Tom O'Bedlam [es]
- Автор: Силверберг Роберт
- Год: 1987
- Язык: испанский
- Год: Ediciones Mart
- ISBN: 84-270-1114-8
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Tom O'Bedlam [es]». Краткое содержание книги:
Cuando una sonda estelar lanzada a Próxima Centauri, a cuatro añoz-luz de la Tierra, transmite imágenes de vida, se descubre el mismo mundo verde de la imaginación de Tom, las mismas imágenes que ha estado transmitiendo telepáticamente a los otros. A veces amenazantes, a veces increíbles, los mundos distantes que se comunican con Tom son revelados finalmente, y Tom O’Bedlam se convierte en su instrumento y su representante en la Tierra.
Charley sonrió y meneó la cabeza.
—¿Ves? Ahora es cuando empiezas a hacerme gracia, cuando te pones a hablar de esa forma y… —Se paró en mitad de la frase—. ¿No oyes algo ahí atrás, Tom?
—¿Oír qué?
—No, ya veo que no.
Charley se volvió hacia el lugar donde habían dejado la furgoneta. Mujer, que se encontraba calle arriba, vino corriendo y se detuvo, sofocado, al lado de Charley.
—Es la voz de Nicholas… pidiendo ayuda —dijo.
—Maldición.
Charley dio medía vuelta, y Mujer y los otros hicieron lo mismo. Dejaron atrás a Tom y corrieron en dirección a la furgoneta. Stidge pasó junto a Tom a la carrera, con los ojos desencajados y la navaja en la mano. Tom supo que había problemas, no cabía duda. Corrió tras ellos.
Nicholas seguía gritando. Tom alcanzó a ver a dos hombres con tejanos gastados y camisas blancas que corrían más allá de la furgoneta y disparaban rayos rojos mientras lo hacían. El cuerpo de Rupe yacía en la calle, boca abajo, y Nicholas disparaba resguardado por la furgoneta.
Cuando Tom llegó al lugar, todo había acabado. Los desconocidos estaban fuera de la vista y las armas ya no tronaban. Charley hacía entrechocar los puños, hecho una furia.
—¿Llegaste a verlos? —le preguntó a Nicholas.
—Eran los dos chicos de la granja, los que escaparon cuando Stidge mató a los padres.
—Mierda. Nuestra visita pacífica a San Francisco. Mierda. Mierda. ¿Rupe está muerto?
—Sí —respondió Mujer—. Tiene una quemadura que le atraviesa la barriga.
—Mierda. Está bien. Vamos tras ellos. Stidge, ya que nos metiste en esto, sígueles la pista. Si no los encontramos, volverán a sorprendernos y harán que caigamos uno a uno. Mueve el culo. Tienes que localizarlos. —Charley meneó la cabeza—. Ve. Ve.
Se volvió hacia Tom.
—¿Ves lo que te decía? Cuando empiezas a matar, tienes que seguir haciéndolo hasta terminar. —Palpó el brazalete láser de su muñeca—. Quédate en la furgoneta. Métete dentro y no abras a nadie, ¿me oyes, Tom? Volveremos. Maldición, ahora que todo iba tan bien…
Cuarta parte