Una vida prestada
- Автор: Данлоп Барбара
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Una vida prestada». Краткое содержание книги:
Emma McKinley deseaba salvar la empresa de su familia, pero sabía que era difícil. Lo que no esperaba era que el millonario magnate hotelero Alex Garrison le ofreciera ayuda… una ayuda acompañada de un anillo de boda y de un acuerdo prenupcial. Era el típico matrimonio de conveniencia: él saldaría sus deudas y ella le daría la mitad de la empresa.
Pero aquella farsa pronto se hizo mucho más intensa de lo que ninguno de los dos habría esperado…
– Ahora mismo, casi cualquier cosa. Pero que no tenga que moverme, ni pensar, ni permanecer despierta.
– ¿Tienes hambre?
– No, no tengo hambre.
– ¿Tienes sed?
– Tampoco. Estoy completamente satisfecha, gracias por preguntar.
El rió con ganas.
– Eso es lo que quiero oír de los labios de mi mujer.
El teléfono sonó en la mesita.
– ¡No puede ser! ¿Qué puede haber pasado?
– ¿Diga? -dijo Alex al contestar el teléfono. Escuchó un momento.
– Entonces, ¿ya está hecho? Otra pausa.
– ¿Será público?
Emma se incorporó para observar su expresión.
– Gracias -dijo Alex, sonriendo-. Te debo una. El colgó el teléfono.
– ¿Quién era?
– Nathaniel.
– ¿Y?
– ¿Qué pasa?
– ¿Es un secreto?
– No -repuso él, riendo-. Por lo visto, cuando el gobierno local supo que la empresa de cruceros Kessex tenía reservas sobre la estabilidad del muelle en Kayven, decidió ponerlo en otro sitio.
– ¿Qué? -preguntó ella, sorprendida.
– Lo llevan a otra isla, a unos mil kilómetros al este.
– ¡No puedo creerme que hayas hecho eso!
– No he hecho nada -respondió él con fingido gesto inocente.
– Acabas de decirle a Nathaniel que le debes un favor…
– ¡Ah! Eso… Bueno, verás… Vale, lo he hecho yo. Murdoch tiene que saber que es mejor tomarnos en serio y no meterse con nosotros.
– Eso me recuerda que será mejor que no me meta contigo.
– Tú puedes hacerlo cuando quieras.
Ella se acercó a Alex seductoramente.
– ¿Incluso ahora?
– Pensé que estabas cansada.
– He cambiado de opinión. Supongo que me excitan los tipos vengativos como tú.
– Espero que no haya otros tipos así a bordo del barco -repuso él, acariciándole las caderas.
– Será mejor que me vigiles de cerca, por si acaso.
– No lo dudes -dijo él, besándola-. Por cierto, he hecho una inversión en nombre de los hoteles McKinley.
– ¿Qué has hecho?
– He comprado una propiedad. Un pequeño hostal en la isla de Tannis, a unos mil kilómetros al este de Kayven… No es muy impresionante, pero creo que valdrá una fortuna dentro de unos días.
Emma estaba atónita y no pudo evitar reír.
– ¡No me creo que hayas hecho eso!
Alex la miró con ternura y un amor que envolvía a Emma por completo.
– Puedes apostar lo que quieras.
Barbara Dunlop