Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
Unos Invitados Muy Especiales - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Unos Invitados Muy Especiales

Электронная книга - «Unos Invitados Muy Especiales». Краткое содержание книги:

Matt McKay creía tener la vida perfectamente planeada cuando decidió pedirle a su novia que se casara con él…, pero entonces se interpuso el destino. La irresistible Erin Douglas apareció en su camino…¡con dos preciosos gemelos de la mano! El impulso caballeroso de Matt tiró por la borda todo su futuro; de pronto, tenía una familia. Para su propia sorpresa, Matt no tardó en darse cuenta de que le gustaba la mujer que había provocado todo aquello…
1 ... 13 14 15 16 17 18 19 20 21 ... 28
Перейти на страницу:

– Vamos a preparar a Cecil.

– Os podéis poner ropa nueva- le sugirió Erin. ¿A preparar a Cecil?

– No necesitan ponerse ropa nueva para hacer lo que tienen que hacer. Es más, sería una pena. Cecil es el mejor de mis toros y lo voy a llevar mañana a la feria de ganado de Lassendale.

– ¿Lassendale?

– estás todavía dormida- comentó Matt. William, ponte la cazadora. Seguro que, siendo hija de un granjero, has oído hablar de la feria de ganado de Lassendale, ¿no Erin?

Claro que había oído hablar de ella, pero nunca había ido. Era una feria donde se exhibía el ganado de más calidad del país y había un concurso para premiar a la mejor res. Por supuesto, Matt llevaba siempre allí a sus animales.

– ¿Vas a llevar a Cecil al concurso?+

– Sí.

Entonces Matt ayudó a vestirse a William, y Erin también empezó a sentirse extraña. Como para defenderse, se cerró bien el cuello de la camisa.

– ¿Y los niños?

– No puedo encerrar un toro sin un buen perro. Y si no hay perro, necesitaré dos niños obediente. Que es lo que tengo, ¿verdad, chicos?+

– Sí-respondió William.

Henry asintió solemnemente.

– Pero tú no tienes por qué levantarte. Yo le daré a los niños el desayuno.

– ¡No!

– No te necesitamos- insistió Matt con un tono de voz severo. A que o ¿chicos?. Sacar toros de la manada es tarea de hombres.

– Pero Matt, un toro…

– Cecil no es peligroso-aseguró el hombre, dándose cuenta de la preocupación de ella. No te asustes. Ya sabes que no pondría en peligro a los niños. Si lo hago con ellos dos, volveremos en seguida. Luego le limpiaremos para que esté presentable y te lo enseñaremos.

– Pero…

– Deja de protestar y vuelve a la cama.

– Matt…

– ¿Vete a dormir!

Erin volvió a la cama y escuchó el ruido que hacían los niños en la cocina. Oyó que Matt hablaba con ellos y ellos se echaban a reír.

Eso era lo que hacían siempre que estaban planeando algo, pensó Erin. Pero la diferencia era que quien estaba planeando algo con ellos era Matt…

Desde luego era evidente que sabía cómo tratarlos.

El día anterior, los niños le habían hecho daño a Sadie y ese día tenía que hacer el trabajo de Sadie.

Erin tenía unas ganas tremendas de ir a desayunar con ellos, pero sabía que sería un error. Ese era un trabajo de hombres, comió Matt le había dicho. Así que hizo un esfuerzo y se quedó en la cama.

Poco tiempo después, oyó que se abría la puerta de su habitación y apareció William con una taza de té.

– Matt ha dicho que te apetecería.

Detrás de él iba Henry con un plato en el que llevaba una tostada de mermelada de naranja. Erin parpadeó para ver si no le estaban engañando sus ojos.

¡Los gemelos le estaban llevando el desayuno a la cama!

Y Matt iba con ellos, viendo con orgullo cómo los niños dejaban los platos sobre la mesilla sin derramar nada.

– Muy bien, chicos. De acuerdo, señorita. Tómese el desayuno y luego vuélvase a dormir tranquilamente mientras los hombres vamos a trabajar. De acuerdo, hombrecitos, vamos a ver ese ganado.

No estaba acostumbrada a quedarse en la cama sin hacer nada. Se tomó el desayuno, se metió de nuevo entre las sábanas y se quedó mirando al techo durante una media hora. Luego se le acercó a la cama Sadie y ella le acarició las orejas.

– Nos han dejado fuera, amiga. ¿Cómo te sientes?

Sadie se tumbó sobre la alfombra que había debajo de la cama y dio un suspiro.

– Sé cómo te sientes, pero aunque no te apetezca, tienes que aguantarte.

