Una terapia muy especial
- Автор: Филлипс Карли
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Una terapia muy especial». Краткое содержание книги:
Gracias a la generosidad de su hermana, Jake Lowell iba a disfrutar de los servicios de Brianne durante una temporada. Aunque no tenía la menor gana de volver a su empleo de policía, debía encontrar al tipo que le había disparado. Pero antes necesitaba una buena terapia, y lo cierto era que Brianne estaba consiguiendo que se sintiera mucho mejor…
Cinco minutos más tarde Jake seguía cooperando con ella. Tenía un cojín de calor húmedo sobre el cuello y los hombros. Por mucho que ella hubiera deseado tomarlo entre sus brazos y arrebatarle el dolor que había visto en su rostro al colocarle el cojín, era consciente de que no podía hacerlo.
Estaba sentada en una de las máquinas, sintiendo que el silencio los rodeaba y que la atenta mirada de Jake nunca abandonaba la de ella. Se preguntó en qué estaría pensando y en cómo le habría afectado aquel beso. Sin embargo, sabía que no podía indagar, no si quería salir ilesa de aquello.
– ¿Cómo te hiciste esa herida? -le preguntó, para intentar entablar conversación.
– Tuvimos una escaramuza con un traficante de drogas que habíamos estado persiguiendo. Aquélla fue una oportunidad de oro para haberlo podido quitar de las calles. Luego, resultó que todo era una trampa. Nuestro objetivo se presentó con compañía. Y murió un buen policía. Frank era mi compañero y mi mejor amigo, un tipo honrado con mujer e hijos. Mientras tanto, yo me tiré al suelo para intentar evitar un disparo, me fracturé el hombro y me hirieron de todos modos. Sin embargo, si no me hubiera tirado al suelo, yo habría parado la bala que mató a Frank y esos niños seguirían teniendo un padre.
– Claro. Y tu hermana habría perdido a otro ser querido. No se debe cuestionar el destino, Jake.
– ¿Me estás diciendo con esto que debería estar agradecido de que sólo me hirieran y de que terminara con un hombro inservible?
– Hay otras maneras de decirlo.
– Tal vez, pero no creo que esos niños piensen lo mismo.
– Mira, todo el mundo tiene a alguien que se preocupa por él o ella -dijo Brianne, de repente muy turbada ante la idea de que él pudiera haber muerto-. No creo que quisieras que Rina volviera a experimentar ese dolor. Algunas veces hay que aceptar lo que nos ofrece el destino y seguir con nuestras vidas.
– Me habría resultado más fácil si hubieran atrapado a ese tipo y lo hubieran metido en la cárcel. Sin embargo, para completar la noche, un novato arrestó a ese tipo sin leerle sus derechos y ese tipejo se libró de la cárcel por un tecnicismo.
Brianne asintió y decidió que había llegado el momento de volver a cambiar de tema.
– Bueno, dime, ¿has estado haciendo sufrir mucho a Rina por el tema de la rehabilitación? -le preguntó ella. Estaba empezando a tener sus dudas de que Jake fuera tan inmóvil como Rina creía. Se preguntó qué era exactamente lo que Jake Lowell estaba tramando.
– ¡Vaya! Y yo que creía que estaba siendo un paciente modelo.
– Admito que en estos momentos estás cooperando mucho, pero, evidentemente, no lo habías hecho antes. Por eso Rina se vio obligada a contratarme.
– Ya sabes que la fisioterapia no es la única razón por la que Rina te contrató. No es que esté justificando a mi hermana, pero no puede evitar tratar de protegerme. Perdió a su marido hace varios meses y soy todo lo que le queda.
La voz de Jake se hizo más profunda. Brianne no pudo evitar sentir también el amor y la preocupación evidentes que tenía por su hermana. La parte más amable de Jake volvió a emerger y la atrajo de un modo que amenazó la habilidad que ella tenía para mantener las distancias. El hecho de que se preocupara tanto por otros era algo con lo que ella podía simpatizar plenamente. De hecho, llegó a la conclusión de que, cuanto más tenían en común, más difícil le resultaba no sentirse afectada por él.
Jake observó a Brianne atentamente. La cautela que ella mostraba en aquellos momentos no le sorprendió, algo que no era de extrañar, después del explosivo beso que acababan de compartir.
