alguien. Voy por una calle como quien está sentado, y mi atención, despierta a todo, tiene todavía la inercia de un reposo del cuerpo entero. No sería capaz de desviarme conscientemente de un transeúnte opuesto. No sería capaz de responder con palabras, o siquiera, dentro de mí, con pensamientos, a una pregunta de cualquier casual que hiciese escala en mi casualidad coincidente. No sería capaz de tener un deseo, una esperanza, cualquier cosa que representase un movimiento, no ya de la voluntad de mi ser completo, sino hasta, si así puedo decirlo, de la voluntad parcial y propia de cada elemento en que soy descomponible. No sería capaz de pensar, de sentir, de querer. Y ando, avanzo, vago. Nada en mis movimientos (me doy cuenta porque los demás no se dan cuenta) transfiere hacia lo observable el estado de estancamiento en que voy. Y este estado de falta de alma, que sería cómodo, seguramente, en un echado o en un recostado, es singularmente incómodo, hasta doloroso, en un hombre que va andando por la calle.