Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Sueños asesinos
Sueños asesinos - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Sueños asesinos

Электронная книга - «Sueños asesinos». Краткое содержание книги:

En una noche oscura, los terrores del pasado volverán a la vida de Sophie Dunston. Reconocida especialista en terapias del sueño y creadora del tratamiento REM-4, la científica ha visto cómo sus hallazgos se vuelven contra ella al ser utilizados para controlar la mente de los pacientes y convertirlos en crueles asesinos. Para salvaguardar su seguridad y la de su hijo Michael, durante años ha luchado con todas sus fuerzas denunciando las oscuras prácticas de Robert Sanborne, su antiguo jefe, aunque todo ha sido en vano. Esta vez, los sicarios del magnate farmacéutico están más cerca que nunca, pero Sophie no está dispuesta a que ganen la partida.
Amenazada de muerte, su única opción será encomendarse a Matt Royd, un soldado calculador y enigmático que ha podido rehabilitarse de la manipulación causada por el medicamento. Pero ¿podrá confiar en él? Sus peores pesadillas, convertidas ahora en realidad, no han hecho más que empezar.
Su vida corre peligro…
Sophie Dunston nunca podrá perdonarse el hallazgo de la fórmula para controlar las pesadillas. No mientras ésta se encuentre en manos de Robert Sanborne, el despiadado empresario que ahora la utiliza con el propósito de crear un ejército de asesinos. Sus intentos de denuncia han sido en vano, y la científica empieza a entender que esta guerra que ha iniciado no la podrá luchar sola. Prisionera de su propio hogar y atrapada por los sentimientos de culpa, necesitará todo su ingenio y valentía para proteger su vida y la de su hijo Michael de las oscuras intenciones de Sanborne y sus secuaces, estableciendo un arriesgado juego de confianza con la única persona que parece dispuesta a ayudarla…
…y no sabe en quién confiar.
Matt Royd ha sido entrenado para matar. Miembro del grupo de operaciones especiales del ejército estadounidense, es frío como un iceberg y experto en manipular gente. Sin embargo, en su vida se esconde una historia mucho más oscura, un experimento que le transformó en lo que es en la actualidad. Decidido a saldar cuentas pendientes con aquéllos que le convirtieron en un asesino, en su camino se cruzará con la bella Sophie, y hará todo lo posible por protegerla.
1 ... 25 26 27 28 29 30 31 32 33 ... 75
Перейти на страницу:

– Éste es el mundo real, Jock.

Jock miró las torretas del castillo.

– Para ti. Es parte de tu sangre y de tus huesos. Tú vives para este lugar. Para mí, es un recuerdo agradable y el hogar de mi amigo.

– También debería ser tu hogar.

Jock sacudió la cabeza.

MacDuff guardó silencio un momento y miró hacia la explanada que daba al mar.

– Quiero que te quedes. Antes te dejé ir porque sabía que tenías que tomar distancias conmigo. Tenías la impresión de que te colmaba de atenciones porque… porque no estabas en tus cabales.

Jock soltó una risilla.

– Querrás decir que estaba loco.

– Digamos que pasabas por periodos de desorientación -dijo MacDuff, sonriendo-. Periodos de descontrol.

– Loco -repitió Jock-. No creas que hieres mis sentimientos. Todavía tengo momentos en que no controlo del todo bien. -Miró fijo a MacDuff-. Pero son momentos que se dan cada vez con menos frecuencia. Y no necesito estar aquí, bajo tu ojo vigilante. Ya has invertido suficientes esfuerzos y preocupaciones en mí.

– Chorradas. No será demasiado esfuerzo hasta que estés completamente sano y restablecido -dijo MacDuff, y siguió una pausa-. ¿Qué pasaría si te dijera que, por el contrario, soy yo el que te necesita?

– No te creería. Como tú mismo has dicho, cada cual aplasta sus propias cucarachas.

– Por amor de Dios, tú vales más para mí que un maldito exterminador de bichos. Tienes un cerebro.

– ¿Crees que no hace falta un cerebro para ser un exterminador?

– Jock.

– De acuerdo. Dime cómo quieres que ponga a trabajar mi bonito cerebro.

– Todavía no he encontrado el oro de Cira.

– ¿El oro de Cira? -Jock rió por lo bajo-. ¿Vuelves a hacer planes para buscar ese tesoro familiar perdido hace siglos?

– Nunca he dejado de hacerlo. He seguido buscando, con interrupciones, durante el último año. No pienso ceder el Castillo de MacDuff al National Trust. Es mío.

– Y el oro de Cira podría ser un mito.

– Entonces, quédate por aquí y lo averiguaremos juntos. Es toda una aventura, Jock. -MacDuff bajó la voz para atraer a Jock-. He buscado por casi toda la propiedad. Necesito una mente fresca y una perspectiva nueva para encontrar una nueva vía.

Jock se sintió tentado. MacDuff de verdad sabía pulsar las cuerdas indicadas.

– Quieres distraer mi atención de Sophie y el chico.

– En parte. Pero te necesito de verdad. Tú eres como de la familia, y sólo confiaría en la familia para encontrar ese arcón de oro. No tiene precio, y ya sabes que no soy un hombre confiado. Ayúdame, Jock.

– Me lo pensaré.

