Muy en secreto
- Автор: Леннокс Кара
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Muy en secreto». Краткое содержание книги:
Cuando el millonario, convertido en espía, Bryan Elliott la salvó, Lucy Miller, empleada de banca convertida en topo, descubrió que el nombre en clave que él utilizaba estaba más que justificado, era todo un Casanova. Cuando el peligro empezó a asediarla, Bryan le ofreció el refugio de su maravilloso apartamento en Manhattan, le dio un nuevo nombre y un nuevo aspecto y la convirtió en una mujer deseable y sofisticada. No quedaba ni rastro de la tímida Lucy Miller y la mujer seductora en la que se había transformado aceptó hacerse pasar por la amante de Bryan… pero tenía que hacer un esfuerzo por recordar que su atracción era sólo una tapadera…
– ¿Y podré quedarme con la ropa que me dio Scarlett? -inquirió Lucy.
Bryan sospechó que estaba intentando distraerlo para eludir darle una respuesta.
– Te compraré toda la ropa que quieras; incluso podríamos comprar un vestido de novia.
Lucy emitió un gemido ahogado y se tapó la boca con una mano.
– Bryan, no digas esas cosas a menos que estés hablando en serio; es algo cruel.
– ¿Crees que no estoy hablando en serio? Quiero que seas mi esposa, Lucy, y francamente, si no me caso contigo estoy seguro de que mi familia no volverá a dirigirme la palabra. ¿Qué me dices?
– Digo que estás loco -murmuró Lucy intentando en vano soltar su mano-. ¡Así no es como se supone que tiene que ser! -protestó.
– Te lo volveré a pedir a la luz de las velas y con violines de fondo en cuanto salga de aquí -le dijo Bryan-, pero, por amor de Dios, Lucy, dime que sí.
Por toda respuesta ella se inclinó y lo besó hasta que una de las máquinas que controlaba sus constantes vitales comenzó a hacer un pitido que hizo que entrara una de las enfermeras.
– Pero… ¿qué está usted haciendo? -reprendió a Lucy apartándola de la cama-. Vamos, vamos, fuera.
Los ojos de Bryan buscaron los suyos.
– ¿Eso era un sí?
Lucy asintió con una sonrisa en los labios y los ojos llenos de lágrimas.
Dos semanas más tarde, en un caluroso día de finales de julio Lucy y Bryan se casaron en The Tides, la finca de sus abuelos.
Scarlett había encontrado para ella el vestido de novia perfecto, sencillo pero elegante, y Lucy se sentía como una princesa de cuento de hadas. Bryan les había enviado a sus padres sendos billetes de avión, en primera clase, y sus padres, que nunca había salido de Kansas, viajaron hasta Nueva York.
Ni siquiera se habían dado cuenta de que Lucy llevaba semanas «desaparecida». La habían llamado por teléfono, y cuando les había saltado el contestador habían pensado que habría salido de viaje y no habían vuelto a preocuparse, así que Lucy había preferido no contarles nada. No quería que se pasasen el resto de sus vidas rezando por ella.
– ¿No estarás embarazada, verdad? -le había preguntado su madre en un siseo cuando fueron a recogerlos al aeropuerto.
Lucy se rió, sorprendiéndose a sí misma.
– No, mamá, sólo enamorada.
– Vaya. Bueno, pues creo que esta vez has dado con el hombre correcto. ¿Has viajado en primera clase alguna vez? Es increíble…
Todos los Elliott acudieron a la boda; incluso unos cuantos a los que Lucy aún no conocía. Todavía tenía que aprenderse todos sus nombres. Bryan había cerrado Une Nuit ese día para que todos los empleados pudieran asistir también a la boda.
Stash, por supuesto, había ido allí en su Peugeot, que ahora tenía unos cuantos agujeros de bala en la carrocería.
Bryan se había ofrecido a pagar la reparación, pero Stash le había dicho que no era necesario, y era evidente que estaba disfrutando de lo lindo contándole a todo el mundo la historia de aquellos balazos, así que Lucy procuró mantener a sus padres alejados de él.
Bryan estaba más guapo que nunca. El vendaje del hombro casi no se notaba debajo del esmoquin, y cuando se hicieron las fotografías se quitó el cabestrillo del brazo para volver a ponérselo luego. Se suponía que no debía usar el brazo hasta que estuviera completamente curado, pero decía que no le dolía.
La ceremonia fue breve, pero sentida, y luego se celebró un gran banquete. El chef Chin había ocupado la cocina de Maeve como un general que hubiera conquistado una ciudad, y los platos que había preparado eran simplemente deliciosos.
Pero el broche del día fue la tarta de cuatro pisos, una sorpresa que Bryan había querido darle a Lucy, que no se dio cuenta de qué tarta era hasta que Bryan le dio a probar un trozo mientras les hacían más fotos.
Nada más probar aquel bocado las mejillas de Lucy se encendieron.
– Lucy, ¿ocurre algo? -le preguntó Bryan solícito.
– Creo que estoy teniendo algo parecido a la respuesta condicionada de Pavlov -murmuró Lucy.
Nunca hubiera imaginado que el probar un trozo de tarta pudiera excitarla.
Bryan se echó a reír.
La madre de Bryan, que había llegado unos segundos antes de la ceremonia se acercó a abrazarlos.
– Temía que no vinieras, mamá -le dijo Bryan.
– No iba a perderme la boda de mi hijo… aunque tenga que estar bajo el mismo techo que él -respondió su madre, señalando con la cabeza a su abuelo Patrick de un modo despectivo.
Aquella familia tenía más disputas que las de las telenovelas, pensó Lucy, pero… ¿qué familia no las tenía?
– ¿Eres feliz? -le preguntó Bryan antes de besarla, cuando su madre se hubo alejado.
– Muchísimo -respondió Lucy con los ojos brillantes.
– Pues deberías estar preocupada.
– ¿Por qué?
– Porque encajas a la perfección en esta familia de locos. Ahora eres una Elliott, Lucy.
Lucy sonrió. Nada podría haberla hecho más feliz.
Kara Lennox