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La proposición del médico

Электронная книга - «La proposición del médico». Краткое содержание книги:

Era imposible luchar contra algo tan fuerte como lo que había entre ellos…
La tragedia que había sufrido había hecho que la doctora Kirsty McMahon tuviera miedo del amor. Por eso, cuando conoció a Jake Cameron, un padre soltero y alérgico al compromiso y el médico más guapo de Australia, decidió que no debía permitir que la química que existía entre ellos llegara a nada más.
Kirsty se mantuvo entretenida conociendo a toda la gente de la zona para así no pensar en el atractivo médico. Pero cuando la atracción se hizo incontrolable, se vieron obligados a replantearse las normas que ellos mismos se habían impuesto…
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Susie se dio la vuelta y sonrió.

– No ocurre nada. Ése es el problema.

– ¿Huh?

– Me ha despertado Rory Júnior practicando fútbol -dijo Susie-. Y entonces me he tenido que levantar para hacer pis por cuarta vez esta noche. Y ahora… estaba aquí tumbada, pensando que parece que de nuevo la vida es esperanzadora. Sólo un poco. Pero estos últimos días… han sido como un rayo de esperanza.

– Eso es estupendo -dijo Kirsty afectuosamente-. La depresión es una enfermedad horrorosa. He estado tan asustada por ti -tomó la mano de su hermana, apretándola-. Creo que todavía lo estoy.

– Crees que las nubes volverán a formarse -susurró Susie-. Yo también tengo miedo de que lo hagan. Es estupendo que esté teniendo esta… esta breve felicidad, pero entonces recuerdo que Rory no está aquí para compartirla conmigo. No verá a su hijo. Y entonces pienso que no tengo ningún derecho para seguir adelante.

Kirsty había dejado la puerta abierta y vieron una sombra en el rellano.

– Jake -dijo Susie, sonriendo.

Jake se detuvo en la puerta, con Boris a su lado.

– Susie -dijo Jake con calidez y afecto-. ¿Ocurre algo? -Al ver a Kirsty le cambió la voz-. Lo siento. Ya tienes a tu médico personal atendiéndote. Yo me iba a la cama. Vamos, Boris.

– Entra y haznos compañía -dijo Susie.

Jake entró e ignoró a Kirsty.

– ¿Realmente estás bien?

– Sí, de verdad -contestó Susie-. Angus y yo hemos organizado para mañana una visita al fisioterapeuta que me recomendaste.

Kirsty reconoció que aquello era un gran paso adelante. Jake había convencido a ambos de que fueran a ver al médico, diciéndole a Susie que Angus lo necesitaba y viceversa.

Aunque Jake había provocado que Kirsty tuviera un lío tremendo en su cabeza, ella le perdonaba todo gracias a cuánto había ayudado a su hermana. Pero tenía que continuar. Quizá después del parto las hormonas hicieran que tuviera una depresión post parto…

– Susie se siente culpable por comenzar a divertirse un poco -le dijo a Jake-. Rory no está aquí para compartirlo. Se siente muy mal de estar aquí y que él no esté. Tiene miedo de que la depresión vuelva a aparecer.

– Es una sensación terrible -dijo Jake suavemente-. Lo sé porque me ocurrió lo mismo cuando mi hermana murió. Es una de las cosas más difíciles de asumir.

– ¿Tu hermana murió? -Preguntó Susie.

– En un accidente de tráfico cuando tenía dieciséis años -dijo Jake brevemente-. La primera vez que me olvidé… mis amigos me llevaron a ver una película. Era una película muy tonta y todos acabamos borrachos y sin parar de reír. Pero entonces pensé que Elly nunca iba a ver aquella película, se me revolvió la tripa al pensarlo y vomité. Mi cuerpo reaccionó a la angustia de mi mente.

– Seguro que tus amigos no lo entendieron -susurró Susie.

– Les dije que estaba malo del estómago. Quizá me creyeron. Y lo que siguió a aquello fueron meses y meses estando supuestamente malo del estómago. Incluso ahora tengo mis momentos. Pero he aprendido… -Jake dudó si seguir hablando. Miró a Kirsty, como inseguro de abrirse ante ella-. Pero he aprendido que no puedo dejar de ver películas. Ni puedo dejar de ir a la playa, ni de celebrar mi veintiún cumpleaños, ni dejar de casarme o tener hijos simplemente para que no se me revuelva la tripa por qué no ayuda. El dolor y la pérdida te revuelven de tal manera el estómago, que de vez en cuando tienes que sacarlo fuera, llorando, vomitando, golpeando objetos, o cualquier cosa que te ayude… pero tienes que hacerlo. Si no, estás agarrotado.

– Supongo que así es como he estado yo -susurró Susie-. Agarrotada por dentro.

