El Simbolismo Del Tarot
- Автор: Ouspensky P D
- Язык: испанский
- Жанр: Эзотерика
Электронная книга - «El Simbolismo Del Tarot». Краткое содержание книги:
Las veintidós cartas pueden ser divididas en tres divisiones que incluyen cada una siete cartas de similar significado, la carta vigesimosegunda (N° 21) como un duplicado (de la N ° 10) permaneciendo fuera del triángulo o formando un punto en su centro.
Los tres grupos de siete pertenecen: el primero al hombre, el segundo a la Naturaleza y el tercero al elevado conocimiento a la Teosofía en el amplio sentido de la palabra.
El primer grupo de siete. Cartas: I-El Mago; 0- El Tonto; V- El Carro; IX- El Ermitaño; VI- Los Amantes; XV- El Diablo; XII-El Colgado.
Los contenidos de estas siete cartas se pueden tomar como temporales cuadros de siete grados del sendero del Hombre en su vía a ser Superhombre, o como cuadros de presente eternidad de siete faces del hombre o como los siete yoes del hombre coexistiendo con él. Este último significado representa el sentido interno de la secreta doctrina del Tarot en sus relaciones con el Hombre.
El segundo grupo de siete (Naturaleza) incluye las cartas: III.- La Emperatriz; X- La Vida; XIV- La Muerte; XIV- El Tiempo; XVI- La Torre; XIX- El Sol; XX- El Juicio.
El tercer grupo de siete (Teosofía) incluye las cartas: II- La Sacerdotisa; IV- El Emperador; VIII- La Fuerza; VII- El Gran Hierofante; XI- La Justicia; XVII la Estrella; XVIII- La Luna.
LOS SÍMBOLOS
CARTA I EL MAGO
Vi el Hombre.
Su figura iba de la tierra al cielo y estaba vestido con un manto púrpura. Se paraba profundamente en el follaje y en las flores y su cabeza, sobre la que estaba la banda cefálica de un iniciado, pereciendo desaparecer misteriosamente en el infinito.
Ante él sobre un cubo en forma de altar estaban cuatro símbolos de magia- el cetro, la copa, la espada y el pantáculo.
Tenía su brazo derecho apuntando hacia el cielo, su izquierdo hacia la tierra. Bajo su manto lucía una túnica blanca entallada con una serpiente mordiéndose la cola.
Su cara estaba luminosa y serena y cuando sus ojos encontraron los míos, sentí que me decía los más íntimos recesos de mi alma. Me vi a mí mismo reflejado en él como en un espejo y sus ojos parecían mirar sobre mí.
Y escuché una voz diciendo:
– "¡Mira, este el Gran Mago!
Con sus manos él une el cielo y la tierra, y los cuatro elementos que forman el mundo son controlados por él.