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Электронная книга - «Gente Legal». Краткое содержание книги:

A Mark lo asesinaron alrededor de las doce de la noche, mientras trabajaba en un acuerdo, un contrato para la liquidaci?n del bufete que hab?a fundado con Bennie Rosato, horas despu?s de anunciar a su socia y ex amante su determinaci?n de constituir su propia empresa. A medianoche Bennie remaba sola en la oscuridad, en la quietud del r?o, tratando de recobrar la calma, ajena a cuanto suced?a en el despacho y a la s?rdida trampa que le hab?an tendido.
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Ja, ja.

– -Ya está, Grady. Señorita Patchett, me llevo los papeles. --Arranqué los documentos de las garras de la agente y la impresora sacó otro mes del calendario de Mark. Lo vi al tiempo que lo cogía--. Muchísimas gracias por su ayuda.

– -De nada -dijo apretando sus finos labios--. ¿De modo que ese es el aspecto de un escrito jurídico? ¿Como un calendario?

– -Sí, esto es el apéndice.

– ¿Un escrito? -dijo Grady, y cambió la cara como si se diera cuenta de qué se trataba-. ¿Has terminado el escrito del Tercer Circuito, Bennie?

– Está listo. Este es el apéndice, con los calendarios. -La impresora sacó más páginas, que recogí al instante-. Espero que no haya leído mi escrito, señorita Patchett. Contiene información confidencial de un cliente mío.

– Por supuesto que no. -Sonrió hipócritamente.

– Bien. -Le devolví la sonrisa, con la misma hipocresía. Me preguntaba cuánto le llevaría conseguir otra orden.

Y me preguntaba si sucedería antes de que los archivos de Mark quedaran borrados para siempre.

– ¿Para quién fuiste letrado en el Supremo? -le pregunté a Grady cuando estuvimos a salvo en mi despacho-. No me digas que era Thomas.

– Kennedy, y no digas nada malo de él. ¿Qué estaba haciendo? No estabas redactando un escrito. ¿Qué imprimías?

– Notas -dije tomando una decisión instantánea, recordé los R E con Wells en la agenda de Mark y decidí no decirle nada a Grady, al menos hasta que averigua algo sobre sus reuniones secretas con Mark-. Y la Próxima vez, trata de pensar antes de ayudar a una agente preocupada.

– ¿Notas de qué?

– De algunos casos. -Cogí una carpeta grande y la llené con los papeles; luego, puse la carpeta dentro de mi cartera, detrás de mi escritorio.

– ¿Qué casos?

– El de los derechos de los animales. -Inventaba sobre la marcha, y por la expresión de Grady no resultaba muy convincente.

– ¿Doscientas páginas sobre un activista en pro de los animales? ¿De qué se trata? ¿De un manifiesto? --Se cruzó de brazos--. Te lo vuelvo a preguntar. ¿Qué imprimías, Bennie?

– -Contéstame tú primero.

– -Estoy empezando a cansarme de este constante tira y afloja.

Decidí interrogarlo y luego observar su reacción.

– -Grady, ¿dónde estabas la noche de la muerte de Mark?

Apenas abrió la boca, luego la cerró con una media sonrisa que ocultaba algo. Ofendido.

– Hablas en serio.

– -Lo lamento, pero así ha de ser. No estabas en la lista que tú mismo confeccionaste.

– Tuve una cita -dijo con calma.

– ¿Con quién?

– Mi antigua novia. Nos vemos de tanto en tanto.

– -¿A qué hora?

– -A las diez. La recogí en su apartamento. Vive en Hopkinson House.

– -¿A qué hora dejaste el despacho?

– -Después de estar en la biblioteca. Recogí mis cosas y me fui. --Sus respuestas eran breves y concisas, y parecía algo picado. Daba la impresión de decir la verdad; por tanto, quizá fuera así. De todos modos…

– -¿A qué hora te fuiste de su apartamento?

– No creo que sea de tu incumbencia.

– Pues creo que sí. Si quieres conservar una clienta.

Torció la boca en un gesto que reflejaba tensión.

