Ciudad de cenizas
- Автор: Клэр Кассандра
- Серия: Cazadores de Sombras #2
- Год: 2009
- Язык: испанский
- Переводчик: Gemma Gallart
- Жанр: Городское фэнтези
Электронная книга - «Ciudad de cenizas». Краткое содержание книги:
En esta soberbia secuela de Ciudad de Hueso, Cassandra Clare arrastra de nuevo a sus lectores a las siniestras garras del Submundo de Nueva York, donde el amor jamás está a salvo y el poder se convierte en la tentación más letal.
A medida que se acercaba, la figura se tornó repentinamente nítida, como si Clary hubiese enfocado el objetivo de una cámara. Era su madre, arrodillada en las ruinas de un castillo de arena. Llevaba el mismo vestido blanco que Valentine le había puesto en Renwick, y en la mano tenía un retorcido pedazo de madera arrojado por el mar, plateado por la larga exposición a la sal y el viento.
—¿Has venido a ayudarme? —preguntó su madre, alzando la cabeza; los cabellos de Jocelyn estaban sueltos y ondeaban libremente al viento, haciendo que pareciera más joven de lo que era—. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo.
Clary tragó saliva para eliminar el grueso nudo que tenía en la garganta.
—Mamá..., te he echado de menos, mamá.
Jocelyn sonrió.
—Yo también te he echado de menos, cariño. Pero no me he ido, ya lo sabes. Sólo duermo.
—Entonces, ¿cómo te despierto? —exclamó Clary, pero su madre miraba en dirección al mar con el rostro inquieto.
El cielo había adquirido un tono crepuscular gris acero, y las nubes negras parecían piedras pesadas.
—Ven aquí —dijo Jocelyn, y cuando Clary llegó ante ella, su madre añadió—; Extiende el brazo.
Clary lo hizo, y Jocelyn le pasó el pedazo de madera sobre la piel. El contacto le escoció como la quemadura de una estela, y dejó la misma gruesa línea negra. La runa que Jocelyn dibujó tenía una forma que Clary no había visto nunca, pero halló su contemplación instintivamente tranquilizadora.
—¿Qué hace esto?
—Debería protegerte.
Su madre la soltó.
—¿De qué?
Jocelyn no contestó, se limitó a mirar a lo lejos en dirección al mar. Clary se volvió y vio que el océano se había retirado un buen trecho, dejando montones salobres de basura, pilas de algas y peces desesperados que daban coletazos tras él. El agua se había reunido en una ola enorme que se alzaba como la ladera de una montaña, como un alud listo para caer. Los gritos de los niños desde el entablado se habían convertido en alaridos. Mientras Clary observaba horrorizada, se fijó en que el flanco de la ola era tan transparente como una membrana, y a través de él pudo ver cosas que parecían moverse bajo la superficie del mar, enormes cosas informes presionando contra la capa de agua. Alzó las manos...