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Reunion in Death Traducido

Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:

Walter Pettibone lleg? a su casa a las 7:30 p.m. para encontrarse con su familia y un centenar de amigos que le recibieron con el grito de <<?Sorpresa!>>. Era su fiesta de cumplea?os. Y, aunque no ten?a idea de la fiesta que le hab?an organizado, la verdadera sorpresa estaba por llegar. A las 8:45 p.m., una mujer con ojos del color de las esmeraldas y cabello rojo le entreg? una copa de champ?n. Y un sorbo del burbujeante l?quido despu?s… Walter estaba muerto.
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Había un holograma de su esposa enmarcado en el escritorio. En un sutil movimiento, Whitney lo giró hasta que enfrentó la pared en vez de mirarlo a él. -Anna y Shelly son muy buenas amigas, y creo que para Anna fue más dificil de aceptar que para Shelly, el hecho de que Walter la dejara. De hecho, Anna rehusó ver o hablar con Walt, y es por eso que nosotros y nuestros hijos no estábamos en la fiesta. Estábamos invitados, pero uno no puede discutir con Anna sobre asuntos sociales.

– No pienso menos de usted por eso, Comandante.

Sus cejas se arquearon y por otro instante hubo un destello de humor en sus ojos. -Anna está metida y determinada en que Shelly se case otra vez, o que al menos desarrolle un serio interés romántico. Shelly no ha cooperado. Ella es, como usted dijo, sensible y tranquila. Se hizo una vida cómoda por si misma y mantenía, para el desconcierto de Anna, una cordial relación con Walt. Y en cuanto a Walter, yo estaba encariñado con él.

El humor murió otra vez. -Muy encariñado con él. No era un hombre de hacer enemigos. Incluso Anna no podía tenerle antipatía. Sus hijos lo adoraban, y como los conozco casi tan bien como a los míos, le digo que aunque usted debe seguir investigándolos, va a encontrar que ellos no tienen parte en el asesinato.

– No encontré evidencias ni motivos para seguir en esa dirección, Comandante. Ni hacia sus esposas.

– Pero encontró a Julianna Dunne.

– Sí, señor.

El se levantó y salió de atrás de su escritorio. -Hay veces, Dallas, en que el sistema falla. Aquí falló al no mantener este individuo en la jaula. Ahora un buen hombre está muerto porque el sistema falló.

– Ningún sistema es infalible, pero saberlo no lo hace más fácil cuando usted ha perdido un amigo.

El reconoció su oferta de condolencia con una cabezada. -Porque lo asesinó?

Ya que él se había parado, Eve lo hizo también. -Su pauta había sido enfocarse en un hombre con alguna riqueza y prestigio, desarrollar una relación con él hasta llavarlo al matrimonio, asegurándose legalmente a sí misma con la intención de ganar todo o una porción de esa riqueza después de su muerte. En los tres casos que conocimos, el objetivo no era menos de veinticinco años mayor que ella, y se convertía en la segunda esposa. Si bien Pettibone encaja en el tipo general de su objetivo favorito, no tenemos evidencia que nos muestre que la conocía personalmente. Ella no es un heredero legal en esta ocasión, y por lo tanto no podría beneficiarse con su muerte como lo hace usualmente.

Eve sacó los discos de su reporte del bolsillo, dejándolos en el escritorio. -El motivo más lógico que queda es la ganancia financiera. Estoy siguiendo la posibilidad de que Dunne fuera contratada. Hicimos un primer nivel de rastreo en las finanzas de la familia y los asociados más cercanos. No encontramos nada que indique alguna gran extracción o muchas pequeñas seguidas que podrían indicar el honorario de un asesino profesional. Necesito ir más profundo, y tengo que requerir autorizaciòn para un segundo nivel.

– Ella debe ser buena en esto. -comentó Whitney-

– Sí, señor, lo es.

– Su pauta también puede haber sido cambiada en cuanto a reestablecerse en otra ubicación despúes de tener el dinero en mano.

– Ya había roto la pauta. Si dejó New York debería estar en otra gran ciudad. Y una, en mi opinión, que le es familiar. Debe estar tratando de asentarse y debe preferir lo conocido. Le voy a decir a Feeney que se ponga en contacto con la policía de Chicago y de East Washington. También voy a llamar a la Dra. Mira para una consulta. Quiero que estudie los reportes y los resultados de las pruebas de Dunne.

– No intentó contactar con el perfilador original?

– No, señor. En mi opinión el perfilador previo fue demasiado blando con ella, y yo prefiero que lo tome Mira. Dunne sabe como jugar con la gente. Además, su madre y su padrastro todavía viven. Ella podría intentar contactarlos en algún momento. Como agregado, McNab compiló una lista de gente con la que puede haber formado una relación mientras estuvo en Dockport. Creo que un viaje hasta ahí podría darnos alguna idea.