– -A las siete de la mañana, luego volví a mi apartamento.

– -¿En la parte vieja?

Asintió.

– Me puse a trabajar temprano para hacer un poco limpieza y la policía ya estaba allí. Cuando tuve la clara impresión de que estaban detrás de ti, traté de dar contigo. Porque sé que eres inocente.

Desdeñé el tono de acusación de su voz.

– -Grady, ¿en qué estabas trabajando con Mark?

– -En nada. Hace dos años que no trabajo para Mark desde mi primer año aquí.

¡Hum!

– ¿Por qué no? ¿No te gustaba trabajar con él?

La expresión de Grady cambió ligeramente y se le arrugó la frente como si estuviera incómodo.

– -¿Qué importancia tiene? Mark ha muerto, Bennie. Me gusta trabajar en mis propios casos, eso es todo.

– Eso no es todo. ¿Por qué?

– Muy bien, muy bien. Eres muy terca. -Se sentó en una silla como un jugador de baloncesto cansado-. Mark me parecía egoísta. Muy poco solidario. No le gustaba; que tuviera mi propia cartera, en especial con las empresas de software. Eran una amenaza para él.

– -¿Cómo lo sabes? ¿Te lo dijo él mismo? -Nos estábamos acercando. La explicación de RE con Wells.

– No, pero recibí el mensaje.

– -¿No te lo dijo?

– No, pero yo lo sabía. Lo sentía. Mark estaba más cómodo cuando trabajaba con un subordinado, como Eve.

Quería un segundón permanente a su lado, no a alguien que estuviera a su nivel.

Aún necesitaba una respuesta para RE con Wells.

– ¿Te reuniste con él para discutirlo? ¿Lo discutisteis?

– ¿Un encontronazo? Por Dios, no. Hace años que no hablo a solas con Mark.

Grady mentía. El calendario probaba lo contrario.

– ¿De verdad?

– Sí. Y ahora cuéntame qué estabas imprimiendo. Hicimos un trato.

– Oh, un archivo personal -dije buscando una explicación. Ahora no le podía confesar la verdad. Ya no podía confiar en él. Y era mi abogado.

– -¿Un archivo personal?

– -Correspondencia amorosa, con Mark. Siete años de mi vida en un archivo personal. No quería que eso quedara en el ordenador -le dije con un tono nervioso difícil de simular. ¿Había matado Grady a Mark? ¿Me representaba para enviarme a la cárcel? Afuera, se oyeron otras voces y más ruidos. Mi casa estaba llena de enemigos. Y ahora, Grady.

– La agente dijo que era un calendario.

– Se refería a mi diario. Solía escribirlo y también tomaba notas. Quiero mantenerlo en privado, ya que la policía se llevó el ordenador de mi casa.

Su frente se relajó y pareció satisfecho.

– ¿Borraste los archivos del disco duro?

– -Sí. -Recordé que Grady era un experto en informática. ¿Sabía cómo encontrar archivos ocultos, incluso borrados?--. ¿Puede la policía rescatar archivos borrados si se llevan el ordenador a tiempo?

– -Si tienen a un experto en plantilla…

– -¿Un experto tan bueno como tú?

– -Tan buena como Marshall. --Frunció el entrecejo--. Ha desaparecido, ¿sabes?

– ¿Desaparecido?

– Es lo que te iba a decir. Fui a preguntarle sobre su coartada y no estaba. La llamé a su casa y una de las que viven con ella me dijo que anoche no había regresado. Ha desaparecido.

16

A media mañana salí de mi despacho para ver si Marshall había aparecido. Había llamado a su casa y dejado mensajes, pero no había contestado nadie. Me intranquilizaba su imprevista desaparición tan poco tiempo después del asesinato de Mark, y estaba aturdida. O le había ocurrido algún contratiempo o se trataba de una auténtica desaparición. En ambos casos, era inquietante. ¿Podía tratarse de algo relacionado con la muerte de Mark? ¿Sabía la policía que había desaparecido? Me parecía inconcebible que ella fuera la asesina, y de ningún modo quería contribuir a que le echaran los perros encima para salvarme el cuello.

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