La rebelión de los pupilos [The Uplift War - es]
- Автор: Брин Дэвид
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-404-3
- Переводчик: Montserrat Gurgui
- Жанр: Космическая фантастика
Электронная книга - «La rebelión de los pupilos [The Uplift War - es]». Краткое содержание книги:
Arrolladora, brillantemente construida, imaginativa, y dramática, ésta es una inolvidable historia de aventura y sorpresa salida de la pluma de uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la actualidad.
Los oficiales hicieron las acostumbradas reverencias y salieron todos a una del pabellón.
93. ROBERT
El Montículo Ceremonial, ahora tranquilo, estaba cubierto de deshechos. Los fuertes vientos de levante peinaban las laderas plantadas de césped y arrastraban sucios desperdicios procedentes de las lejanas montañas. En las terrazas más bajas los chimps de la ciudad revolvían entre la basura a la búsqueda de souvenirs.
En lo alto, sólo quedaban en pie unos pocos pabellones. Junto a ellos, varias docenas de siluetas negras y grandes se rascaban perezosamente las unas a las otras y parloteaban con las manos, como si nunca se hubieran preocupado de nada más trascendente que la duda de quién sería pareja de quién y qué comerían en su siguiente colación.
A Robert le parecía que los gorilas estaban muy satisfechos de la vida. Los envidio, pensó. En su caso, ni siquiera una gran victoria conseguiría acabar con sus preocupaciones. La situación en Garth era aún muy peligrosa. Tal vez más, incluso, que hacía dos noches, cuando el destino y la casualidad intervinieron para sorprenderlos a todos.
La vida a veces era problemática. De hecho, siempre lo era.
Robert volvió su atención a su depósito de datos y a la carta que los oficiales del Instituto de Elevación le habían transmitido una hora antes.
«… Naturalmente, esto resulta muy duro para una mujer mayor, en especial para quien, como yo, ha vivido siguiendo sus propios criterios, pero sé que debo reconocer cuan equivocada estaba respecto a mi propio hijo. Te he juzgado injustamente, y lo siento.
»En mi defensa sólo puedo decir que las apariencias externas pueden ser engañosas, y tú, superficialmente, eras un muchacho tan exasperante… Supongo que tendría que haber sido capaz de ver el interior, esa fortaleza que has demostrado durante estos meses de crisis.
Pero nunca se me ocurrió. Tal vez tenía miedo de examinar con demasiada atención mis propios sentimientos.
»En cualquier caso, ya tendremos mucho tiempo para hablar de todo esto cuando llegue la paz. Dejémoslo de momento diciendo que me siento muy orgullosa de ti.
»Tu país y tu clan están en deuda contigo, al igual que tu agradecida madre.
Con afecto,