Pronto llegará el mañana
- Автор: Стил Джессика
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Pronto llegará el mañana». Краткое содержание книги:
Devon se sintió plena de felicidad cuando su padre le anunció que había conseguido suficiente dinero para pagar la costosa operación que terminaría con sus días de inválida.
La felicidad se transformó en horror cuando él le confesó que había desfalcado ese dinero a su jefe, Grant Harrington.
Al enterarse del desfalco, Grant exigió que se le reintegrara el dinero, y el terror de Devon aumentó cuando se dio cuenta de que lo que él planeaba no era cobrar en efectivo.
Con su ayuda, Devon se sentó a su lado y, a su pesar, Grant le arregló el vestido y después su propia ropa.
– Ahora -le dijo él, incapaz de soportar otro beso más de sus labios tentadores-, ¿qué te estaba diciendo?
– Este… creo que me dijiste que ibas a pensar con calma. Él le sonrió y Devon sintió que la sangre le corría agitada por las venas, sonriéndole a su vez y alzando hacia él los labios entreabiertos.
– Basta -replicó él, pero se veía tan feliz que Devon se rió a carcajadas. Apartó la vista de ella para poder recuperar la calma, pero no le quitó el brazo que tenía sobre sus hombros-. Aunque preferiría mucho más que pasaras la noche en mi casa, creo que tenemos que ir a tu casa para que le acuestes temprano.
– Sí, Grant -le contestó, enamorada de él, segura de que él también la amaba, para protestar de cualquier cosa que dijera o hiciera. Sin embargo, como el médico acababa de darla de alta, le preguntó-: ¿Por qué acostarme temprano esta noche en particular? Sé que no es lo normal que a una joven se le concedan en un día los dos deseos que tiene su corazón… uno de ellos: estar tan sana como cualquier otra joven y el otro que el hombre que ama la ame a ella -le dijo mirándolo con timidez-, pero…
– Tampoco es normal para una joven comprometerse un día y casarse al siguiente.
– ¿Casarme?
– Espero que no tengas objeción alguna en casarte conmigo mañana.
Enseguida ella hizo un ademán negativo con la cabeza.
– No, pero… pero… ¿no se necesitan tres días para obtener… un permiso matrimonial?
– Hace ya mucho que yo tengo el permiso -le dijo, observando cómo abría enormemente los ojos por la sorpresa-. Pero al verte tan terca y decidida a no casarte hasta que te dieran de alta por completo y amándote como te amo, decidí esperar hasta este día para hacerte saber lo mucho que te amo.
– Oh, Grant -susurró y se inclinó hacia él para besarlo.
El beso se alargó y amenazó con dejarlos fuera de control, hasta que de repente Grant se apartó de ella, diciéndole con tono de burla, intentando recuperar parte del control perdido.
– Bésame así mañana y verás las consecuencias -le dijo haciéndola levantar y dirigiéndola hacia la puerta.
– Vámonos, querida -le dijo-, vámonos de aquí, de regreso a dónde nos espera tu padre.
– ¿Mi padre? -exclamó Devon sintiéndose de repente culpable por haberse olvidado de él durante tanto tiempo-. No tengo la menor idea de lo que me dirá…
– Nos dirá -la interrumpió Grant sonriéndole-. No creo que lo encuentres muy sorprendido, pues anoche le dije que hoy te iba a pedir que te casaras conmigo.
Él había bajado los escalones, pero regresó de nuevo a su lado al ver que se había quedado inmóvil, mirándolo.
– ¡No lo hiciste! -exclamó.
– ¿Por qué crees que no te acompañó hoy? -le preguntó. Se rió divertido al ver la expresión de aturdimiento en su rostro y la besó. Él estaba seguro de que yo iría a esperarte a la salida del consultorio y que en ese mismo momento me declararía -al ver que ella seguía inmóvil y mirándolo con los ojos muy abiertos, la tomó del brazo diciéndole-: ¿Vamos a darle las buenas noticias, querida?
– ¿Buenas noticias? -repitió aún aturdida.
– Te casarás conmigo mañana, ¿no es cierto?
¿Qué podía contestarle? Sólo lo que el corazón le decía.
– Oh, sí exclamó con el rostro resplandeciente de amor, alegría y felicidad-. Oh, Grant -suspiró-, ¡te amo tanto que deseo que ese mañana llegue pronto!
Al subir el último escalón frente a su casa, Grant la tomó en sus brazos y la apretó contra él. La besó con ternura en la frente y le dijo con voz ronca:
– Todas tus mañanas van a ser muy felices, mi amor, te lo prometo -le juró.
Jessica Steele