Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Социально-философская фантастика » ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! [Make Room! Make Room! - es]
¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! [Make Room! Make Room! - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! [Make Room! Make Room! - es]

Электронная книга - «¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! [Make Room! Make Room! - es]». Краткое содержание книги:

Lunes, 9 de agosto de 1999. El siglo está en sus postrimerías. Nueva York posee una población de 35 millones de seres humanos. Viven hacinados en las casas, en los cementerios de coches que en otro tiempo fueron aparcamientos, en los viejos barcos anclados a orillas del Hudson, en los depósitos militares cerrados hace tiempo... y algunos ni siquiera tienen un techo donde guarecerse y viven simplemente en las calles. El petróleo se ha agotado, los vegetales se están agotando, la carne es un artículo de súper lujo, la gente vive a base de galletas y sucedáneos extraídos del mar, el agua está racionada, y cualquier accidente puede romper este precario equilibrio. Y en Nueva York vive el policía Andrew Rusch, cuyo trabajo es investigar los crímenes que se producen diariamente en la ciudad, pero también cargar contra las muchedumbres que simplemente piden comida y agua.
Peor en ese miserable mundo, que puede ser el nuestro dentro de muy pocos años, en el que todo escasea excepto la necesidad, ni siquiera la policía tiene efectivos suficientes para llevar a cabo su trabajo.
1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 63
Перейти на страницу:

—¿Qué diablos está haciendo ahí? ¡Va a romperse la cabeza! —La voz resonó encima de Andy, que se irguió y alzó la mirada hacia el puente levadizo que cruzaba el foso y hacia el portero de pie allí, sacudiendo el puño.

El portero reconoció a Andy, y el tono de su voz cambió bruscamente—: lo siento… no sabía que era usted, señor. ¿Puedo ayudarle en algo?

—Sí… sáqueme de aquí. ¿Puede abrir alguna de esas ventanas?

—Desde luego, avance un poco hasta la más próxima, es una ventana del pasillo. —El portero desapareció, y poco después la ventana se abrió y el ancho rostro de Charlie asomó por ella.

—Ayúdeme a subir —dijo Andy—. Estoy medio achicharrado. —Cogió la mano que le tendía el portero y se encaramó. El pasillo era un oasis de frescor después del calor agobiante del foso. Andy se pasó el pañuelo por el rostro—. ¿Hay algún lugar donde podamos hablar… donde pueda sentarme?

—En el cuarto del guardián, señor, sígame.

Había dos hombres allí; el que llevaba el uniforme del edificio se puso en pie de un salto cuando entraron. El otro era Tab.

—Ve a cuidar de la puerta, Newton —ordenó el portero—. ¿Quieres acompañarle, Tab?

—Desde luego, Charlie —dijo, y siguió al guardián.

—Tenemos un poco de agua aquí —dijo el portero—. ¿Le apetece un vaso?

—Estupendo —dijo Andy, dejándose caer sobre una silla. Cogió el cubilete de plástico y se bebió de un trago la mitad de su contenido, luego sorbió lentamente el resto. Delante de él había una ventana de color gris que daba al pasillo; no recordaba haber visto ninguna ventana allí cuando había cruzado el pasillo en compañía de Charlie—. ¿Una falsa ventana? —inquirió.

—Exactamente. Para protección de los residentes. Al otro lado hay un espejo.

—¿Vio usted dónde estaba yo en el foso?

—Si, señor, parecía encontrarse debajo mismo de la ventana del sótano que fue forzada.

—Estaba allí. Llegué por la callejuela, crucé el foso y trepé hasta la ventana. ¿Cree que me hubiera visto allí si hubiese sido de noche?

—Bueno…

—Quiero que me diga simplemente sí o no. No le estoy tendiendo ninguna trampa.

—El administrador del edificio se está ocupando ya de la seguridad, el problema principal es que el sistema de alarma no funciona… No, no creo que le hubiese visto de noche, señor, el lugar es demasiado oscuro.

—Opino lo mismo. Entonces, ¿cree que alguien pudo penetrar en el edificio por allí, sin ser visto?

Los porcinos ojillos de Charlie estaban semicerrados, mirando a su alrededor en busca de ayuda.

—Supongo —admitió finalmente— que el asesino pudo haber entrado por allí.

—Bien. Y esa habitación del sótano es la más apropiada para entrar. Una ventana fácil de alcanzar, un aparato de alarma estropeado en el mareo, una situación ideal. El asesino pudo haber señalado la ventana con el corazón a fin de poder localizarla desde el exterior. Lo cual significaría que antes tuvo que estar en el edificio, probablemente planeando el asunto.