– Sólo estás un poco magullada -dijo Jake, sonriendo-. Estás mejorando mucho al andar. Rory estaría muy orgulloso de ti.

– Lo estaría, ¿verdad? -Dijo Susie. Entonces miró a Jake y a Kirsty y viceversa-. Y esta noche, en la playa…

– Tengo que irme a la cama -dijo Jake, interrumpiéndola-. Acabo de llegar a casa. He tenido que realizar tres visitas a domicilio y son las dos de la madrugada.

– Esta noche en la playa, ¿estabas tratando de olvidarte de algo? -Preguntó Susie-. ¿O ambos estabais siguiendo hacia delante?

– No estoy seguro de lo que quieres decir -dijo Jake, acusando a Kirsty con la mirada de habérselo contado todo a su hermana.

– Déjala en paz -dijo Susie al percatarse de la mirada-. Ella no me ha dicho nada. Pero la cuñada de Margie estaba en el aparcamiento y se han realizado muchas llamadas telefónicas. Margie, antes de irse a la cama, vino a contármelo y a preguntarme si no me parecía estupendo. Es justo que os avise. Simplemente soy la primera en hacer la pregunta.

– Bueno, ya lo has preguntado -dijo Jake-. Ahora me voy a la cama. Buenas noches.

– No me has respondido -se quejó Susie.

– No es asunto tuyo.

– No. Pero soy la gemela de Kirsty -dijo Susie, volviendo a sonreír-. Conozco todas sus preocupaciones. Si no me crees, pregúntale a tus propias gemelas.

– Tengo un par de gemelas en mi vida -dijo Jake, cuya voz reflejaba una leve desesperación-. No puedo soportar otro par más.

– Déjalo, Susie -dijo Kirsty, incluso más desesperada que Jake-. Deja que se vaya a la cama.

– Sólo estoy preguntando -respondió Susie-. ¿Te ha hablado Kirsty sobre sus sombras?

– No…

– Nuestra madre murió cuando teníamos diez años -explicó Susie-. Nuestro padre se suicidó poco después. Desde entonces, Kirsty se ocupa de todo. Me ha cuidado… me ha protegido. Aceptó su trabajo en el hospicio y se ha ocupado de los moribundos. Nuestro padre se suicidó porque no podía seguir adelante. A mí la vida me ha golpeado duramente. Kirsty ha observado todo esto y ha decidido que no quiere que le ocurra lo mismo.

– Basta ya -exigió Kirsty, desesperada.

– Has estado trabajando para que yo me pusiera mejor y ahora yo estoy… por primera vez desde que Rory murió estoy sacando la cabeza de la niebla y percatándome de lo que acontece a mí alrededor. No se me está revolviendo la tripa y me siento… ligera. Y estoy muy interesada en lo que le pasa a mi gemela.

– Eso está bien -dijo Jake, echándose para atrás-. Yo me tengo que marchar.

– Pues claro que sí -dijo Susie-. Kirsty, tú también tienes que marcharte.

– Me voy a quedar un rato contigo.

– No te necesito.

– Sí que me necesitas -espetó Kirsty-. Buenas noches, doctor Cameron.

– Buenas noches, doctora McMahon.

* * *

– ¿Cómo has podido? -Le recriminó Kirsty a su hermana una vez que Jake se hubo ido. Estaba indignada, enfadada e impresionada-. Susie, has asustado muchísimo al doctor. Y a mí.

– Tú no estás muy asustada -dijo Susie pensativamente-. Oh, Kirsty, es guapísimo. Y le has besado.

– Estábamos haciendo el tonto. Tomándole el pelo a los del pueblo.

– ¿De verdad?

– De verdad.

– Así que… -dijo Susie, mirando a su hermana como hacía meses no miraba a nadie- estás diciendo que no estás enamorada de Jake Cameron.

– Estás teniendo alucinaciones. Te voy a tomar la tensión.

– No le pasa nada a mi tensión -murmuró Susie-. Por otra parte, la tuya… oh, Kirsty, ¿qué le vas a decir a Robert?

– Nada.

– Supongo que no tienes por qué hacerlo. Es tan atontado que ni siquiera se dará cuenta de que se han desecho de él.

– ¡Susie!

Kirsty apenas fue capaz de dormir después de todo lo ocurrido. Se despertó temprano y decidió prepararse el desayuno. Pero cuando llegó a la puerta de la cocina, oyó a Jake y se detuvo.

– Tenemos que hacer que engordes de alguna manera -estaba diciendo-. Que me acompañe una bolsa de huesos no le viene bien a mi imagen médica. Si quieres ser un súper perro del médico, tienes que tener el aspecto de un anuncio de vitaminas andante. Toma otra loncha.

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