Pero Erin no iba a aguantarse. Si se quedaba en la cama más tiempo, estallaría.

Si había aprendido algo viviendo en una granja con siete hermanos, había sido a esconderse.

Era toda una maestra. Se levantó, se lavó y se visitó a toda velocidad. Luego se fue hacia los pastos con cuidado de que no la vieran, aprovechando un grupo de árboles y matorrales.

En seguida vio al grupo. Los niños estaban armando un ruido increíble y Erin entendió rápidamente por qué. Matt los estaba utilizando como se utiliza a un perro: esto es, para separar a los animales y poder aislar al pequeño grupo donde estaba Cecil. Cuando tuvieron acorralado a ese grupo contra una esquina de la zona vallada, los gemelos volvieron a intervenir para que ese grupos e dividiera a su vez.

Y finalmente, solo quedó Cecil, con una mirada confusa. Era un animal impresionante. Mientras Erin los observaba a una distancia prudencial, Matt pasó una cuerda por el hocico del animal. El toro lo miró con resignación y se dejó arrastrar hacia la casa.

Matt debía haber hecho aquello muchas veces, a juzgar por la seguridad de sus movimientos. Y aunque el animal podría haber intentado escapar, parecía que efectivamente era bastante manso. Lo que más sorprendió a Erin fue cuando Matt le pasó la cuerda a Henry para que este tirara de ella. Seguidamente, subió a William en su lomo y el toro apenas pareció que notaba la carga.

– Irás montado la mitad del camino y luego te cambiarán con Henry- le dijo Matt.

Era evidente que los niños estaban orgullosos por poder acompañar a Matt. Iban totalmente concentrados en Cecil. Henry arrastrándolo con gran solemnidad y William atento a cualquier movimiento, pero si el animal se enfadaba.

En un momento dado, Matt se giró hacia el grupo de árboles donde estaba erin y le hizo un gesto con la mano.

¡La había visto!

Erin dudó unos segundos, pero en seguida reaccionó y le saludó a su vez. Pero no se acercó. Sabia que no tenía que hacerlo y, en lugar de ellos, se fue hacia la casa.

Debería acostumbrase a la idea de que iba a estar sin niños durante las horas siguientes.

Una vez llegó a la casa, se puso a organizar la ropa de los niños, hizo las camas, se preparó otro desayuno, habló con Sadie y también consigo misma…

– Me voy a volver loca- le dijo a la perra. No creo que pudiera vivir sola.

Llevaba tres horas sola y se notaba muy rara.

¿Qué estarían haciendo ahí fuera?

Como ninguna de las dos conocía la respuesta, lo único que podían hacer era sentarse y esperar.

Finalmente, los gemelos volvieron.

¡Estaban totalmente cubiertos de barro!. Empapados, pero sonriendo de oreja a oreja. Se quedaron en la entrada y quisieron contarle todo, y los dos a la vez.

¡La hemos lavado y está reluciente!

– ¿Sí, está limpísimo!

– Me he montado encima

– William ha empapado a Matt con la manguera, sin querer; pero a Matt no le ha importado

Entonces Matt apareció tras ellos y estaba tan sucio como los niños, y su felicidad era la misma después de aquella mañana de trabajo. Sonrió a Erin y luego se miró dubitativo.

– Estamos un poco sucios para entrar.

Erin asintió, tratando de no echarse a reír. Estaban tan contentos…

– Sí, creo que os deberíais quedar fuera.

– Erin…protestaron los niños.

Pero en seguida se dieron cuenta de que estaba bromeando y sus caritas se relajaron.

– ¡Esperad!, les ordenó, al ver que entraban.

Lo dijo de una manera que Charlotte o la madre de Matt se habrían sentido orgullosas. Matt se quedó sorprendido. No se lo habría esperado de ella.

Y tenía razón.Porque Erin no estaba preocupada por el suelo de la cocina, sino por otra cosa.

– ¿Tienes una cámara de fotos?. Porque quiero inmortalizar este momento. Quiero una fotografía con vosotros así, llenos de barro, al lado de Cecil.

Matt le dijo dónde podía encontrar una y Erin les tomó tres instantáneas, desde tres diferentes ángulos.

Con Matt entre ambos, y todos al lado del impresionante y reluciente toro.

La foto iba a ser especial por muchas cosas.

Sí, esa foto sería algo tan valiosos para los niños como Tigger, pensó Erin, cuando le devolvió a Matt la cámara.

– Gracias.

– De nada- contestó él.

1 ... 13 14 15 16 17 18 19 20 21 ... 28
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)