Historias De Los Señores Moc Y Poc
- Автор: Pescetti Luis Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Прочее юмористическое
Электронная книга - «Historias De Los Señores Moc Y Poc». Краткое содержание книги:
Moc y Poc son dos caballeros capaces de mantener diálogos desopilantes, redactar cartas absurdas y protagonizar divertidísimas situaciones, pero sin proponérselo. Un libro para explorar las conexiones entre la lógica y el humor, y para que nos reconozcamos en lo poco o mucho que tenemos de ellos. Ilustraciones de O?Kif. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2003. Colección Próxima Parada Alfaguara, Serie Naranja.
– Sí, la parte graciosa del chiste.
– ¿Cuál era?
– Supongo que ésa en la que se rió.
– ¿Podría repetirla?
– Cómo no… Uno no, son miles… Y ahí se rió.
– Ajá.
– Sí.
– Pues, a decir verdad, yo tampoco le encuentro la gracia.
– ¿Verdad que no?
– ¿Está seguro de que era esa cantidad, así, miles?
– Caramba.
– ¿No recuerda si le dijo uno no, son cuatrocientos cincuenta y nueve… o alguna otra cifra?
– Podemos confirmarlo, tengo su tarjeta. ¿Me permite que haga una llamada?
– Sí, claro… (espera).
– (Disca, espera, atienden.)… Buenas noches, mire, soy el señor Moc, la persona a la que esta tarde usted le contó un chiste y acá, con mi amigo el señor Poc, tenemos una duda… Ah, entiendo… Estaba durmiendo… Mire, en realidad es una pregunta muy simple, no necesita despertarse del todo. ¿Cuántos eran los que iban a contramano?… ¡Oh!
– ¿Qué pasó?
– (Cuelga.) Cortó la comunicación. ¿Lo habrá molestado la llamada?
– O la pregunta.
– ¿Le parece?
– No estaba seguro de la respuesta y eso lo puso violento, lo cual es una manera cobarde y poco social de pretender ocultar la ignorancia.
– Sin embargo esta tarde se mostró muy seguro del final, me lo repitió varias veces.
– Entonces vuelva a llamarlo y dígale que no se trata de que lo estemos examinando, sino sólo de confirmar nuestro dato.
– Buena idea, disculpe un momento.
– Sí, claro… (espera).
– (Disca, espera, atienden.)… Buenas noches, soy el señor Moc, quien le acaba de hablar hace un momento… Ah, me recuerda; mire, decíamos con mi amigo que no debe sentir que dudamos de la cifra… ¡Oh!
– ¿Nuevamente?
– Sí, cortó, y luego de unas expresiones poco corteses.
– No tiene idea y teme haber sido descubierto en una mentira.
– Pero era tan sólo un chiste, no lo voy a denunciar.
– Quizás eso es lo que tema.
– Tal vez está en su casa, nervioso, sin poder dormir.
– Moc, ¿no me dijo usted que estaba durmiendo?
– Tal vez recurrió a algún barbitúrico para poder conciliar el sueño.
– ¡Esas cosas pueden ser dañinas! ¡Llamémoslo inmediatamente!
– Sugiero que le hable usted.
– (Disca, espera, atienden.) ¡Deténgase! ¡No tome esas pastillas! ¡Puede poner en peligro su vida y acá mi amigo le da su palabra de que no hará ninguna denuncia…! ¡Oh!