– Rina te necesita -dijo Brianne-. Eso es razón de más para que te olvides de la culpa y del pasado y te alegres de estar vivo… por el bien de tu hermana.
Jake pensó que aprendería a vivir con la culpa en cuanto Ramírez estuviera entre rejas.
– Bueno, Rina no necesita preocuparse por mí. Yo estoy bien y tú misma se lo podrás decir en cuanto regrese.
– Le diré la verdad. Si cooperas, ella lo sabrá. Si me das mucho que hacer, también se enterará.
Aquello era precisamente lo que más preocupaba a Jake sobre el trato que su hermana había hecho con Brianne. No podía consentir que la joven informara a Rina de su cooperación o que la primera trabajara sobre su hombro y descubriera lo móvil que lo tenía en realidad. Fuera como fuera, Jake estaba metido en un buen lío.
– Espero que te des cuenta de que no puedes andar perdiendo el tiempo si quieres ser capaz de mover el brazo como antes.
El teléfono empezó a sonar. Brianne se sobresaltó, aturdida por la súbita interrupción. A pesar del cojín de calor húmedo, Jake fue a contestar el teléfono. En última instancia, cambió de opinión.
– ¿Puedes acercármelo? -le pidió, con un gesto de la mano.
Ella asintió y le llevó el aparato.
– Lowell.
– Soy Duke Jake. Mal asunto. Un muchacho ha muerto por sobredosis. La novia está en estado crítico. Es el caso de Vickers, pero me han llamado a mí. No ha dicho todavía nada coherente y el hospital le ha restringido las visitas. Sin embargo, nos han prometido que, en cuanto esté mejor, darán el visto bueno para que podamos hablar con ella. Es posible que podamos sacar algo que nos lleve a Ramírez cuando recupere el conocimiento.
– Pasa a recogerme dentro de cinco minutos.
– Si el teniente descubre que estás husmeando sobre un caso y una testigo potencial…
– No se lo digas -concluyó Jake, antes de colgar el teléfono.
– ¿No hay terapia? -le preguntó ella, mirándolo con ojos interrogantes.
– Me ha surgido algo -respondió, con sentimiento de culpa pero sin terminar de contestar.
– Pensé que estabas de baja.
– Y así es. Se trata… de la familia de mi amigo, sobre la que te acabo de hablar. Uno de los chicos tiene un problema.
– No me digas más -replicó ella, mientras le empezaba a quitar los cojines calóricos-. No me debes ninguna explicación. No me gusta, pero esto puede esperar.
Al ver la compasión y la comprensión con la que ella lo miraba, Jake se sintió como un verdadero canalla por dejarla de aquella manera.
Brianne lo comprendía y no había hecho preguntas. Su ex esposa nunca había hecho aquello.
– Gracias -susurró, sin saber qué decir.
– Cuida de la familia de tu amigo -dijo ella, agachándose para tirarle la camisa.
Jake se vistió. Le costó un poco e hizo algún que otro gesto de dolor, pero no tanto como ella habría esperado. Jake se dio cuenta de ello cuando vio el modo en que Brianne lo estaba mirando.
– Cuando regreses, podremos hablar sobre la fisioterapia que de verdad necesitas. Y sobre por qué, teóricamente, me necesitas -le espetó ella, observándolo con severidad.
Capítulo 5
Jake necesitaba a Brianne. La necesitaba en su cama, en su vida… Necesitaba una aventura que no le negara todo lo que deseaba de ella. Lo más importante era que debía sacársela de la cabeza antes de que su obsesión por ella lo consumiera por completo.
Llevaba un rato en la escena del crimen viendo cómo trabajaban los forenses. Si no hubieran sido buenos amigos los que estaban de guardia, lo habrían echado de allí a patadas. Sin embargo, le permitieron quedarse mientras investigaban los restos de una romántica cena que había acabado mal. A pesar de todo, en vez de concentrarse en lo que veía, Jake no dejaba de pensar en Brianne.
Cuando vio las copas medio vacías de vino, se la imaginó a ella tomando un sorbo de la aromática bebida y dejando que Jake lo saboreara en sus labios. Cuando vio los restos de la comida, recordó los gruñidos de satisfacción casi orgásmicos que ella había emitido mientras se tomaba una simple porción de pizza… Estaba tan sumido en sus pensamientos que era más que probable que se le hubiera pasado por alto una prueba tan importante, algo que no había llamado la atención de los otros detectives.