La Torre de Wayreth
- Автор: Уэйс Маргарет, Хикмэн Трэйси
- Серия: Las Cronicas Perdidas #3
- Язык: испанский
- Переводчик: Rocio Monasterio Brianso
- Жанр: Фэнтези
Электронная книга - «La Torre de Wayreth». Краткое содержание книги:
Аннотация
Con este volumen la trilogía Las Crónicas Perdidas, la serie donde se narran los hechos que no se explicaron en las Crónicas de la Dragonlance.La Guerra de la Lanza casi ha llegado a su fin. El hechicero Raistlin Majere se ha convertido en un Túnica Negra y utiliza el Orbe de los Dragones para viajar a Neraka, la ciudad de la Reina Oscura. Parece que Raistlin quiere ponerse al servicio de la diosa, pero en realidad persigue sus propias ambiciones.
Mientras tanto, Takhisis planea acabar con los dioses de la magia en la Noche del Ojo. El futuro de Krynn está escrito. Todos creen saber cómo termina la historia. Pero una noche y una fatídica decisión de Raistlin Majere pueden cambiarlo todo.
Margaret Weis & Tracy Hickman
La Torre de Wayreth
Preámbulo
[Michael Williams]
Astinus, cronista de la Historia de Krynn, escribe:
En el vigesimosexto día del mes de Mishamont, del año 352 DC, en la ciudad de Neraka, cae el Templo de Takhisis. La Reina Dragón desaparece del mundo. Sus ejércitos sufren la derrota.
Gran parte del mérito de tal victoria se les concede a los Héroes de la Lanza, quienes combatieron con valentía en nombre de las fuerzas de la luz. No obstante, la Historia no debe olvidar que la luz habría estado condenada al fracaso si un hombre no hubiese elegido caminar en la oscuridad.
Prólogo
Hay dos leyendas de Krynn esenciales para entender esta historia. Existen tantas variaciones de estas leyendas como bardos que las cuentan. Hemos elegido las versiones que aquí incluimos por ser las que más se ciñen a lo ocurrido, a pesar de que, como sucede con la mayoría de las leyendas, la verdad exacta será siempre un misterio.
Un cuento de amor y sacrificio
(Pasajes de Colección infantil de cuentos de Krynn, traducido del elfo por Quivalen Soth)
Hace mucho, mucho tiempo, cuando acababa la Segunda Guerra de los Dragones, el valiente caballero Huma Dragonsbane arrastró a la reina Takhisis al Abismo. Allí le obligó a jurar ante el Dios Supremo que no regresaría al mundo para romper el delicado equilibrio entre el Bien y el Mal. Los dioses creían que un juramento prestado ante el Dios Supremo era tan solemne que ni siquiera la Reina Oscura se atrevería a romperlo. Por desgracia, se equivocaban.
Pasó el tiempo. Los Príncipes de los Sacerdotes de Istar se alzaron con el poder en nombre de los dioses de la luz y con la bendición de éstos. La paz reinaba en el mundo. Pero la triste realidad es que un hombre puede quedar cegado por la luz tanto como por la oscuridad. El último Príncipe de los Sacerdotes miró al sol, lo único que vio fue su propia gloria y osó proclamarse a sí mismo un dios.
Con gran dolor, los dioses de la luz se dieron cuenta entonces de que eran ellos mismos quienes ponían en peligro el equilibrio que hace que el mundo siga girando. Buscaron la ayuda de los demás dioses, también de la reina Takhisis. Los dioses tomaron la decisión de que, con el fin de restablecer el equilibrio y dar a los hombres una lección de humildad, provocarían un gran cataclismo. Antes de llevar a la práctica tal determinación, enviaron numerosas advertencias al Príncipe de los Sacerdotes, apremiándolo para que cambiara. El Príncipe de los Sacerdotes y sus seguidores hicieron oídos sordos, y los dioses, desgarrados por el dolor, lanzaron una montaña de fuego sobre Krynn.
La explosión arrasó la ciudad de Istar y la arrojó al mar y destruyó el Templo de los dioses de la luz. O al menos eso creían los dioses. Pues, aunque las ruinas del Templo de Istar descansaban en el fondo del mar, la Piedra Angular sobre la que estaba construido permanecía intacta, ya que esa piedra es el fundamento de la fe.
Los dioses tenían la esperanza de que, después del Cataclismo, los hombres reconocieran sus faltas y volvieran a ellos. Pero, para su gran pesar, los hombres los culparon de su sufrimiento. Se corrió el rumor de que los dioses habían abandonado su creación. El caos se apoderó del mundo. La muerte acechaba desde todos los rincones.