—Es posible —admitió Charlie, y sonrió ligeramente—. Y también es posible que señalara la ventana después de entrar, para dejar una pista falsa sugiriendo que se trataba de un trabajo desde dentro.

Andy asintió.

—Una buena deducción, Charlie. Pero en cualquier erno pudo haber sido señalada desde dentro antes, y tengo que actuar basándome en esta teoría. Necesito una lista de todos los empleados actuales, de todos los nuevos y de todos los que han dejado de trabajar aquí durante los dos últimos años, así como una lista de inquilinos y de antiguos inquilinos. ¿Quién puede proporcionármelas?

—El administrador del edificio, señor; tiene su oficina aquí mismo. ¿Quiere que le enseñe dónde está?

—Dentro de unos instantes: primero necesito otro vaso de agua.

Andy esperó delante de la puerta interior del apartamento de O'Brien, fingiendo estar ocupado con la lista de nombres que había obtenido del administrador del edificio. Sabía que Shirl podía estar mirándole en la pequeña pantalla, y trataba de aparecer preocupado y atareado. Cuando se había marchado aquella mañana, Shirl estaba durmiendo y Andy no había hablado con ella desde la noche anterior… y tampoco entonces habían hablado demasiado. No es que se sintiera apurado, sino que todo el asunto seguía teniendo un aire de irrealidad. Shirl pertenecía a este ambiente y él no, y si ella se comportaba como si no hubiese ocurrido nada ni lo mencionaba… ¿podía hacerlo él? No era probable que se decidiera. Shirl tardaba mucho en contestar a la llamada, tal vez no estaba en casa… No, el guardaespaldas, Tab, estaba abajo, lo cual significaba que ella se encontraba en el edificio. ¿Alguna complicación? ¿Habría regresado el asesino? Era una idea absurda, pero Andy aporreó fuertemente la madera.

—Vas a derribar la puerta —dijo Shirl mientras le abría—. Estaba haciendo la limpieza, y no oí la llamada. —Llevaba el pelo recogido debajo de un turbante, y los pies descalzos. La mayor parte de su cuerpo estaba al descubierto, ya que sólo vestía una blusa de color verde pálido y un minipantalón. Su aspecto era encantador.

—Lo siento, no lo sabía —dijo Andy seriamente.

—Bueno, no tiene importancia —rió Shirl—, no te pongas tan serio.

Se inclinó hacia adelante y le dio un rápido y ardiente beso en la boca. Antes de que Andy pudiera reaccionar, Shirl había dado media vuelta y desaparecido del vestíbulo. Los pantaloncitos eran muy cortos y muy, muy redondeados. Mientras la puerta se cerraba con un chasquido tras él, Andy se dio cuenta súbitamente de que era completamente feliz. El aire era deliciosamente frío.

—Casi he terminado —dijo Shirl, y se oyó el súbito zumbido de un pequeño motor—. No tardaré nada en limpiar esto. —Cuando Andy entró en el cuarto de estar, vio que Shirl estaba pasando una aspiradora por encima de la alfombra—. ¿Por qué no tomas una ducha? —gritó la joven por encima del ruido de la máquina—. Mary O'Brien Haggerty pagará la factura del agua, de modo que no te preocupes por la que gastes.

¡Una ducha!, pensó Andy excitadamente.

—Si Mary Haggerty va a pagar la factura, será un doble placer para mí —gritó a su vez, y ambos estallaron en una carcajada.

Mientras cruzaba el dormitorio recordó que esta era la habitación en la que O'Brien había sido asesinado: la noche anterior no había pensado ni una sola vez en ello. El pobre O'Brien debió de ser un verdadero rufián cuando estaba vivo, puesto que no parecía haber una sola persona que le echara de menos o se sintiera realmente conmovida por su muerte. Incluida Shirl. ¿Qué había pensado ella acerca de él? Ahora ya no importaba. Dejó caer sus ropas al suelo y tentó el agua con la mano.

Había una maquinilla de afeitar con una hoja nueva en la repisa al lado del lavabo, y Andy tarareó alegremente mientras se enjabonaba la barba. Por algún motivo desconocido, hallarse en los zapatos de un muerto no le molestaba lo más mínimo. De hecho, disfrutaba con ello. La hoja se deslizó suavemente sobre su piel.

1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 63
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)