– Cuando tiene planeado ir?

– Espero ir mañana, señor. Pienso solicitar que Feeney venga conmigo en este caso. Ambos tratamos personalmente con Dunne, y si bien Peabody puede usar la experiencia, su agenda está llena. Sus padres están en la ciudad, y yo le dí recientemente un caso frío para investigar.

Su ceño se frunció. -Un homicidio? Está lista para eso?

– Sí, señor, está lista. Está en el camino correcto, y creo que puede cerrarlo.

Mántengame al día con todas las novedades. Voy a estar fuera de la oficina la mayor parte de mañana. Diciendo adiós a un amigo.

Se sentía extraño poder salir a horario al fin de la jornada, y llegar a casa a tiempo. Era extraño entrar por la puerta del frente y no tener a Summerset al acecho en el vestíbulo, listo con algún agudo comentario u observación. En realidad se encontró esperando ahí por un minuto o dos, esperándolo, antes de darse cuenta de lo que hacía.

Raramente avergonzada, empezó a subir las escaleras, casi convencida de que él estaba ahí, en una especie de espera a escondidas. Pero hizo todo el camino hacia el dormitorio sin una señal de él. O del gato.

Eso hacía, cavilò, que no se sintiera realmente en casa.

Hasta que escuchó correr la ducha, y las voces murmurando desde el baño adjunto. Se detuvo dentro y vió la figura larga y delgada de Roarke a través del vidrio ondulado de la pared de la ducha.

Era suficiente para hacer que una mujer quisiera relamerse los labios.

Las voces venían desde una pantalla enpotrada en los azulejos de la ducha, y parecían ser una especie de reporte financiero. La mente del hombre estaba llena de números la mitad del tiempo, pensó, y dedidió volverlo hacia otra ocupación.

Se desnudó donde estaba, y entrando silenciosamente en los chorros cruzados por detrás de él, le deslizó las manos alrededor de la cintura. Y hacia abajo.

El cuerpo se le puso rígido, en un rápido reflejo de músculos e instinto animal.

– Querida. -Su voz ronroneó. -Mi esposa puede llegar en cualquier momento.

– Clávala.

El rió. -Con mucho gusto. -dijo, y volviéndose la presionó contra los azulejos mojados.

– Subir la temperatura del agua a ciento un grados.

– Demasiado caliente. -murmuró él contra su boca cuando los chorros se calentaron, echando vapor.

– Lo quiero caliente. -En un rápido movimiento, ella invirtió sus posiciones, clavándole sus dientes en la mandíbula. -Te quiero caliente.

Ella ya estaba húmeda y estaba acelerada. Sus manos y boca se ocuparon con él, sometiéndolo a una suerte de alegre ataque. El no pudo escuchar más las voces enérgicas en la pantalla, detallando el último reporte de acciones, las proyecciones del mercado. Sólo el siseo de los chorros y el golpe de su propia sangre.

El era capaz de desearla cada minuto de cada día. Ella era lo único que echaría en falta despúes de haber muerto. Ella era el pulso, la razón, el aliento.

Cuando atrapó su cabello goteante con su mano, levantándole la cabeza para que su boca pudiera fundirse en ella, fue como alimentar a un hambriento que nunca, nunca estaría saciado.

Ella lo sintió venir de él, el filo de ese violento apetito que a menudo enmascaraba con elegancia, estilo y paciencia. Cuando ella lo saboreó, la hizo ansiar lo primitivo, hizo que su lujuria se liberara ante el peligro de dejar que el animal dentro de ellos quedar suelto para alimentarse.

Con él, ella podía ser tierna, donde nunca había tenido ternura. Y con él, ella podía ser brutal, sin miedo.

– Ahora. Ahora, ahora, ahora! Dentro de mí.

El la agarró de las caderas, dedos hábiles resbalando sobre la piel mojada, enterrándose en ella. Contuvo el aire cuando él empujó su espalda contra los azulejos, liberándolo con un grito cuando se impulsó dentro de ella.

Su cuerpo se precipitó a través del primer brutal orgasmo, apurándose luego por más.

Los ojos de ella se clavaron en los de él. Podía verse a sí misma ahí, nadando, ahogándose en ese vívido azul. Confiando en la fuerza de él, ella le enroscó las piernas alrededor de la cintura para tomarlo más a fondo.

El vapor los envolvía en una fina neblina. Ríos de agua, lluvia caliente. El empujó duro y profundo, mirando, siempre mirando el demoledor placer que irradiaba el rostro de ella. Podía ver que ella trataba de llegar al clímax otra vez, en la forma en que sus ojos se desenfocaban, el castaño dorado se profundizaba un instante antes de quedarse ciegos, un instante antes de que su cuerpo se alzara, para luego estremecerse.

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