La rebelión de los pupilos [The Uplift War - es]
- Автор: Брин Дэвид
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-404-3
- Переводчик: Montserrat Gurgui
- Жанр: Космическая фантастика
Электронная книга - «La rebelión de los pupilos [The Uplift War - es]». Краткое содержание книги:
Arrolladora, brillantemente construida, imaginativa, y dramática, ésta es una inolvidable historia de aventura y sorpresa salida de la pluma de uno de los mejores escritores de ciencia ficción de la actualidad.
Ahora recordaba vagamente. Recordaba la ira, la rabia por haber llegado tan cerca, y estar aún tan lejos, de la libertad. Le avergonzaba haber cedido de ese modo a la frustración, a la parte animal que había en él.
¡Vaya carnet blanco! Fiben resopló al darse cuenta de lo estúpido que tenía que ser el Suzerano de la Idoneidad para escoger a un chimp como él para tal papel.
—Debo de haber perdido el control durante un rato.
Sylvie le tocó el hombro izquierdo. Se encogió de dolor y vio que tenía una fea quemadura. Por extraño que fuese no parecía dolerle tanto como la multitud de contusiones y pequeños golpes recibidos.
—Te burlaste de la tormenta, Fiben. La retaste a que bajara a atraparte. Y cuando lo hizo… la obligaste a obedecerte.
Fiben cerró los ojos. Oh, Dios. ¡Cuántas supersticiones estúpidas y sin sentido!
Sin embargo, en el fondo, parte de él estaba satisfecha. Era como si esa parte creyese que hubo causa y efecto y que él había actuado tal como Sylvie había descrito.
—Ayúdame a incorporarme ¿quieres? —murmuró con un estremecimiento.
Por unos momentos se sintió desorientado porque el horizonte se inclinaba y su visión era borrosa. Al fin, cuando ella lo hubo sentado y el mundo ya no dio vueltas alrededor, le pidió con un gesto que le ayudara a ponerse de pie.
—Deberías descansar, Fiben.
—Cuando lleguemos a Mulun —le dijo—. No puede faltar demasiado para el alba y la tormenta no va a durar siempre. Vamos, me apoyaré en ti.
Ella le tomó el brazo bueno y se lo puso sobre su hombro, y entre los dos consiguieron que él volviese a tenerse en pie.
—¿Sabes? —comentó—. Eres una chimita muy fuerte. ¡Mira que traerme hasta aquí! —Ella asintió mirándolo con el mismo brillo en los ojos—. Muy bien —sonrió Fiben—. Pero que muy bien.
Juntos emprendieron el camino, cojeando hacia los montéenlos oscuros y de aspecto hosco que se alzaban hacia el este.
Quinta Parte
VENGADORES
En los viejos días, cuando aún reinaba Poseidón y las naves del hombre eran tan débiles como cortezas secas, la mala suerte golpeó a cierto carguero tracio que zozobró y se hundió durante una temprana tempestad de invierno. Bajo esas fieras olas, se perdieron todas las vidas, excepto una: la del mono que era la mascota del barco.
Los hados quisieron que apareciera un delfín justo cuando el mono iba a exhalar el último suspiro. Conociendo el gran amor que existía entre los hombres y los delfines, el mono gritó:
—¡Sálvame! ¡Por mis pobres hijos de Atenas!
Rápido como una centella, el delfín le ofreció su amplio lomo.
—Para ser un hombre eres muy extraño, pequeño y feo —le dijo el delfín, mientras el mono se agarraba a él con desesperación.
—¡Tal como están los hombres, yo puedo ser bastante atractivo! —replicó el mono, que tosía sujetándose con fuerza al delfín que se dirigía hacia tierra.
—¿Has dicho que eres un hombre de Atenas? —le preguntó la cautelosa criatura marina.
—¡Claro! ¿Quién podría afirmarlo si no lo fuera? —proclamó el mono.
—Entonces, ¿conoces Píreo? —siguió inquiriendo el delfín.
—¡Ah, si! —se apresuró a decir el mono—. Píreo es un gran amigo mío. Sólo hace una semana que lo vi por última vez.
Al oír aquello, el delfín dio una fuerte sacudida y dejó caer al mono al mar para que se ahogase.
Se supone que la moraleja de este relato es que uno debe siempre tener una historia bien montada cuando se pretende pasar por quien no se es.