Un anillo alrededor del Sol [Ring Around the Sun - es]
- Автор: Саймак Клиффорд Д.
- Год: 1977
- Язык: испанский
- Год: Edhasa
- ISBN: 978-84-350-0176-2
- Переводчик: Ruben Masera
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Un anillo alrededor del Sol [Ring Around the Sun - es]». Краткое содержание книги:
Aunando una estructura que le permite administrar hábilmente la información que va suministrando al lector con unos personajes muy bien construidos y un agudo sentido del humor, Clifford D. Simak logró en “Una anillo alrededor del sol” la que sin duda es su novela más inteligente y efectiva.
Ya de regreso en la casa encendió la lámpara del escritorio y dejó las cartas sobre la mesa. Junto a la lámpara estaba todavía el embrollo de tubos y discos que había recogido del suelo la noche anterior. Fijó por un momento la vista en ellos, tratando de recuperar la correcta perspectiva del tiempo. Había sido tan sólo la noche anterior, pero parecían haber pasado semanas enteras desde que arrojara el pisapapeles contra el rincón.
Y nuevamente volvió a quedarse inmóvil, como entonces, con la sensación de que en alguna parte estaba la clave de todo. Sólo hacía falta saber cómo buscarla.
El teléfono volvió a sonar. Era Eb.
—¿Qué piensas del asunto?—preguntó.
—No sé qué pensar.
—Está en el fondo del río —aseguró Eb—. Es allí donde está, como le dije al comisario. Mañana por la mañana, en cuanto salga el sol, empezarán a dragarlo.
—No sé —dijo Vickers—. Quizá tengas razón, pero no creo que haya muerto.
—¿Por qué, Jay?
—Tampoco lo sé. No es por un motivo preciso. Un presentimiento, nada más.
—Te llamé porque tengo algunos de esos coches Eterno —aclaró Eb, cambiando de tema—. Me llegaron esta tarde. Pensé que a lo mejor te habías decidido a comprar uno.
—No lo he pensado mucho, Eb, para serte sincero. Pero tal vez me interese.
—Por la mañana te llevaré uno. Así podrás probarlo y decidir qué te parece.
—Magnífico.
—De acuerdo —dijo Eb—. Hasta mañana.
Vickers volvió al escritorio y recogió las cartas. No había facturas. De las siete, seis eran folletos de propaganda; y la séptima venia en un sobre blanco cubierto de escritura temblorosa.
Lo abrió. Dentro había una sola hoja de papel, meticulosamente doblada. Decía:
Mi querido amigo Vickers:
Confío en que ésta no lo encuentre demasiado exhausto tras los agotadores esfuerzos que, indudablemente, le habrá exigido la búsqueda de mi persona.
No me caben dudas de que mis acciones impondrán a los gentiles habitantes de esta excelente aldea ciertas inusitadas diligencias, que redundarán en perjuicio de los asuntos propios, pero tampoco ignoro que disfrutarán intensamente de ellas.
Sé que usted no revelará la recepción de ésta carta ni se comprometerá más de lo necesario para convencer a nuestros vecinos de que es inútil proseguir la búsqueda. Puedo asegurarle que soy muy feliz; sólo la necesidad del momento me obligó a hacer lo que hice.
Le dirijo esta nota por dos razones. En primer lugar para aliviarlo de cualquier intranquilidad que pueda sentir por mi suerte. En segundo término, para abusar de nuestra amistad hasta el punto de ofrecer un consejo sin que me haya sido solicitado.
Desde hace algún tiempo vengo pensando que usted se limita demasiado a su obra; tal vez le convendría tomarse unas pequeñas vacaciones. Sería una excelente idea hacer una visita a los escenarios de su infancia y recorrer los senderos que holló cuando niño. Eso podría ayudarle a limpiar el polvo y a ver con ojos más claros.
Su amigo