– Sí, piénsatelo -dijo MacDuff, dándole unos golpecitos en el hombro-. No hay ninguna necesidad de que vuelvas a Estados Unidos. Cuidaremos del niño hasta que pueda volver con seguridad. Y seré yo mismo quien se lo devuelva a su madre. -Vio que la expresión de Jock cambiaba y se encogió de hombros-. Vale, lo puedes llevar a casa. Sólo te pido que después des media vuelta y regreses en el primer avión.

– Creo que vas un poco demasiado lejos.

– Más que un poco. ¿Alguna vez me has visto adoptar medidas a medias?

– Nunca -dijo Jock, y dejó de sonreír-. Pero puede que con Michael tengamos que pensar en algo más que en simplemente esperar. Puede que te haya traído problemas con Sanborne. Estuve pensando cuando venía en el avión que el ex marido de Sophie sabía de mi existencia. Michael le dijo que era un pariente, pero ahora Edmunds sabe mi nombre. Lo que Edmunds sepa lo puede averiguar Sanborne.

– Eso lo veremos cuando ocurra.

– Sanborne es un hombre muy poderoso.

– Aquí, no. En mi propiedad, no. No entre mi gente. Déjalo que venga.

Jock rió. Era una respuesta tan característica de MacDuff que le procuraba una sensación de cálida acogida en casa.

– ¿Entonces entiendo que no quieres que coja al chico y lo esconda en algún lugar?

– ¿Qué dices? Yo he asumido la responsabilidad de cuidar del niño. Si alguien intenta quitármelo, tendrá que luchar por ello.

– Entonces, no sería aconsejable intentar quitártelo -dijo Jock, mientras subía las escaleras-. Tengo que ir a ver a Michael y comprobar que todo va bien. Aunque no tenga uno de sus terrores nocturnos, está lejos de casa.

– Tiene diez años. Tú sólo tenías quince cuando te escapaste de casa y decidiste explorar el mundo.

– Sin embargo, fue decisión mía. No fue acertada, pero en el caso de Michael, no tenía alternativa cuando lo traje. -Jock miró por encima del hombro-. Y yo te tenía a ti para cuidarme y salvarme el pellejo. Michael sólo me tiene a mí.

– Entonces, no podría tener más suerte -dijo MacDuff, con voz queda-. Yo te elegiría a ti para que estés de mi lado en cualquier momento, Jock.

Por un momento, Jock no supo qué hacer. Él siempre había sido la carga, no el tutor. Sabía con todo su corazón que él y MacDuff ahora se encontraban en términos de igualdad, pero sus emociones eran otro asunto. Dios mío, estaba conmovido. Sonrió haciendo un esfuerzo.

– Es bueno saberlo. ¿Significa eso que no nos vas a encerrar a Michael y a mí en la mazmorra para que estemos a salvo?

– Claro que no. Ni nada que se le parezca. Siempre hago lo necesario. -MacDuff sonrió mientras lo seguía por las escaleras-. Pero resulta que la mazmorra se ha inundado con las lluvias de la primavera. Así que quizá la suerte te ha ahorrado este destino.

– Han descubierto que usted y Michael no estaban en la casa -dijo Royd a la mañana siguiente, al ver entrar a Sophie en su habitación-. El Departamento de Bomberos lo anunció anoche.

– Tenía que ocurrir, tarde o temprano.

Él asintió.

– Hemos tenido suerte al poder disponer de todo este tiempo. Significa que tenemos que ser sumamente cuidadosos y evitar que la vean a usted por ahí y la identifiquen. No sólo la buscarán Sanborne y Boch. Es probable que la policía también tenga unas cuantas preguntas que hacerle y averiguar por qué se ha ocultado.

– No tengo ninguna intención de andar por ahí a menos que usted encuentre algo productivo que pueda hacer -dijo Sophie, y entrecerró los ojos al mirarlo-. ¿Ha pensado en algo?

Royd se encogió de hombros.

– Me ha llamado Kelly. Dice que el mejor momento para la avería eléctrica es esta noche a las nueve. A esa hora sacarán más equipos del laboratorio, y todos andarán chocando unos con otros en la oscuridad. Cuanto mayor sea la confusión, mejor.

– ¿Y puede arreglarse para que sea a esa hora?

– Dijo que podía -afirmó Royd, seco-. Quiere mi visto bueno para planearlo.

– Entonces dele el visto bueno.

– No si no puedo idear una manera para sacarla de ahí.

– Si Kelly puede meterme dentro, debería poder sacarme.

– Puede que eso no sea necesariamente así. Si reparan lo de la luz demasiado pronto, no.

– Entonces, piense en ello. Yo voy a entrar.

Royd guardó silencio un rato.

– Le diré a Kelly que nos encontraremos en el exterior del edificio a las nueve menos cuarto para sincronizarnos.

– Estupendo. Sobre todo porque no sé qué aspecto tiene. ¿Tiene una foto?

– No. Kelly se parece a Fred Astaire, pero en versión pelirroja.

– Pues eso ya es toda una descripción.

– Y es capaz de salir de las situaciones más difíciles bailando claqué, pero no quiero que esta noche se vea obligado a hacerlo. -Asintió mirando hacia la mesa-. He comprado zumo de naranja y un bocadillo para el desayuno en Hardee’s. Siéntese y coma.

– No tengo hambre.

– Coma de todas maneras. Le hará bien. Le dará la fuerza para despellejarme cuando lo desee -dijo, y siguió una pausa-. A menos que esté demasiado enfadada para sentarse a la misma mesa conmigo.

1 ... 25 26 27 28 29 30 31 32 33 ... 75
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)